Vaso lleno, vaso vacío: Chile post Brasil

Hincha chileno

Por Rodrigo Acuña Bravo

Es complicado escribir sobre esto, en medio del entusiasmo legítimo de la afición deportiva por las actuaciones de Chile en Brasil 2014. No serán pocos los que no sólo no estarán de acuerdo conmigo sino que además me encontrarán de lo más desubicado. Tiro los dados y corro mis riesgos.

No me referiré a la manera un tanto desbocada en cómo los medios cubren todo lo relacionado a la roja. Alentar el ánimo de un país entero no está mal. Ver cómo el equipo se sube o no al avión que los trae de vuelta es algo que realmente me importa un carajo aunque está bien, hay gente a la que le interesa. Pero escuchar una y otra vez análisis desmesurados respecto de las reales posibilidades y potencialidades del equipo es algo a lo que hay que atender.

A 24 horas de la debacle, una buena parte de la prensa y las redes sociales desbocadas nos hablarán de héroes, de hazaña y de los injusto de todo lo acontecido con Chile desde que el disparo de Jara encontró el vertical de Julio Cesar.  Me hago cargo de la grandeza y el sudor de este grupo, más no del patrioterismo.

El de ayer fue un partidazo y Chile es un tremendo equipo, como pocas veces en su historia, tiene en Bravo, Medel, Vidal y Alexis, una columna vertebral con jugadores que perfectamente entrarían en la selección ideal del torneo, y en el plantel de cualquier club del mundo. Maestros.

Qué duda cabe, Chile merece estar donde está, bien en alto en ánimo y en ranking, claro, pero no digo que merezca ser campeón mundial porque para serlo habría que haberle ganado a Brasil y por algo no le ganamos. Y es aquí donde comenzarán los problemas con el lector.

Algunos me dirán que sólo veo el vaso vacío, yo respondo e invito a mirarlo entero. Voy haciendo frente a cada uno de los argumentos.

Por ejemplo. Lo de ayer no tiene nada que ver con la suerte. Una cosa es ser un equipo de categoría mundial pero otra es ser realmente un equipazo demoledor. Chile no lo es, Chile es un muy buen equipo, ordenado, dinámico, luchador, intenso y con 4 o 5 jugadores capaces de marcar la diferencia, lo cual no es en absoluto poco, pero tiene algunos vacíos que nos impiden ser el equipo superlativo que nos quiere hacer creer la mala prensa y el entusiasta pero errado sentir de una parte importante de la hinchada.

Italia (temprana y sorpresivamente eliminada) ha sido muchas veces un equipo de categoría mundial, ha ganado 4 veces la Copa pero su juego defensivo lo deja siempre al borde de todo, avanzando rondas entre empates y uno a ceros. Italia para mí, no ha sido nunca una gran selección a pesar de los logros. No siempre veo todo del lado del pragmatismo. Claro, todo esto puede ser a fin de cuentas, parte de una estrategia. Como la Holanda defensiva que venció a Chile, puede ser, lo acepto, pero si es que no fuera así? si no siempre tuviera que ser así?

Es cierto que este Chile es muy difícil de vencer, y también que puede ganarle a muchos equipos del mundo, tal vez a la mayoría, tal vez Chile le pueda ganar a Brasil y a Holanda si se vuelven a enfrentar en un futuro próximo. Y digo tal vez porque es bastante complicado vencer sin delantera, una de las debilidades (o estrategias) de nuestra selección.

Para mí a ratos es posible ver dos Chiles muy distintos en un mismo partido: un equipazo de medio campo hacia atrás, pero no pienso lo mismo hacia adelante, a pesar de tener a un capo como Alexis, sin duda uno de los mejores jugadores que haya dado nuestra historia futbolera. Pero eso no es suficiente. Creo que la última vez que vi a un solo jugador echarse un equipo al hombro y ganar fue a Maradona en el 86, o sea, hablamos del que para muchos es el mejor jugador de la historia.

Chile aguanta (contra Brasil eso hizo, nunca lo superó), y muy bien, es capaz incluso de tener la pelota durante largos tramos del partido, pero me preocupa que no siempre concreta en relación a ese control. No me gustaba ver a ratos una selección que renuncia o no puede armar poder ofensivo. Chile no llegaba mucho a los arcos contrarios, de hecho ya ante España era evidente y se acercó pocas veces al arco rival a pesar de la victoria. Con Holanda ni hablar, creo que fueron dos las llegadas.

Tuvimos una selección cortada entre la defensa y la delantera, puede ser porque Vidal no llegó en un buen momento, puede ser, pero falta algo más, porque hay más cosas que no pueden estar pasando con un equipo que pretende ganar una copa y vencer a todo el mundo. No puede un crack como Valdivia durar sólo 45 minutos en cancha (y ni siquiera ser considerado para los partidos más importantes) y no puede Alexis tener que bajar tanto para poder tener juego. Cuando eso ocurre nos quedamos apenas con un solo delantero (Vargas) y que más encima ayer en un momento fue reemplazado por un mediocampista (Gutiérrez) que no ha dado el ancho. Quién atacaba en Chile ayer luego de esa modificación?

