Volantín Cortao: un arrebato de realidad

“Volantín Cortao” de Anibal Jofré y Diego Ayala fue rodada en las calles del sector sur de Santiago, retratando parte de la vida en estas comunas y las diferencias sociales latentes en la capital. Protagonizada por Loreto Velásquez y René Miranda (premio Mejor Actor en el VII Festival de Cine Chileno FECICH) la cinta se estrena en Valparaíso (Teatro Condell, 19 horas) el próximo el 30 de octubre. Leo Torres del colectivo Insomnia comparte aquí sus impresiones.

STILL-3-Volantín-Cortao

Desde el comienzo Volantín Cortao te deja con la sensación de haber chocado con la realidad diaria de todos los egresados, a golpe de un estoque en los sentidos. O quizás en el estómago. Como una puñalada de realismo que manejan muy bien sus directores Aníbal Jofré y Diego Ayala, quienes realizaron este film para titularse de cine de la Universidad del Desarrollo. Un gran largometraje que obtuvo dos premios del público en el Festival Internacional de Cine de Valdivia 2013 y un exitoso paso por festivales, entre los que destaca su selección oficial en el Festival de Cine de Toulouse y el premio Nuevos Realizadores del 32o Festival Cinematográfico Internacional del Uruguay.

Volantín Cortao funciona como una directa entrada a una historia diaria en un Santiago marcado por la diferencia social, pero sin caer en clichés y menos en caricaturas. Esto es lo más destacable dentro de su intención: la honestidad de mostrar tal cual un diario vivir, honestidad en mostrar en pantalla a actores –y no actores- con una real interacción que luce el manejo de los jóvenes directores.

volantin

Paulina (Loreto Velásquez) viaja con pesadumbre todos los días hacia su trabajo en el SENAME, organización que busca rehabilitar a jóvenes con problemas delictuales. Allí conoce a Manuel (René Miranda) un chico con muchos problemas de actitud, pero con un desplante enganchador, ese desplante de niño despierto, de viveza de calle que llama la atención de esta recién iniciada asistente social a prueba. Paulina no está bien, aunque como buen chileno, siempre su respuesta al cuestionamiento sea con esa des-intencionada llamada de ayuda del “estoy bien”. Su búsqueda apenas comienza, trabajando en una pega que le es difícil asimilar, en un lugar donde nadie quiere ir pero es lo que, según la guía de sus padres, hay que hacer. Diariamente, como muchas “Paulinas” en el metro, o en la micro, viaja sin un rumbo aparente, o bien, con un rumbo que no es el que busca.

Al entrar en contacto con el mundo de Manuel existe una cierta inocencia en Paulina en la búsqueda del auto conocerse, de entenderse y de entender a su entorno, una complicidad en la búsqueda de un escape a la realidad de lo cotidiano, a vivir, a sentir. Tal como dice el amigo de Manuel a Loreto en la fiesta: “No hai sentido nada tú”, haciendo alusión a lo que es sentir una cortapluma en el estómago. Justamente es esa la verdad de Paulina: la necesaria búsqueda de encajar, de sentir ese “algo”.

A ratos vemos un poco de documental, grabado directo de un celular, en otros cámaras que a poco recuerdan los tiempos mejores de Dogma, sin caer en la copia ni menos en el homenaje intencionado. Imposible no agradecer en ese sentido la guía de sus profesores, ambos laureados cineastas nacionales, como son Fernando Lavanderos (Las cosas como son, 2013) y Alejandro Fernández Almendras (Matar a un hombre, 2014).

Volantín Cortao es una gran obra, completa, quizás asimilable al cine de los hermanos Jean-Pierre y Luc Darnenne, pero la comparación no es justa. Estamos hablando de un cine sin una parábola moral o una enseñanza, como suele ser el cine de los Belgas, sino más bien un arrebato de realidad: un alegato social sin estigmas, una historia de amor incomprendido sin brecha social, más real que la vida misma. Totalmente recomendable.

 

 

Comenta desde Facebook

Comentarios