Usar palabras importantes para hablar de cosas importantes

Por: Valentinne Rudolphy ▪ Instagram | Twitter 

Para les amantes del lenguaje.

Hoy en día las palabras han adquirido un nuevo significado, otro peso. Por ejemplo:

Despertar

Traer a la memoria algo ya olvidado.

Hacer que alguien reflexione o recapacite.

Revelar

Descubrir o manifestar lo ignorado o secreto.

En especial, durante el verano me quedé pensando en una palabra específica que cautivó mi mente, que sentí reflejó mi estado del alma en este 2019. Esa palabra es lladkütun: Dar a conocer la tristeza propia. Sacarse la pena lenguajeándola. 

Algo pasó en mi corazón cuando leí esta palabra en @proyectodiccionario, una cuenta de Instagram que empecé a seguir, y que hasta ahora ha publicado más de 150 significados de palabras, con casi 50.000 seguidores. Un homenaje al lenguaje.

Es así como en el mes de febrero conocí a Paz, a quien pido disculpas por la tardanza de esta publicación. A veces, la vida nos pilla. Hoy más que nunca, su proyecto me hace sentido.

Cuando escucho y releo la entrevista, veo la primordial pieza que es el lenguaje, cómo calza en configurar nuestra realidad, y cómo hoy estamos cambiando la realidad de Chile. En la marcha, nos damos cuenta cómo las palabras y canciones adquieren un nuevo tono. Es parte del proceso humano resignificar. 

¿Cómo se te ocurrió todo esto?

– En un viaje que hice el año pasado. Fui a Cochamó, a hacer un trekking para “encontrarme conmigo misma”. El primer día llegué arriba a una especie de anfiteatro, en un día nuboso. Ese día, en una de estas altas cumbres, surgió dentro mío la palabra sublime. Pensé: esto es sublime.

Después busqué la definición de sublime, decía: algo que es extraordinariamente hermoso y produce gran emoción. Y pensé para mí: voy a coleccionar este tipo de palabras que definen cosas tan complejas, como algo que te provoca un lugar.

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Cada palabra es importante, los significados van definiendo nuestra realidad. Pero como sucedió con Paz, notó que no siempre las estamos usando de la manera adecuada. O no siempre logramos dar con la palabra que representa específicamente lo que estamos pensando, ¿podemos siquiera eso aprehenderlo, lenguajearlo?

– De ahí empecé a seleccionar palabras en una nota del celular, donde guardaba las que describieron estas emociones bellas, que hablaran de belleza.

– Tengo un diccionario mapuche que hizo Ziley Mora, que se llama Zungun. Y eso es otra arista de cómo llegué acá. El diccionario está dividido en capítulos: naturaleza, ritos, costumbres – ordenado de lo más amplio a lo particular, no es una lógica de la A a la Z. Lo primero que aprendes de una cultura, si es el lenguaje, comienzas desde dentro. Leerlo me hizo sentir muy pequeña, pues tenían palabras sólo para referirse a cosas importantes, llenas de sentido. Y escribí una palabra en formato Proyecto Diccionario para unos amigos se iban a casar, y esa fue la primera bajada real, a lo gráfico o algo más concreto.

Ahí comenzaste a compartir palabras

– Ese diccionario fue revelador, pues entendí que si nos dedicamos a hablar con palabras que hablen sobre cosas importantes, tu vida se vuelve importante. El lenguaje es súper potente. Siento que Proyecto Diccionario se ha convertido en mi respuesta política a lo que está pasando. Antes tenía una respuesta política que era desde lo negativo y la crítica al sistema, que está malo. En un momento, por un proceso personal interno, pensé: ¿por qué no me concentro en lo que está bien?. Creo que es un acto político, ya que el no nombrar otras palabras, o hablar de cosas que a mí – con mi filtro – no me parecen relevantes, resalta la relevancia sobre estos otros temas. Es tan profundo lo otro, que aunque no se mencione la pequeñez en la que estamos inmersos, hace ruido. Me dedico a enfocarme en lo que está bien, y creo que Proyecto Diccionario tiene seguidores porque son cosas transversales.

