Festival Bestias Danzantes: “Hay que ser un poco bestial para atreverse y hacer cosas”

Dos chilenas fusionaron sus pasiones, deseos y arrojo para crear un festival que fuera un cruce entre el cine y la danza. Lo bautizaron Bestias Danzantes y en 2021 realizarán su quinta edición. Empezaron por los extremos del país porque están convencidas de descentralizar los contenidos culturales. También las mueve lo interdisciplinario, las disidencias y la experimentación. Este año fueron parte de Redfeci, estarán en Identidades, el Festival Internacional de Artes Escénicas en el Desierto de Atacama, y han aterrizado en bienales y festivales a nivel internacional. ¿Qué resultó de esa apuesta? Algo bestial. 

Por Carla Alonso 

Mayo Rodríguez, productora creativa, curadora y performer, solía ir a trabajar con su notebook al café Bestiario, ubicado en Santa Isabel, en Santiago. Era el año 2015. Su dueña, Eli Domínguez -quien había estudiado diseño y artes visuales- le preparaba lo de siempre: varios expresos y algún capuchino. Empezaron a hablar sobre tipos de café y la charla derivó en otros intereses en común: la danza, el cine y las artes escénicas. 

Un día pensaron en hacer una muestra de videos de danza, a raíz de un proyecto que preparaba Eli para su magíster. En dos meses armaron una convocatoria internacional y montaron la primera edición de Bestias Danzantes: un festival híbrido sobre cortos de danza que se realiza cada dos años y que a fines de 2021 tendrá su quinta versión. 

Bestias Danzantes ha aterrizado en lugares de Santiago como El Sofá, Espacio Diana, el Centro de Cine y Creación (CCC) y Sala K. “Desde el inicio fue planteado como una experiencia y a partir de la segunda edición incluimos más disciplinas en cruce: instalación fotográfica, música y preview de piezas de danza”, dice Mayo Rodríguez, directora artística.
En su última versión, a fines del año pasado, la “experiencia” mezcló exhibición de cortos de danza, movimiento a través de realidad virtual, exposición de vestuario escénico, muestras de fotos de danza y algo de gastronomía. 

Son una plataforma de nicho, pero este año dieron un salto en términos de visibilidad: en abril, en el contexto de celebración del mes de la danza, participaron en un festival realizado por la Universidad de Antioquía, en Medellín, con una exhibición especial de cortometrajes y como invitadas a un conversatorio junto a otros festivales y creadores de Latinoamérica. A fines de septiembre fueron parte del Festival de Cine en Red (Redfeci) y en octubre estarán en la parrilla de Identidades, el Festival Internacional de Artes Escénicas en el Desierto de Atacama. “Presentaremos Destellos trayectos de un encuentro, una selección que nos invita a vivir un viaje contemplativo, sensorial y emotivo desde el aislamiento hacia el reencuentro. Son seis cortometrajes de danza de seis países: Austria, Alemania, Finlandia, Japón, Colombia y Chile”, detalla Eli Domínguez, quien actualmente dirige el Centro La Planta, en Santiago.

Las fundadoras y directoras de Bestias Danzantes tienen el foco en las disidencias y minorías -el equipo está formado por tres mujeres y una persona trans- y también en la descentralización de la cultura. Por ello, han visitado Arica, Valdivia y Coyhaique con el festival y sueñan con llegar a los extremos de Chile, como Putre y la Antártica. “Quisimos comenzar por el Chile de cada extremo, por todos esos lugares que están más abandonados (…). Hay que entender que nuestro país es mucho más rural que urbano y eso significa que el acceso a contenidos culturales es vago y precario”, explica Eli, directora de producción de Bestias Danzantes

Fueron parte de Redfeci y estarán en Identidades 2020, un festival de artes escénicas. ¿Cómo transitan entre estas dos áreas?

-Mayo: este camino viene desde 2014; ha sido largo y de mucho trabajo. Bestias ha ido tomando vida propia y desde el principio el sello fue esta hibridez que somos y que valoramos como equipo, donde dialogan estas dos disciplinas. Eso no sólo se ve a través del contenido que presentamos en el festival, sino también en las experiencias que creamos porque siempre estamos “hibridizándolas”, por llamarlo de algún modo. Buscamos conexiones con otras disciplinas para que se genere una experiencia donde las personas se sientan acogidas por un espacio y un encuentro con otros, y que se transforme en un rito. 

