Servicio Estudio: el arte como puente para crear redes comunitarias

Por Valentina Peña Caroca

servicio_estudio-Carlos Silva y Matthew Neary se conocieron por Instagram, porque subían fotos parecidas. Se juntaron en un bar y comenzaron a pensar en un nuevo proyecto o alguna exposición colaborativa. Un tiempo después, sumando al equipo a Sebastián Gil de Worm, esa elucubración se convirtió en la empresa temporal SERVICIO ESTUDIO.

La acción, con punto estratégico en el subterráneo de Casaplan y que desde el 16 de mayo ha funcionado como un laboratorio experimental para los tres artistas, SERVICIO ESTUDIO brinda servicios de diseño e imagen para pymes y comerciantes locales a escala humana, en Valparaíso. Durante un mes, que culminará con una jornada de cierre  viernes 16 de junio en el mismo lugar, han trabajado gratuitamente con la comunidad porteña, abriendo sus puertas a los transeúntes, adaptando el espacio a sus necesidades, funcionando como estudio de foto y video.

“La primera semana pusimos un cartel afuera que decía: ‘Se hacen fotografías gratis’, -cuenta Gil-, y también pusimos a circular un afiche en Facebook, invitando a bandas, a familias, a quien quisiera venir… y empezó a llenarse. Lo loco fue que la gente se sacaba fotos, retratos, pero no sacadas por nosotros, porque el espacio se empezó a convertir en una instancia colaborativa. Justo en ese momento estaba Cristian Maturana, que es profesor de foto en Arcos, y José Mogrol, profesor de iluminación en Cámara Lúcida, y sus estudiantes. Así es que estábamos a dos bandos; por un lado había un grupo aprendiendo a ocupar un estudio, haciendo las capturas, y otros se ocupaban de editar al tiro en un computador. Así brindamos un trabajo ultra profesional a toda la gente que llegó. En un rato se podían ir con su foto a la casa”.

Esa misma semana recorrieron la calle Chacabuco y sus tiendas de plásticos, donde compraron manteles floreados, retazos traslúcidos de colores vibrantes y otros elementos que improvisados se transformaron en escenografía. En ese tránsito por la urbe identificaron tres locales comerciales invisibilizados: la librería Alpasio, la peluquería Faccio y el bar restorán Papillón, “el rincón de los artistas”. Con estos “clientes”, -como ellos los llaman-, establecieron un diálogo que sigue evolucionando.

 

Peluquería Faccio

Peluquería Faccio

LOS CLIENTES

Fotografiaron a María Cecilia Faccio Cerda, la dueña de la peluquería que heredó el oficio de su padre, manteniendo la tradición en el sector del Almendral, en Independencia 2797. Y en el caso del bar restorán, ubicado en la calle Retamo y dirigido por Viviana, realizaron la digitalización de fotografías que plagaban sus paredes. Luis, su autor, hace ya más de siete años ofrece por mil pesos la captura e impresión de imágenes a los amigos que frecuentan a diario el lugar.

“Nos hemos tirado de las mechas, -cuenta Silva-, discutíamos con el Matthew posibilidades éticas de la imagen. Hasta dónde mostrar un objeto o un rostro de Valparaíso, hasta donde mostrar la pobreza o a alguien que parece vulnerable. Todo al final termina en las redes y tenemos que entender que tratamos con sujetos que hay cuidar también. Intentamos resolver eso, y bajo mi punto de vista mostrar a destajo todas las imágenes puede que sea demasiado. Hay que problematizar lo pintoresco y el límite con lo privado. En la cantina hay trama, relato, podís entrar ahí y quererlo todo, pero no podemos ver a los involucrados como conejos de laboratorio, es importante preguntarse hasta dónde llegar”.

“Nos cuestionamos cómo es la ciudad, cómo es vivir acá, -señala Gil-, y hay una inmundicia y belleza ya explícitas. Cuando se media por face entra en otra línea de circulación, que la consume cierto público. Los amigos de tus amigos, pero no necesariamente quienes fueron fotografiados, tal vez sí sus nietas, y la imagen podría convertirse hasta en un meme. Cuando te invitan a una casa hay que ser respetuoso y agradecer que te abran las puertas de ese espacio. Yo, por ejemplo, vivo casi al lado del Papillón y probablemente siga viendo a estos locos por años, y me gustaría ser un constante aporte, y no pasar otro día y que me agarren a botellazos. Mucha gente trabaja así; agarran la cuestión, hacen un libro y listo”.

