Técnicas Manuales: La cotidianeidad de un pop que conecta

Las Torpederas representa el debut de la nueva banda-amiga porteña. Una que quiere envolverte en las melodías de su pop pegajoso mientras, entre conversas, te cuenta las aventuras del día a día.

 

 

Por Francisca González

Resplandeciente. Si hay una palabra que resume con exactitud la juventud, esa es. Tiene algo de juguetona, indecisa y brillante. Atolondrada y muchas veces pa’ dentro. Una mixtura entre un ser y no ser. Algo similar a los estados emocionales presentes en Las Torpederas, disco debut de la agrupación porteña Técnicas Manuales, que se mueve entre los acantilados de la intensidad juvenil y la sonoridad de un pop que robustece el repertorio de las bandas nacionales.

Formados en 2015 entre las estrechas calles de Valparaíso, como la alianza musical de Juan Carlos Ampuero -más conocido como Jota- e Ingmar Schroeder, quienes comparten roles en guitarras y voz. La banda nació de la creatividad de estos dos amigos, que en su compañía encontraron a un cómplice de andanzas musicales.

Las Torpederas fue grabado en los estudios Susurro Ensordece, bajo la tutela del sello local Recolector. Es un álbum sencillo y a la vez ambicioso. Una cápsula que en 30 minutos condensa un pop bailable y lleno de melodías pegajosas, pero donde el protagonismo se lo llevan unas letras certeras y a pulso.

Para comprender mejor los matices de Técnicas Manuales, hablamos con Jota, vocalista y guitarrista del conjunto, quien además de ello es el principal responsable de las letras de sus canciones.

¿Cuál es la génesis de Técnicas Manuales?

–Conocí a Ingmar porque en mi primera banda, Pararayar, tuve intención de meter a otro guitarrista, y el Jurel Sónico de Adelaida me dijo “ah, cabros, tengo a un loco que conozco, que les vendría bien a ustedes”. Audicionó, pero no quedó, pero yo tuve altiro onda con él. Después la banda acabó y me acordaba que me había gustado mucho como tocaba el Ingmar y lo invite a hacer algo juntos. Y ahí partió Técnicas Manuales. Eso fue en agosto del 2015.

¿Cómo definirías la esencia de la banda?

Técnicas Manuales es un proyecto musical que intenta conectar con la gente de la manera más auténtica posible. Si yo hago música hoy día es porque en algún momento escuché música que me voló la cabeza y que me inyectó una energía para hacer también música. Y eso lo encuentro maravilloso. Conexión esa es la palabra, la conexión con la gente. Yo no me quiero conectar con la gente y que todos coreen mi canción porque sí, sino que, porque si conectamos todos en ese momento, vamos a vibrar juntos y vamos a poder sentir algo que es bueno. Es hippie lo que estoy diciendo, pero tiene que ver con el espíritu. Si no le hacemos bien al espíritu, no tiene ni un sentido hacer música.

Un lenguaje cotidiano y un sonido paradójico

Es en este punto donde aparece la ambición, o tal vez la peculiaridad. De Ampuero y de Schroeder. Se distancian de sus compañeros de oficio y eligen contar sus historias desde una voz que privilegia la simpleza, funcionando como un nexo para conectar con el público. La gracia está en elegir ser cercanos, como un amigo entretenido o como ese que tiene anécdotas por montón. Experiencias que a oídos de muchos pueden parecer juveniles, pero que, en el fondo, son parte del relato de todos.

Acompañados de un par de guitarras acústicas y unas bases electrónicas, el ejercicio que ofrecen con las ocho canciones presentes en Las Torpederas, es un instante de romanticismo asequible y meloso, pero sincero. Muy indie, con un par de sonidos mecanizados, pero simples e hipnóticos. Así, desde un primer acercamiento al LP, queda en el aire el gustito a la psicodelia y electrónica, impresión que vuelca al vivenciar el álbum en vivo, donde se presenta como una experiencia totalmente reveladora.  

En vivo la situación es diferente. Ahí Técnicas Manuales es una banda distinta. La capa de suavidad pop se rompe y aparece una intensidad algo pegada. Pero no es tan drástico. Sigue siendo pop, pero uno más robusto e intrigante. La batería es el eje en una puesta en escena que privilegia sonidos de corte más sustanciosos, con dejes de post-punk, y una crudeza que se aleja de la órbita de esa burbuja de pop adolescente. Y elige matizar sus melodías en esa gama de emociones juveniles intrínsecas a la placa.

Jota Ampuero. Foto: Laura Reveco

¿En qué se inspiraron para escribir las letras del disco?

–Principalmente yo hago las letras, y tienen que ver con lo que me pasa. Intento decirlo de la manera más natural posible. Por ejemplo, cuando hago una letra, la leo sin melodía y si funciona como si estuviera conversando, no como un poema, es porque está bien. Eso es muy importante. Cómo decir las cosas y que no suene tan relamido, pero que también sea honesto.

¿Musicalmente dónde encontraron las influencias que dieron origen a Las Torpederas?


–Cuando hago música me interesa que todas las canciones sean bien distintas entre sí. Como que haya una cosa más balada, una cosa más sandunguera, otra cosa más punk, otra cosa más rock, o no sé. Me gusta que la gente se vaya encontrando con distintos estilos y con distintas sensibilidades, porque uno no es todo el día igual. Y creo que el disco demuestra eso. Tenemos varias influencias. Nos gustan eso. Y se da naturalmente, no es que lo planeamos. Sino que van saliendo las canciones y la misma canción tiene una directriz. No tenemos prejuicios con la música. Entonces podemos hacer algo más latino, algo más electrónico.

¿Cuáles son sus próximos planes?

–Ahora se viene el lanzamiento en Santiago, pero estamos viendo la fecha. Vamos a hacer una pequeña gira por la quinta región, donde ya vamos a dar fechas y a quienes nos van a acompañar. Y claro, Santiago. Ojalá salgan invitaciones. Si bien, nosotros tenemos un plan para poder desarrollarnos con este disco, también estamos abiertos a lo que puedan ofrecer otras personas, otras bandas.


Si hubiera que explicar de qué se trata Las Torpederas, coincidiríamos en que es un disco de amor, donde la música es la responsable de transportar manifiestos románticos certeros y que sin vaivenes van directo al hueso. Pero lo que lo hace interesante, es que, con él, Técnicas Manuales no aspira ser algo más que lo que ya es. Elige el componer desde lo que ya conoce. Elige una impactante simplicidad. Elige ser auténtico. Y en esta ocasión funciona.

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