Si hablamos de esquemas modernos y laterales proyectados la cosa tampoco es muy efectiva. Porque una de las gracias de que se proyecten es que sepan concluir bien una jugada y con eso me refiero a saber centrar bien un balón. Creo que la última vez que vi eso en una selección nacional fue hace casi 20 años con Jaime Pizarro o el Coca Mendoza. Ni Mena ni Isla son buenos en eso, tal vez en muchas otras cosas, pero no en eso.

La banca de Chile (más bien su plantel) es otro de los problemas. No tenemos en todos los puestos alternativas que se comparen a los titulares. Incluso en la titular habían puestos que pesaban y en algunos casos hubo que reubicar jugadores, como son los casos de Medel o la del Gato Silva, prácticamente inventadas por los entrenadores en sus nuevas funciones. Un gran equipo debe igualmente contar con una gran banca, alternativas que puedan suplir en la misma tarea a un lesionado o bien ingresar para desnivelar un partido en función de los esquemas tácticos desplegados.

Comparto que es bueno creerse el cuento como lo propone Alexis en todo momento ( y como se lo propuso cariñosa aunque energicamente a Isla en la conferencia de prensa antes de Brasil), eso es fundamental y es en parte la clave de los grandes logros de esta generación. Pero debemos moderar el entusiasmo con las reales posibilidades de un equipo como Chile. Cuando la prensa y las redes sociales hacen eco de que Brasil no pudo con nosotros es cierto, pero también lo puede decir Brasil.

El partido estuvo para los dos y a ratos más para Brasil, sólo que la presión de un pentacampeón jugando más encima de local ( y en un Mundial que DEBE ganar) es muy superior a la de cualquier país y más aún a la de uno que asoma hace poco a la primera división del fútbol mundial como Chile. Es cierto que ésta no es su mejor generación de futbolistas, pero tampoco son la panacea. Se les puede ganar claro, y quizás de manera no tan sencilla como a la del 82 o a las del 94, pero sin embargo no es tirar y abrazarse. No hay que engañarse.

Aunque queramos creerlo, no fuimos superiores. Es importante saberlo, admitirlo. Aunque, esto es importante, ellos tampoco, pero sí nos dominaron a ratos, estoy pensando en las reiteradas ocasiones en que Bravo salvó al equipo. Cuántas veces llegó Chile durante todo el partido? 3: el gol, el remate de Aranguiz tras una excelente jugada colectiva (pase sin mirar de Vidal incluido) y el maldito palo de Pinilla. Cuántas veces llegó Brasil? Vean los resúmenes que la televisión no para de repetir. (de hecho Hulk debe haber mandado a hacer un muñeco de trapo pa meterle alfileres ya que Bravo le tapó hasta el penal)

Lo que quiero decir es que a mi manera de ver y querer el fútbol no vamos a tener un equipo demoledor si no tenemos la misma contundencia atrás que desde mediocampo hacia arriba. Demos dolorosamente vuelta el axioma francés de Mayo del 68’: es aquello prácticamente imposible, seamos realistas. Algo está pasando ahí. Tanto como límite de natural de nuestra selección, o como si de una estrategia se tratase. Quiero creer que es lo segundo.

Pues bien, si la apuesta de Sampaoli entonces es jugar a ratos a la contención y al contragolpe me parece perfecto, pero como siempre se corre el riesgo de que un gol nos quiebre el esquema y nos deje con las manos atadas para atacar. Y segundo, para ser altamente efectivo en ese plan se debe contar con un jugador como Robben, como el tiburón Suarez, o como Falcao, (lamentable ausencia de esta copa) capaces de correr toda la cancha con tres defensas colgando del cuello y aun así anotar.

No llegamos al arco con Brasil, tampoco con Holanda. Y echarle la culpa al árbitro o a lo ratón que fue el juego de éstos últimos es no entender nada de lo que es el fútbol. Un encuentro dura 90 minutos, si a los 89 un jugadorazo como Robben tiene la capacidad de correr casi 60 metros como si recién hubiera empezado el partido y entregar un gol en bandeja, perdónenme, esa no es suerte de Holanda, o tal vez sí por contar con un jugador así, pero de la misma forma cómo nosotros tenemos la suerte de tener a un weon tan bueno como Sánchez que a la primera y única que pescó ayer la metió adentro. Eso se se llama calidad, y mientras en un equipo exista gente que defina un partido así, no entra en el análisis la suerte, si no simplemente que del otro lado no exista alguien que pueda detenerlo.

Cuando Argentina venció en los descuentos a Irán con ese zapatazo de Messi, ahí no hubo, contra lo que se dijo una y otra vez, suerte ni injusticia en lo absoluto, por algo la pelota entró por donde entró. Cuando Portugal hace lo propio en su empate a EE.UU. con ese cabezazo de Varela, tampoco; si no simplemente que en ese equipo juega un gallo como Cristiano Ronaldo que luego de una hora y media de correr todavía puede tener la cabeza y la pierna alineadas como para meter ese centro milimétrico. Aunque sea lo único que haya hecho en todo el encuentro. Todos los que hemos jugado fútbol alguna vez sabemos que hacer lo que hicieron Robben, Messi y Ronaldo no tiene nada que ver con la suerte.