¿Qué crees que es lo que ha hecho que la gente conecte contigo, a través de la cuenta de Instagram?

– A todos nos tocan estas palabras [que comparte], porque todos hemos vivido pena, alegría, a todos nos ha costado y la vida nos pasó por encima. No es algo que apela a una élite, si no que a toda persona le hacen sentido estas palabras con las que se encuentran. Y también me ha pasado en mi vida que cuando me encuentro una palabra que verbaliza una emoción, entiendo mejor esa emoción. 

– Con el mapudungún me pasó, que hay una palabra que me encanta y es lladkütun, y pensaba que si tuviésemos esta palabra en español, mucha menos gente iría al psicólogo, porque se hubieran encargado de lenguajear su pena con sus cercanos. Creo que eso me hace mucho sentido.

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Precisamente esa fue la palabra que hasta el día de hoy me resuena. Desde que la leí entendí que lo que me pasaba, como le pasó a Paz en algún momento, es que tuvo que aprender a lenguajear su pena. Una palabra que contiene un significado demasiado profundo y necesario.

En un punto de la conversación sacamos a Humberto Maturana, quien específicamente se ha enfocado en hablar de las emociones y el lenguaje desde la biología. En Emociones y Lenguaje en educación y política (1990), Maturana establece que, de alguna manera, primero está el lenguaje, y luego estamos nosotros. El lenguaje está antes de nosotros, porque no podemos pensar sin que existieran las palabras. Existe el lenguaje, luego pienso. O algo así.

¿Qué te impresionó más de la gente que te ha seguido y comentado?

– Puro amor. La gente me agradece, me cuenta cómo sus procesos están tan alineados a las palabras que voy publicando. Y también está muy relacionado con mi vida personal. Las palabras me ayudaron a entender una crisis: que la RAE describe como una alteración profunda de la realidad en la que estabas. 

El proceso de uno es el mismo proceso del resto, en diferentes tiempos. Y por eso creo que hace sentido: porque cuando uno siente, se remite a las cosas más primitivas. Da lo mismo cuantas relaciones o estudios hayas tenido. Hace que esto sea universal, son emociones.

Quiero saber sobre tu relación con las palabras, ¿ha sido especial de alguna manera?

– No sé si siempre, sí tengo un grupo de amigos súper nutritivo. No sólo yo empecé a hablar sobre el lenguaje, sino que también fue toda la gente que tenía alrededor hacía hincapié sobre Maturana mismo u otros autores, por lo que fui tomando conciencia. Hoy soy mucho más cuidadosa al hablar. Cuando uno habla su propio idioma, estás como vomitando, derrochando palabras. No las piensas tanto. En cambio cuando estás hablando un idioma que no conoces bien, eres cuidadoso y selectivo con el idioma. Creo que me ha pasado eso, ver así al lenguaje. Ahora he estado más en silencio. Y cuando hablo, trato de ser muy cuidadosa en la selección de las palabras, porque creo que efectivamente determinan la realidad de uno y la que se proyecta al resto.

¿Cuál es el criterio que usas para PD?

– Mi método para elegir las palabras es que ese día la misma me haya hecho sentido. Porque alguien me la dijo, la escuché, la leí. Me gusta que sea orgánico de mi proceso, si no se prostituye, subiendo sólo cosas lindas.

Si me se remitiera a la etimología, es complejo, pues es redescubrir otro lenguaje. Esa es un área a indagar muy bonita, en qué contexto surge la palabra y cuál es su significado puro. Como Recordar: re, volver – cordis, que es corazón: volver a pasar por el corazón. Son palabras muy bonitas y simples y es hermoso verlo desde esa perspectiva. Y uso la RAE, porque aunque no sea la verdad, es la convención de la verdad. Creo que es muy lindo, porque eso es lo que entendemos y mi formación profesional, me obliga a poner una fuente.

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Durante el mes de diciembre, Proyecto Diccionario estrenó «Pequeña Belleza Ilustrada«, un librillo por encargo que toma algunos de los conceptos que en su cuenta ha ido recogiendo, y que puedes encontrar en la web de PD.

Gracias a Paz por esa cerveza y conversación en Concepción en febrero de 2019 ♡.

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