Una tarde en La Pan Galería

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Por Liliana Muñoz

Dicen que preguntando se llega a Roma y estoy convencida de ese dicho. Fue así como el sábado llegué a la casa de La Pan Galería, un proyecto autogestionado por Nancy Mansilla y Cristián Munilla, ambos profesores de artes visuales, quienes buscan llevar prácticas artísticas al barrio y lugares de uso público.

En diciembre del año pasado, La Pan Galería se trasladó desde Forestal, en Viña del Mar, a una típica casa porteña, con techo alto y piso de madera, alejada del centro de la ciudad puerto, en el Cerro Lecheros. Es ahí donde actualmente se encuentran trabajando en algunos proyectos artísticos dentro del Espacio Circuito Doméstico. Pronto comenzarán a transformar una ventana de la casa con una exposición de hidropoética de artistas magallánicos.

El sábado la invitación fue a participar de su proyecto Recetario, consistente en compartir una comida desde la cocina hasta la mesa, para más tarde realizar una intervención artística. Ésta se plasmaría sobre una tela de corazones serigrafiados recibida del proyecto Constelación, colectivo argentino que articula el trabajo colaborativo en torno al concepto amor.

Dicha tela fue el mantel de nuestra mesa. Éramos un amistoso grupo de diez personas reunido en el patio de la casa, el cual además cuenta con un huerto de hortalizas y verduras que esperan ser el ingrediente de muchas futuras comidas del proyecto Recetario.

Entre todos los invitados preparamos el almuerzo. El menú consistió en un exquisita pizza a la parrilla, receta que mis anfitriones aprendieron de un artista argentino, acompañada de vino y cerveza.

la pan galería -Luego de comer nos pusimos manos a la obra para actuar sobre la tela, la cual se convirtió en la protagonista acompañada de mostacillas, lentejuelas, hilo, pinturas y plumones. Todos los participantes con sus distintos estilos y con más talento manual que yo dejaron volar su imaginación. Poco a poco los corazones fueron tomando nuevos colores y texturas.

La conversación fue la estrella de la jornada. Entre anécdotas, reflexiones y actualidad transcurrió la tarde, creando un ambiente espontáneo y afectuoso. “¿Alguna vez les han roto el corazón?”, “¿Cuánto tiempo se necesita para sanar un corazón roto?”, fueron algunas de las preguntas que nos hicimos.

Sin duda fue una experiencia única, un reencuentro con ese espacio que se pierde con la ajetreada rutina del día a día. Darnos el tiempo de preparar una comida, compartirla con amigos y mantener una conversación entretenida es algo que veo lejano cuando estoy sumergida en los deberes cotidianos. Pareciera ser que todo por lo que nos esforzamos a diario nos aleja más de nosotros mismos y de los demás.

Sin embargo, hay lugares como La Pan Galería que se configuran a partir del arte como un punto de encuentro y de construcción de comunidad a través de diversas formas de expresión. Son estas iniciativas las que nos separan de la visión del arte como un objeto frío y distante que vemos en los museos y nos permiten entender que: el arte es vivir, habitar, acercarnos.

 

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