Hay que dejar de llorar por la mala suerte, Chile no quedó afuera por ese palo de Pinilla, Chile quedó afuera porque fue superado finalmente por otro equipo.

Un partido se gana con goles y lo demás son weas, como siempre apunta mi padre. Y todo lo que impida eso es también parte del fútbol. No hay espacio para el lloriqueo (no hablo de Medel, ese monstruo tiene todo el derecho de hacerlo). Me refiero al análisis chato y fanatizado. Porque todo (salvo las mordidas de Suarez) es parte del fútbol. Por eso Brasil tampoco nos pudo superar en cancha finalmente, porque tenemos un arquero que no por nada acaba de ser contratado por uno de los mejores planteles del mundo. Brasil no puede decir, “tuvieron suerte porque atacamos más que ellos”. No, lo que sí tuvimos fue a Bravo, porque tener un golero bueno es parte de la calidad de un equipo y ese escollo también debe saberse superar por el rival.

Pero así como no nos pudo superar en los 90 minutos (ojo, nosotros tampoco a ellos, insisto con eso, córtenla con “Brasil no pudo con nosotros” o “Tuvimos de rodillas a Brasil”, todos los equipos rezan en los penales) sí lo hizo en la definición última, cosa que es parte del fútbol. No cualquiera sabe patear bien un penal, eso está clarísimo. Y hacerlo luego de 2 horas de juego, requiere también de una preparación especial. Los penales no son una lotería. Para los que siguen creyendo lo contrario,  les dejo esta perla de mi amigo Rodrigo “Negro” Oteiza:

“Cuando jugaba en el Audax Italiano, cuando tenía como 12 o 13 años, el profe Mario Moreno (Q.E. P.D) nos decía: «Un córner es un penal; pero un penal no es un gol. Hay que hacer el gol, pero el penal es más fácil echarlo pa fuera que meterlo. Un penal siempre es una demostración de talante. Pero un penal nunca es un gol.»

Tanto Brasil como Holanda nos ganaron bien y claro, vencieron a un gran equipo, pero finalmente vencieron. Lo demás es mal llevada emocionalidad mezclada con ese historial de derrotas que en este mundial (y sobre todo ayer) estuvimos a un paso de romper y de qué manera.

Algunos nadando en la mediocridad hablaron del arbitraje, eso es peor aún. Holanda por supuesto que no ganó por el arbitraje. Y es más, quieren seguir hablando del tema? Brasil ayer puedo haber ganado con ese gol mal anulado a Hulk. Fin del tema. En las derrotas de Chile no influyó ni la suerte ni el arbitraje, si no que al frente se paró alguien que la metió adentro cuando debía. Y de eso se trata, todavía, después de más de 100 años, el fútbol.

Los radicales y los fanáticos me tirarán mierda y me tratarán de pesimista y chaquetero, pero me interesa bajar a la realidad para ver cómo mejorar el juego de, efectivamente, una de las mejores generaciones de la historia, quizás la mejor. Eso no está en duda. Desde el impulso Bielsa la mentalidad ha cambiado y se refleja aquello en lo físico y, lo que es mucho más importante, en lo sicológico.

Tenemos una oportunidad única, la historia no se escribe de un día para otro, si no con pasos, Llegar a la copa y avanzar hasta donde pudimos, son dos de ellos, y enormes, pero se vienen, se tienen que venir más y mejores. Chile puede perfectamente, si se lo propone, ganar la Copa América del 2015 y la del 2016 y por qué no, el Mundial de Rusia 2018. No tiene por qué tener límites esta generación en la cancha si no los tiene en su cabeza, pero, reitero, son etapas naturales de un proceso.

En 4 años más, una buena parte de esta generación estará intacta (con un promedio de 30 años) y, esperemos, mejorada, ya en su definitiva madurez como plantel. Además potenciada por los nuevos valores que TIENEN que venir (a pesar de que el último Mundial Sub 20 al parecer no trajo novedades).

Por eso me gusta ver el vaso completo, la parte llena es que los pasos dados al interior de nuestro fútbol de selección adulta son enormes, obviamente hoy se nublan con esta eliminación y porque estuvimos a punto de hacer historia de la noche a la mañana y esa ansiedad y desilusión pareciera que nos hace volver a cero. Aquello obviamente no es así. Desde Bielsa que estamos haciendo historia hacia adentro y aquello debe ser valorado cuando mascamos y maldecimos derrotas dolorosas como ésta. Es una cuestión de procesos y por ende, de tiempo. Es lo realmente importante de todo esto. No existen los triunfos morales. Pero tampoco hay que someterse a la tristeza irreparable después de esto. Los cabros tendrán una nueva revancha y oportunidad de aquí a varios años cada vez que esta enorme y maravillosa selección pise nuevamente una cancha de fútbol. Vamos Chile mierda !

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