Eli: con Bestias hemos ido abriendo espacios en diferentes plataformas y festivales: nuestra selección ha estado en bienales de danza en Cali, Colombia, y de arquitectura en Rumania; en festivales de cine latinoamericano en Finlandia; de cortometrajes y artes escénicas en Chile; y en plataformas streaming como Escenix. 

Mayo: lo interesante es que no es un contenido que se modifique por la virtualización que estamos viviendo, sino que está pensado en un formato audiovisual para ser experimentado de esa manera. Obviamente nos encanta verlo en pantalla gigante y todos juntos, porque se genera otra sensación que si lo vemos en casa, en el computador. 

-Considerando que se mueven en estos circuitos tan distintos, ¿cómo arman la selección en términos de su contenido?

-Mayo: vamos creando programas de acuerdo a la plataforma, o incluso según la experiencia que dicha plataforma quiera crear. Nos gusta generar una línea curatorial que sea el hilo conductor de una programación que seleccionamos y que queremos poner en la mesa. 

Eli: para Escenix, por ejemplo, armamos un programa especial que se llamaba Suspendidos, deseos en espera, que estaba relacionado con la pandemia. Lo que se crea es un relato y tiene que ver con un tema o una sensación que queremos compartir con la audiencia, en relación también al contexto que se está viviendo. Para estos relatos no nos ceñimos sólo a los 35 cortometrajes que fueron parte de la última edición de Bestias, sino también vamos al banco de cortos que tenemos de versiones anteriores del festival. Tenemos a nuestro haber más de 3 mil cortometrajes que hemos visionado durante todos estos años.

-¿Ha cambiado el relato de Bestias desde que partieron hasta ahora? 

-Mayo: se mantiene esa pulsión muy visceral de que queríamos hacer esa muestra sin ninguna pretensión, a partir de ese encuentro que tuvimos y desde nuestras pasiones. Nos sorprendimos de lo que apareció, del material que nos llegó, y empezamos a sentir una responsabilidad por ese contenido que debíamos seguir compartiendo con la audiencia. 

-¿Y en cuánto a los temas? 

-Eli: a partir de los cortometrajes que nos llegaron y la selección que armamos, nuestra tercera edición, en 2017, se desarrolló bajo el concepto “Estamos en caos”, 

Mayo: fue un poco una premonición respecto a lo que pasaría a nivel mundial. Eran distintas miradas en relación al caos, que puede percibirse como un lugar violento y destructivo, donde aparece la violencia de género y la violencia humana en diferentes dimensiones. Pero también es el caos como un lugar creativo que sostiene el mundo.
Luego el concepto de la última edición, que se realizó a fines de noviembre y comienzos de diciembre en 2019, fue “Afuera estamos todxs”.

-¿Ese nombre se inspiró en el estallido social? 

-Eli: No, el nombre fue definido previamente. Creo que tiene que ver con la inmediatez con la que los artistas y creadores a nivel global responden al contexto social y político que les rodea. En un mundo globalizado los discursos no son sólo a nivel regional y local, sino que están permeados, y los creadores decidieron y deciden rápidamente poner eso en el cine, y puntalmente en el cine de danza. 

-El festival contempla también workshops, conversatorios e invitados internacionales. ¿Qué nombres importantes han estado en Bestias Danzantes

-Mayo: Kati Kallio (Finlandia), del Loikka Dance Film Festival y Simona Deaconescu (Rumania), Directora Artistica del Bucharest International Dance Film Festival, por nombrar algunas. Otra cosa destacable es que, durante 2017, Bestias realizó el estreno en Chile, en pantalla grande, de Mr. Gaga, el documental de Ohad Naharin, del destacado bailarín y coreógrafo contemporáneo israelí.

¿Cuáles son algunas de las joyitas que se han exhibido en Bestias Danzantes?


