Teatro: La urgente memoria que propone compañía Urgente Delirio

 

 

1983, un día 8 de marzo obra de teatro testimonial y escritura de la memoria da comienzo a la programación de museos de medianoche en el Parque Cultural de Valparaíso.

Por Cristóbal Valenzuela / Fotos: Claudio Martínez

Luego de su exitosa temporada en el Ciclo de Teatro Historias de Dictadura en el Museo de la Memoria y los DDHH, y conmemorando el mes de la memoria en el Parque Cultural de Valparaíso, la compañía Urgente Delirio presenta este 16 de noviembre a las 20:00 hrs. su nueva creación escénica: 1983, un día 8 de marzo. Una necesaria reflexión sobre violencia de Estado y reparación, temática aún en tensión nacional.

El montaje viene a finalizar una triada teatral -Trilogía del Olvido- que trata sobre la prisión política y tortura que resistieron las mujeres de la familia directamente relacionada con el elenco y la autora, todos estos relatos vividos durante la dictadura de Pinochet. Con este estreno, la autora y directora de Urgente Delirio Isolda Soledad Torres pretende cerrar un ciclo creativo dedicado a la reparación personal, familiar y de un país para recordar y exigir verdad y justicia.

La creación se desarrolló en el contexto de la toma del Parque Cultura de Valparaíso (Ex Cárcel), donde el colectivo de actores y actrices porteñas fueron participantes activos de la movilización “que busca un espacio cultural participativo y de puertas abiertas, en donde sus diversas comunidades (artísticas, territoriales y de memoria) formen parte de un modelo de gestión comunitaria”.

 

 

¿Cómo dialoga el contexto de lo Museos de Medianoche, como símbolo de una institucionalidad cultural que aprende las lecciones del mercado de consumibles, en relación al establecimiento de Días D y jornadas de dedicación exclusiva, con la propuesta de escribir la memoria desde la creación teatral, desde la resistencia que significa Urgente Delirio en la escena teatral porteña (si es que se me permite usar tal denominación)?

-Parece una afirmación más que una pregunta. Vamos por parte dijo el carnicero. La resistencia en la que nos encontramos la explicaré desde una imagen que me acompaña hace años: como Muhammad Ali esquivando por horas a sus oponentes. Con paciencia y el bello arte de esquivar desarrolla lo mejores knockouts de la historia del boxeo. Algo así es cada periodo de levantamiento creativo que vivimos como Urgente Delirio, donde tratamos de continuar a pesar del canibalismo capitalista del que somos parte. Con los años hemos aprendido a disfrutar que nos coman, que nos chupeteen, que nos disfruten,  provocando siempre la molestia y la incomodidad a la hegemonía cultural, esto se traduce en ser parte de la programación de lo que tú llamas mercado de consumibles, nos ayudamos de nuestros depredadores para luego poder dar el zarpazo necesario para R E S I S T I R en la escena local. Ahora claro, todo artista que viva de su creación a lo largo de su vida sin tranzar el hecho de crear,  es un o una provocadora y que bella es la provocación. Desde lo más concreto como dialoga, negociando. Con respecto a escribir sobre memoria desde la creación teatral, más que resistencia es reparación y reparar para qué, para resistir cual mono porfia’o.

Sin duda somos un país al debe en cuanto a reparación. Los instrumentos del Estado para dicha labor son escuetos e insuficientes. El desconocimiento, negación, indiferencia y postergación, características despreciables, consiguen y acaparan terreno. El gesto de Urgente Delirio, Teatro en Resistencia, de abordar la reparación desde una posición personal y familiar me parece muy interesante al constituir una propuesta concreta y específica para un Estado que pareciera desconocer los mecanismos que internacionalmente se han utilizado y difundido para dichas acciones de justicia. ¿Cuáles son los referentes poéticos que la compañía reconoce a la hora de enfrentar este proceso creativo y cómo estos encontraron su invernadero o incubadora en la situación de crisis institucional del contexto de Toma del Parque Cultural de Valparaíso?

-Primero, gracias por todo el análisis del contexto país.  Comenzar una toma cultural y crear un nuevo estreno es una situación compleja y exquisita, es la conjugación involuntaria más plena del ejercicio creativo, todos tus sentidos están involucrados, expuestos y en estado de máxima alerta. Esto genera que la herida corto punzante que rompió nuestro corazón sea vista desde cualquier ángulo, palpitante va nuestro corazón en la mano, con la herida a tajo abierto sin tiempo para cicatrizar, ese corazón camina solo como tarjeta de presentación ante quien quiera conocer-me-nos, el cuerpo que lo sostiene camina cansado ausente imperceptible, guiado por este palpito, no hace falta más que un pequeño golpe y esos sentidos que te contaba antes se involucran y activan  -tal cual el  knockout de Ali-  este se desarrolla al ver la posibilidad, la debilidad del oponente y una crisis de sentido como la del Parque Cultural Ex Cárcel es la oportunidad personal y colectiva de dar el  último golpe a esta institucionalidad cultural cruel y despiadada. ¿Y cómo es ese último golpe?, creativo por sobre todo, por que soy-somos-son artistas, y nuestra lucha es el arte y nuestro discurso el cuerpo y nuestra revolución la resistencia.
Imaginamos que la obra (la trilogía), es parte de una cadena de acciones vinculadas a la incesante búsqueda por juicio, castigo, verdad y justicia de la que has sido parte como creadora, dirigente social y sindical (desde este año presidenta de Filial Valparaíso de Sidarte). ¿Cómo visualizas esta pugna en la que el Estado es uno de los actores principales, a través de sus instituciones, a la luz de lo ocurrido con Cheyre?
La incesante búsqueda de juicio, castigo, verdad y justicia solo se logra si no hay olvido. Hay un personaje en una de las obras de Trilogía del Olvido que dice “cómo podría un padre explicarle a su hijo cómo vivir después de algo como esto? ¿cómo podría yo vivir después de algo como esto?” El Estado chileno permitió que la bacteria del fascismo se instalará en cuerpos infantes, manos grandes y fuertes golpearon rostros pequeños, lenguas infectadas de adultes rozaron senos vírgenes, entonces me pregunto, como país: ¿cómo pudimos vivir después de algo como eso? Gracias al increíble trabajo realizado entre víctima y victimario por lograr esta democracia de 28 años de impunidad. Gracias a la vida siempre hay un “algo”, que me y nos recuerda que debemos seguir resistiendo, en estado de alerta, que ya se vienen el mejor knockout y tal ves solo tal ves no será desde la escena artística pero seguro y tal vez seguro gracias a ella.


SOBRE TRILOGÍA DEL OLVIDO

Se compone de tres obras: Cabildo, herida corto punzante con rotura de corazón; Retorno; y 1983, un día 8 de marzo. Las puestas en escena  buscan dar cuenta de la fractura completa de una misma familia en estado de dictadura y así continuar el camino de reparación simbólica y visibilización del daño de un tema país que se mantiene vigente mientras no haya juicio, castigo, verdad y justicia. Tres obras que dan secuencia a un mismo relato, proponiendo al espectador poner en el cuerpo y la escena temas como violación, tortura, exilio, ejecución política, reparación, perdón y nunca olvido, a través de una narración autobiográfica, donde parte del elenco es protagonista, trabajando desde primera fuente los testimonios en vida y también en muerte que se exponen en la obra.

 

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