Viaje en tren

el viejo expreso patagónico

el viejo expreso patagónico

Por Valparapata

En la Patagonia  existen  trenes que son mitos, que son historia.

Alguna vez en una aldea en medio de la nada, alguien dijo que pondría un tren y envió a un funcionario de ferrocarriles que murió en la espera con la ilusión de ver alguna vez uno de estos artefactos. “Aysén la estación del olvido“ de Carlos Aránguiz Zúñiga cuenta un poco de esta epopeya. Alla en el sur,  el teatro Achen con la dirección de Gustavo Meza, hizo años atrás un excelente montaje de esta epopeya. Recuerdo a mi amigo Luis Sepúlveda y su Expreso Patagónico, también recuerdo la “Trochita” ubicada en la zona de Esquel, el tren donde el pasado no muere.

Este viaje mío en este tren de ahora, está lleno de “gente de hoy”. Parece redundante decir esto y quisiera aclararlo: La gente de hoy no conversa, no mira, la gente de hoy se encierra en su celular, el aparatito dentro de las orejas, el mutismo y la mirada perdida. La gente de hoy pareciera que en el fondo va a un destino sin saber a dónde va.

Mientras viajo, chateo con el músico Patagoniadub que vive en Rio de Janeiro. En el tren escucho a un saxofonista, le doy algunas monedas. Sube un pianista de anteojos muy grandes, parece ciego. Se instala con su teclado en la puerta del tren, es el tramo más largo del viaje, esa parte de campo donde el tren pasa arriba de unas casitas. El otro día había ahí un hombre ordeñando unas vacas, hay caballos en esas casitas. Niños no he visto.

Luego sube al tren un gitano empujando a un niño bizco que juega con un trompo en las manos. “la cosa esta mala, y para un gitano peor” dice el gitano pidiendo monedas. “Todos creen que los gitanos somos ladrones, hago esto por mi familia, por mis hijos” dice mientras empuja al niño que quiere seguir jugando con su trompo.

Vamos llegando al destino. Seiscientos pesos cuesta el pasaje, seiscientos pesos más en el saxofonista, el pianista,  el gitano. ¿No creen que es un poco caro el viaje?

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