-Mayo: hay muchos cortos que son destacables. Un imperdible fue Ekman´s Concise guide to natural movement. Ekman es un destacado coreógrafo y director contemporáneo que realiza un montón de piezas de danza para teatros, museos, instalaciones y compañías. Este corto lo hizo junto a su cineasta favorito, el estadounidense T.M Rives, y fue parte de nuestra selección en la edición 2019. Ekman ha coreografiado A Swan Lake, con el Ballet Nacional Noruego, Midsummer Nights Dream con el Royal Swedish Ballet y Play con el Paris Opera Ballet. También tuvimos el corto Hallowed, que fue comisionado por el English National Ballet. Los bailarines que participaron también fueron de este Ballet. Otra de las “joyitas”es Adi Halfin, una premiada directora y guionista, cuyos cortometrajes han sido exhibidos en más de 70 festivales, incluyendo Cannes, Berlinale y ha ganado premios internacionales. Si bien aún no visita el festival presencialmente, tres de sus trabajos han sido parte de nuestra selección oficial, en diversas ediciones: True Love waits, Home Alone y Hit me.

-Eli: en Bestias Danzantes hay también una categoría de música y danza, y en 2016 parte de nuestra selección oficial fue Hilo de plata, de Fernando Milagros. 

Animal híbrido

-¿Qué es lo más difícil de hacer un festival de nicho, de cine de danza, que es bastante específico?

-Mayo: tenemos muchas ideas, pero somos pequeños, no tenemos recursos y cada año tenemos que buscar la manera de hacer las cosas. De las cuatro ediciones, dos han sido financiados con Fondart, que es sólo una parte de lo que se requiere para hacer un festival como el que hacemos. Siempre hay un capital humano que se invierte por parte nuestra. 

Eli: siento que muchas veces hay un agotamiento y eso viene dado también por una falta de puesta en valor de parte de las instituciones, incluso del Ministerio (de las Culturas). Porque tú estás haciendo muy bien una pega, por ejemplo, en la que estás llevando contenido cultural a todo Chile e incluso mostrando al país en el extranjero. Y eso no se valora lo suficiente. Creo que tiene que ver con que nos les interesa. Pero estás llevando cultura artística a un lugar donde no llegaría de otra manera. Y eso es muy importante porque si no, esas audiencias y esas personas no podrían acceder a esos contenidos. 

-¿Ha sido complejo abrirse camino en un industria como el cine, donde la presencia masculina tiene más visibilidad en general? 

-Eli: Hay muchas mujeres detrás de festivales de cine de danza en el mundo. En la gran mayoría de los casos son directoras artísticas y directoras ejecutivas. Al menos en lo que respecta al recibimiento internacional, ha habido muy buenas alianzas y lindas colaboraciones, quizás justamente dado por eso (risas). Además, hay muchas mujeres realizadoras detrás del cine de danza.

Mayo: en la última edición, un 41% de nuestra selección oficial fue realizado por mujeres. Es un número súper interesante para el medio del cine y de la danza. Porque ojo, en la danza también pasa: hay más mujeres, pero en general quiénes dirigen y están a cargo de las coreografías, y tienen mayor visibilidad, son los hombres. 

-Ustedes ocupan el adjetivo bestial para todas sus actividades. ¿Cómo llegan al nombre Bestias Danzantes?

-Eli: proviene de este animal híbrido, esta bestia creada a partir de estos dos mundos: el cine y la danza. E incluso más universos, porque nos encanta ser una “plataforma multiconexión” para que las personas puedan conectarse desde el lugar que más les guste, porque hay distintas experiencias culturales, como lecturas, música, cocina. Eso hace que esa bestia sea especialmente poderosa, como un animal mitológico. 

Mayo: junto con ser poderosas, las bestias tienen ese lugar en el que pueden ser súper sutiles, como el caminar de un puma, por ejemplo. La fuerza potente y la sutileza también nos representan como equipo; no es gratuito que nos haya hecho sentido ese nombre. También hay que ser un poco bestial para atreverse y hacer cosas en un contexto que es difícil. 

>Conoce la programación gratuita de Bestias Danzantes en el Festival Identidades, llamada Destellos, trayectos de un encuentro, en este enlace: https://carpaidentidades.cl/espectaculos/

>Si quieres ver algunos de los cortos de danza que se han exhibido en el festival, revisa estos links: 

**True Loves Waits, de Adi Halfin:

**Silence Of Tears, de Adrien Ouaki:

**Parkinson, dirección Jukka Rajala Granstubb y coreografía Annika Sillander:

>Para más información sobre el festival, accede a la web https://www.bestiasdanzantes.com/

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