Bruno Salas, director de ESCAPES DE GAS: “Me sumergí profundamente en la historia del edificio UNCTAD III”

El 9 de abril MiraDoc estrena en todo Chile el documental de Bruno Salas, “Escapes de Gas”. La cinta indaga en la construcción del emblemático proyecto de Salvador Allende, el edificio UNCTAD III, una de las mayores hazañas constructivas de nuestra historia. Antes del debut, conversamos con el cineasta acerca de su ópera prima.

EG fotograma

Por Sergio Muñoz

El 3 de abril se cumplieron 43 años desde que se inaugurara el edificio Unctad III, en 1972. El actual Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM), renombrado por la dictadura como edificio Diego Portales, representó uno de los proyectos culturales más ambiciosos de Salvador Allende. Y es el nacimiento de esta construcción lo que narra la cinta de Bruno Salas (29), “Escapes de gas”.

El cineasta, gracias a la colaboración del experto en la historia del Unctad, David Maúlen, realizó una profunda investigación que culminó en esta película que busca reflejar el espíritu social y cultural de la época de los ´70. Y que tiene como uno de los ejes fundamentales la chimenea, creación del escultor nacional Félix Maruenda, que se convirtió en el corazón del edificio y también de la película.

Salas expresa que una de las metáforas de este relato es que “los dictadores siempre querrán tomarse los símbolos de los gobiernos que atentan; ocurrió con Hitler y la Torre de París; ocurrió con Pinochet con el Unctad”, ejemplifica.

-¿Qué te motivó hacer una película sobre el Unctad III?
-Mi interés por el arte. Para mi el arte no es una mera disciplina de creación de objetos, lo concibo desde la visión de los ´70, de artistas como Eduardo Martínez Bonati, Guillermo Núñez, Francisco Brugnoli o Irma Cáceres, quienes ofrecían un arte incorporado a la arquitectura, a través de políticas públicas como el Unctad III.

-¿Qué es lo que se destaca de la propuesta estética de tu película?
-Primero, el relato corral es fundamental, un trabajo realizado por Valetín Atías, quien es el montajista y fotógrafo de esta película. La música fue clave, trabajé con sonidos de fierro y concreto, elementos propios de esa construcción y fui hasta la bodega donde se encontraba la chimenea y comencé a percutir para grabar los sonidos con todo tipo de micrófonos, que fueron a parar al músico Marcelo Espíndola, quien se encargó de construir un relato de la Unctad, a través de la música.

-¿Cómo logras armar un hilo conductor, con distintas voces y miradas, sin perder el eje central de la historia, el edificio UNCTAD III, teniendo en cuenta el valor de Allende como personaje?
-¡Fue lo más difícil! Después de dos años de armar un relato coral, tras entrevistar a ochos personas por días completos, mientras tomábamos vino, hablábamos de arte incorporado, de la década de los ’70; y después de mucha edición, al final el hilo conductor terminó siendo el espíritu de la época, para abarcar todas las miradas y las aristas que te puede entregar este edificio.

¿Te imaginaste esta película narrada de otra forma, más centrada en la historia de un personaje en especial, o cargada hacia uno de los dos ejes políticos de ese entonces?
-No me imagino la metáfora de esta obra de otra manera, puesto que el eje es el edificio y la chimenea. De la chimenea sale el gas de los comedores, que se puede decir que está conectada al corazón del edificio, porque sin este comedor popular, la gente no venía y por ende, no hubiera existido ese encuentro que genera la cultura.

-¿Qué pasó con la chimenea?
-Desde que este edificio se convirtió en el GAM, después del incendio en 2006, quienes se adjudicaron la licitación para restaurarlo, no contemplaron la construcción de un comedor popular, pero sí la de comedores comerciales, entonces el uso de la chimenea ya no tenía sentido y no se restauró.

