¿Y los infantes de Tantauco, qué se ficieron?

No sólo fue Mario Vargas Llosa, adalid cultural de la campaña de Sebastián Piñera quién recientemente se desmarcó calificando de «patético» a su antiguo candidato. Su Ministro Presidente del CNCA recibe propuestas para postularse como Senador y dar así comienzo a una expectante carrera política. En general, a quienes aparecieron como figuras del programa cultural de los grupos Tantauco para las elecciones de 2009, ya no se los suele encontrar en los pasillos de Ahumada 11, décimo piso, sede santiaguina del Consejo, ni menos en la que debiera ser su casa principal, en Plaza Sotomayor de Valparaíso. Casi como una negra premonición, el 27/F, la revista Qué Pasa publicó un reportaje sobre ellos titulado «El mapa cultural de Piñera», ilustrado por los mismos rostros que encabezan esta revisión, hecha más de tres años después.La primera baja fue la gestora cultural Drina Rendic, a quién la revista daba como una de las personas más influyentes en esta área gubernamental; conocedora del Consejo desde su Directorio Nacional, donde fue designada inicialmente por el Presidente Ricardo Lagos y ratificada por la Presidenta Bachalet, se fue distanciando de Cruz Coke debido a la intención de éste de promover la creación de un Ministerio de Cultura, aunque no formaba parte del Programa de Gobierno. Franca, transversal y directa, Rendic se convirtió en tenaz defensora del modelo británico de Consejo o Arts Council.

Pocos meses -menos de tres-  duró Nicolás Bär, el primer Sub Director del Consejo, que salió de la noche a la mañana, por determinación del Ministro, alcanzando a refugiarse temporalmente en la DIBAM para luego anclar como Agregado Cultural en Washington.

Cerca de ahí, está el escritor Roberto Ampuero, otra de las caras del mundo artístico que apoyó a Piñera, instalado como Embajador en México, donde le correspondió acoger la muestra chilena que se envió a la FIL de Guadalajara y ver alejarse de la Embajada a otra ex Directora Nacional del CNCA, Cecilia García Huidobro, de quién se esperaba tuviera un destacado rol en el gobierno de la centro derecha.

El  narrador Jorge Edwards, al igual que Ampuero, alcanzó a ser designado como miembro de ese Directorio Nacional, al que ambos renunciaron, antes de ser enviado como Embajador a Francia.

El segundo Sub Director nombrado por Cruz Coke, Gonzalo Martin, dejó su cargo en diciembre de 2011, luego de que un informe de la Contraloría lo sindicara como responsable de las irregularidades en la contratación sin licitación de un consultor; ya estaba complicado por otro informe que estableció que Galia Díaz, una de las víctimas del accidente aéreo en Juan Fernández, no debió viajar a la isla porque estaba con fuero maternal.

El arquitecto Juan Lund, uno de los fundadores del grupo Tantauco de cultura, impulsor de la invitación a diversos agentes artísticos, patrimonialistas y gestores -partidarios o no de Piñera- para ser escuchados por el grupo programático, ocupa un discreto segundo plano en el área de infraestructura del Consejo, de la que fuera jefe a inicios de este gobierno.

Dos jóvenes gestoras que menciona QP, Tatiana Acuña y Alejandra Valenzuela, tuvieron un paso breve por el Consejo. La primera fue removida de su cargo de Secretaria Ejecutiva del Consejo del Libro por desafortunadas declaraciones en tuiter respecto de la dirigente estudiantil Camila Vallejo («muerta la perra, se acaba la leva»), el 4 de agosto de 2011. Valenzuela, historiadora de la Universidad de Los Andes, fue removida de su responsabilidad en la organización de la presencia chilena en la FIL de Guadalajara y terminó apoyando dicha participación como Agregada Cultural en México, desde agosto de 2012.

Justo Pastor Mellado a quién, según QP, el propio Cruz Coke pidió «que escribiera una carta a El Mercurio anunciando públicamente su apoyo a Piñera: la nota fue publicada un día antes de la segunda vuelta y comentario obligado en el ambiente cultural». Después de ser mencionado como uno de los candidatos para suceder a Milan Ivelic en el Museo de Bellas Artes, finalmente asumió la Dirección del Parque Cultural de Valparaíso, dónde ha desarrollado una interesante gestión.

Magdalena Krebs, otra Tantauco, permanece como Directora de la DIBAM hasta dónde llegó por Concurso de Alta Dirección Publica luego de que fuera designada interinamente a inicios del gobierno. Sus antecesoras Nivia Palma, Clara Budnik y Marta Cruz Coke duraron, a lo menos, un periodo presidencial.

Con este panorama, no es extraño que poco o nada quede del Programa inicial de gobierno y la tensión existente explique el porqué se estén dando mini crisis como la publicación de la Comisión Fílmica sobre sindicalización de cineastas, los aportes del Consejo a un proyecto educacional privado como el del Palacio Iñiguez o los cierres de espacios teatrales.

Toda crisis es una oportunidad y ésta es una excelente ocasión para que el Directorio Nacional del Consejo de la Cultura y las Artes resalte su existencia y ponga mano firme al timón. Finalmente, la política cultural de Estado debe continuar, aunque los «infantes de Tantauco» ya no estén.

Y el rey don Juan se vaya quedando solo.

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