Tío Negro: el funky mental de una propuesta singular

“Hacemos música para hacer el amor” dice la voz del frontman que en el escenario comienza a serpentear al ritmo de “SUAVE intro”, mientras canta con voz sugerente: “Ding dong ¿Quién es?. Es Tío Negro FunkyMental Project yeah”. Luego se acerca al público y le dice “cosas bellas” al oído. La chaqueta verde con aplicaciones doradas. Los zapatos azul glitter. El bigote daliniano. El atavío completa la performance con la que durante 45 minutos, el hombre del micrófono lanzará dosis de endorfina.  

Por Alejandra Delgado

[Fotos: José Mogrol / Locación: Cámara Lúcida  / Vestuario: Pamela del Río y Moskita Muerta]

Pablo González (42) es actor, payaso, diseñador, y también oficia de carpintero. Es de Curicó, pero vive hace 16 años en Valparaíso. “Allá en en el campo, camino a la cordillera de los Andes, por Curicó, se encuentra el pueblo de Los Niches, con un sector bello llamado Cordillerilla. De ese lugar me siento, profundamente”, dice y canta:

“Nací y crecí con psiquis campesina
a la vuelta de la esquina
pasando alambres de púas
comadreando con vecinas”…

Cuenta que en las fondas, quintas o ramadas no recuerda haber bailado cueca, pero sí, muchas cumbias y corridos. Los corridos le encantaban porque se bailaban de manera entretenida, “había improvisación y complicidad”. Mientras, en la radio, su oído de adolescente se motivaba al escuchar a Kool and the Gang, Earth Wind and Fire, James Brown, Lionel Richie y a los Jackson Five. “Yo era feliz y bailador. A los 20 años formamos un grupo de funk rap llamado ‘Armando Poroto’. Lo pasamos genial. Fue una experiencia fascinante mientras comenzaba a dar mis primeros puntapiés en el teatro. El funk me hace pasarlo bien”, dice al pensar en el género que atraviesa las composiciones de Tío Negro Funkymental Project, la banda de funk y rap que creó luego de una crisis personal que “renovaría mi vida”.

“Leí algo sobre salir de la zona de confort y una pregunta llamó mi atención: ¿Qué harías si no tuvieras relación alguna con el dinero? También comencé a preguntarme acerca de qué otro sueño me gustaría cumplir. Inmediatamente una sonrisa bailó en mi rostro recordando mi admiración por Michael Jackson. ¡Rapear en una banda! -me dije en voz alta. Voy a convertirme en mi propia versión de Michael. Bailaré, cantaré, escribiré, haré aquello con tanta pasión que me voy a sorprender a mí mismo, me dije. Fui a mirar varias propuestas musicales y me di cuenta que existía poco baile, así es que me decidí a ponerle “dancing” a este proyecto. Luego vino la campaña de conquistar algunos amigos amantes de la música y por sobre todo del funk, rap, jazz y soul. Así nació Tío Negro Funkymental Project”.

El formato vino después. En un comienzo acompañado de pistas hechas por su sobrino Ricardo que vivía en Curicó. “Hicimos unas pruebas que nos gustaron, pero al estar lejos él, se dificultaba la creación”. Cuando lograron armar la banda con batería, bajo y guitarra, el proyecto “dio un salto alucinante: creamos canciones, pusimos música a letras que yo había escrito, nos divertimos. Comenzamos a tocar en varios lugares colaborando con la comunidad artística de Valpo. Como todos los integrantes venimos de mundos diferentes, hemos aprendido a adaptarnos, si alguno(s) no puede asistir a un show, se hace igual. Existe la versión paralela de tocar con Dj Funkymental y los 2 MCs. Es un formato flexible, lúdico, de improvisación y mucha pasión en la escena”, dice.

Lo de “Tío Negro” viene de su historia personal. “Yo soy el menor, no el más chico, pero sí uno de los conchos. El negrito, me decían desde pequeño en la familia. Cuando llegó el momento de ponerle nombre al frontman, al friki rapper, quise llamarle Negro, pero mis compañeros, los Funkymental, dijeron Tío Negro. Mi sobrino Matías -hijo de Olga Patricia, la mayor de nuestra camada de ocho hermanos- me llama así todo el tiempo, así es que de a poco se fueron contagiando todos en mi círculo más cercano y quedó como Tío Negro”.

En su performance hay una mezcla equilibrada de todos sus oficios. Las letras de Tío Negro sacan a la luz sus complejos y sentires de manera divertida. Como actor, desde hace 10 años investiga, difunde y practica el oficio del payaso. Su alter ego clown es Custodio Patilla, “una bella amplificación de mi ser”.

“He tenido la bella posibilidad de tomar clases con Antón Valen (Director y payaso del Cirque du Soleil), y con el maestro de la comedia del arte, Antonio Fava; de payasear en festivales de Colombia, Brasil, Perú, recorrer gran parte de Chile, actuar en teatros, calles, bares, empresas, pasillos. El payaso se adapta, encuentra fascinación en todo. Cambió mi vida, me dio permiso para ser jugando, experimentar el fracaso como herramienta de libertad y creación, reinventar la realidad donde todo salga del corazón. Por eso Tío Negro tiene harto de payaso también”.