-¿Por qué consideras la chimenea como el espíritu de otra época?
-Cuando comencé a escribir el guión de esta película había leído un libro llamado “El arte en estado gaseoso” (de Yves Michaud) y tiene que ver con una sociedad que todo se ha desvanecido, tal cual le ocurrió a la chimenea. Algo curioso es que los arquitectos recuerdan la chimenea de color verde, siendo que era roja, ya que los militares cambiaron el color y también, pese a que fue muy potente el centro cultural en sus inicios, sólo duró un año y hay mucha gente que no recuerda bien ese momento.

-¿Quién de las personas que aparecen en la película te llamó más la atención?
-La sorpresa más grande fue el obrero Marco Silva.

-¿Por qué?
-De los artistas que aparecen en el documental, a algunos los conocí tras estudiarlos y a otros porque me gusta el arte e iba preparado a escuchar sus relatos. Con Silva fue diferente. Fue revelador y todos queríamos llorar con él. Él nos enseñó el valor y el significado de la palabra obrero, en su dimensión política y vocativa, es algo que ya se perdió, ya que hoy existen empleados o colaboradores.

-¿Cómo defines a ese Chile de los ’70 en su dimensión cultural?
-En nuestra película mostramos que hubo un cambio agresivo y denunciante. La dictadura provocó eso en artistas como Guillermo Núñez y Félix Maruenda, sin contar que existía un movimiento artístico antifascista de la época, que acompañaba a Allende mucho antes de la elección del ’70, quienes estaban comprometidos con una proyección internacional del arte chileno y del gobierno de la Unidad Popular (UP).

escapes de gas

-¿Qué esperas provocar en el público?
-Ya estamos sorprendidos con el público, porque por parte de ellos ya existe un compromiso con esta película. Algunos lloran, otros se emocionan. Cuando exhibimos esta película, las personas toman el micrófono y plantean ideas que les provocó este film. Es una experiencia muy bonita, pese a ser un documental político.

-¿Cómo ha sido en regiones la experiencia de exhibir esta película, teniendo en cuenta que tal vez no conozcan la historia de este edificio?
-¡Fue un gran tema para mí! Me sirvió mucho presentar esta obra en Iquique. Pensé que a nadie le iba a interesar pero al contrario, su Zofri era un Unctad allá. Un caballero habló de eso muy emocionado explicando que todos los iquiqueños asocian la Zofri con la Dictadura y no conocen la historia completa. Ganamos en ese festival (Festival Internacional de Cine de Iquique 2015) y tuvo buena acogida por el público, que después de la proyección del documental, en vez de realizarme preguntas, aprovecharon a contar cosas que le provocó esta película, algo que es muy bueno.

-¿Cómo te absorbió la investigación que realizaste para esta película? Fueron siete años.
-No sé cómo se me pasó tanto tiempo realizando esto. Me sumergí profundamente en la historia de este edificio, de la arquitectura, de la informática o del constructivismo, temas que me apasionan. Luego me obsesioné con encontrar fotografías en colores y un día me encontré con un austriaco, quien vino a registrar a la UP y tomó la única fotografía desde la Alameda de la chimenea cuando era roja.

-¿Crees que esta película pasará a ser parte de la historia del Unctad III?
-Yo creo que sí. Al fin se conoce lo que significó este edificio y eso ya nos marca en la historia. Por otra parte, quienes vivieron la Unctad pueden hablar de este lugar con evidencia audiovisual que sí existió, por ejemplo, el comedor popular. Conocí gente que me decía que no le creían las cosas que decían de la Unctad, porque no tenía cómo demostrarlo, ya que sólo duró un año.

-El actual GAM ¿perdió aquella magia o poesía que caracterizaba al Unctad III?
-Ya no existe ese espíritu del Unctad y este es otro país. No podemos culpar al GAM o a los encargados de este centro cultural. En el gobierno de la UP no existía esta idea comercial de todo, y en los comedores populares no había alguien quien te sirviera; el garzón venía a comer. Hoy en día todo es comercial y ahora, dentro de este espacio, tenemos galerías comerciales.

escape de gas - afiche

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