¿Cómo te va con el canto?, le pregunto. Pablo improvisa y lanza una rima:

Cantar no es mi fuerte
pero tengo la suerte de ser fuerte
intenso de mente
hábil con la gente
me lavé el pelo con detergente
en agua corriendo
en la acequia del frente…

 

“En el nombre del funk, del soul, del jazz y el Espíritu del Rap…Amén…sé”

“Me inspira la posibilidad de tomar varias disciplinas, teatro, música, diseño, meterlas en la juguera y preparar un pisco sour que emborrache la vida, que la convierta en algo único, expresarse, ‘ser tal cual sos’ (como dice mi gran amiga Aldana), mientras, en mi imaginación, una canción de James Brown es coreografiada por bufones, payasos y títeres. Es una fiesta campesina, apasionada, una ceremonia mística que reza: ‘En el nombre del funk, del soul, del Jazz y el Espíritu del Rap…amén…sé’”.

Dice que Tío Negro es un sueño hecho realidad. En la banda, cada uno tiene su personaje: Matías Irles (guitarrista) es Lord Irles, Edison Valenzuela (bajista) es El Chamán, Javier Armijo (Batería) es Funky Drumer, Javier “Chopin” Ortiz (tornamesa y percusiones) es Dj Funkymental, Ricardo González (voz) es el rapero Sayer Mc. La propuesta incluye un show honesto, en la que si alguno se equivoca, lo aprovechan para crear in situ. “Contamos pequeñas historias para algunas canciones, hemos ido incorporando coreografías, y dentro de poco estrenaremos nuestro primer vídeo clip de la canción Maikel, realizado por nuestros amigos de Tío Juan Producciones, en un gran evento el 23 de noviembre en el Douc de Viña, donde además haremos un show. Desde que partiimos en 2017, ha sido todo muy vertiginoso. En septiembre estuvimos teloneando a Chancho en Piedra en Trotamundos Terraza de Quilpué y estuvo la raja. Sonar con equipos de esa calaña fue lo máximo. Todo ha ido sucediendo gracias al trabajo, los ensayos, el estar dispuestos a correr riesgos, aventuras y por sobre todo la colaboración y el apañe, las nuevas amigas como Alejandra de esta grata invitación de La Juguera Magazine, hacer fotos en Cámara Lúcida, participar en la Feria El Amor Petra, el Teatromuseo del títere y el Payaso, Casa Chamán. Checho, Leo, Ceci, Andrea, Romi, Radio Recreo, Mandi: gracias por ser lo que fuimos, lo que somos y lo que seremos”.

El paso pa’ trás

“Se sentó frente a sus discípulos, tomó un disco de vinilo
lo partió y lo repartió diciendo a sus discípulos
ESCUCHAD Y BAILAD TODOS DE ÉL, QUE ES RITMO DE MI SANGRE”.

Hay un instante en que el show muta. Suenan bases de fondo con los ritmos del Rey del Pop y en ese preciso instante, Pablo se calza una chaqueta de cuero roja. Las lentejuelas de un guante plateado brillan en su mano izquierda. Entonces se escucha:

“Ensayaba cada día
el paso de baile que veía
en las fiestas familiares le bailaba a mis tías  
alucinadas aplaudían  
mientras Michael Jackson yo me sentía”

Inspirado en Mike, Pablo se convierte en algo así como su doble, pero sin sus icónicos gritos. Las letras hablan de él mismo, sacan una vuelta de tuerca a lo aprendido: “Haciendo el paso pa’ trás, avanzo más”.

“Soy uno de sus discípulos. Ver sus vídeos, escuchar su música me hizo bailar mucho. Imitarlo me hizo participar en festivales de fonomimica que se hacían mucho en Curicó cuando estaba en la enseñanza media”. Divaga: “Medio enseñado, a medias, en la medida de lo posible, se logra lo imposible”. “Existe una frase de Michael que me motiva: ‘hay personas que juegan a la vida segura, tomando cada día como viene, habemos otros que tomamos la vida por su lado más salvaje y alucinante. A todos aquellos que viven arriesgadamente, esto es para ustedes’”.

Estamos en una fiesta de cumpleaños en la ladera del Cerro Florida. Los sonidos de Tío Negro FunkyMental Project repiquetean un cerro más allá: en el Bellavista. La quebrada hace de caja de resonancia con la vista nocturna a la Bahía de Valparaíso de fondo. Cualquier escenario les sirve así es que de paso dan su número de contacto, incluso si en completadas bailables les precisan.  Los asistentes corean sus letras. Nadie quiere que esto acabe.

¿Qué es para ti el arte, Tío Negro?

-El arte es un salvavidas, así como también una deriva, una herida, se sana en la cantina, en el teatro y en leseando en la esquina.

 

 

 

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