“Alguien que viene a turistear por un fin de semana a Valpo no va a estos lugares, -continúa Silva-. O puede haber un caso inverso; llega un artista que no es de acá a cualquier galería porteña, le saca fotos a todos los weones cocíos jalando y después la sube a Facebook. Qué haces ahí, voh no te querís ver expuesto así…”.

LIBRERIA - servicio estudio

Apuntando a comercios barriales que merecen ser reconocidos y que llevan décadas de funcionamiento, pero no hacen uso de letreros ni vitrinas llamativas, el equipo dio con la librería Alpasio, nombre que su dueño ha replanteado de forma incesante. Las estanterías en las que reposan centenares de textos escolares han sido organizadas por colores, soportando numerosos libros apilados. En lo alto de una pared destaca un póster de Troya, la película de Brad Pitt.

“El dueño nos dijo que no sabía nada de gráfica, –cuenta Silva-, y acordamos trabajar con la fachada del local. La pintamos y le encantó”.

“Es bacán que llegue alguien a ofrecerte un servicio, -agrega Gil-, como un reconocimiento a muchos años de trabajo sin que nadie te pesque, solo, tratando de vender libros escolares. Es gente que no sabemos si se enriquece, pero sigue ahí, sin importar si venden o no. Y eso también pasa mucho con el artista, que hace su trabajo porque tiene que hacerlo”.

“Te das cuenta que es una librería cuando entras, -continúa Silva-, porque por afuera pasa desapercibida. Es raro ser anónimo y al mismo tiempo necesitar vender para ganarte la vida. Ahí hay algo no resuelto. Nos dimos cuenta de que el nombre era un gran tema. La librería existe hace veinte años y hace un mes el caballero quiso cambiarlo de nuevo; estaba inseguro, la inmediatez para él es de años”.

“Le gustaban palabras grandilocuentes terminadas en ‘an’, -continúa Gil-, desde Superman a Gengis Kan…”.

“Cuando su hija era chica no sabía decir Valparaíso, -recuerda Silva-, y fonéticamente decía ‘Alpasío’, como que poéticamente instalaba otro concepto. Sin tilde quedó el nombre final. Empezamos a diseñar el letrero y resulta que él ya tenía uno muy bonito, calado minuciosamente, que decía “libros”, así que combinamos ideas jugando con Photoshop. Vamos a instalar el definitivo con adhesivo al vidrio”.

servicio estudio papillon -

Los artistas reconocen un profundo enamoramiento con estos lugares, como puertas a mundos inexplorados y a una historia no contada de Valparaíso. En ese sentido, plantean que el rol del arte no es netamente usufructuar, sino que implica un intercambio cultural fructífero. Por lo mismo pretenden a futuro plasmar todo el trabajo enmarcado en el mes de SERVICIO ESTUDIO en un libro.

AL ENCUENTRO DE PARES

“Al igual que nuestros clientes, nosotros también inventamos ingenierías para poder dedicarnos al arte, por lo que constantemente descubrimos a pares, -señala Gil-. La idea del servicio desde el arte lo entiendo como un puente para generar redes comunitarias”.

La oficina y laboratorio subterráneo de SERVICIO ESTUDIO en Casaplan se ha transformado en un nicho de confluencia, recibiendo a músicos, periodistas, jubilados, artesanos, diseñadores, profesores, fotógrafas y otros personajes en pos de la creación, articulando relaciones que han orientado el trabajo de Neary, Gil y Silva, quienes han logrado percibir el desconocimiento de muchos frente a las nuevas herramientas tecnológicas capaces de impulsar emprendimientos.

 

Mora Luca en Servicio Estudio.

Mora Luca en Servicio Estudio.

“Hacer algo gráfico, sacar una buena foto de tu local, crear un fanpage y utilizar las redes en general para muchos hoy es un gran muro, una barrera que se puede superar sólo si se contrata a alguien entendido en el tema, -apunta Gil-. Hemos tratado de sintonizar de la mejor manera posible con los sueños de las personas que han acudido a nosotros“.

“Y este trabajo también considera multidisciplinas, -indica Silva-. Somos tres artistas que se lanzaron a hacerlo todo. ¿Por qué si soy artista no puedo sacar una foto o diseñar un afiche? SERVICIO ESTUDIO es como una ventana, economía, un placer que sólo puede ocurrir desde el arte. No estamos cobrando y estamos viendo cuánto resiste a un nivel barrial. Esos límites entre una rama y otra son otra capa más de esta propuesta. Podríamos plantearnos como una empresa que conecta personas”.

La próxima idea a realizarse será un estudio móvil, una estructura sobre un pallet con ruedas que recorrerá las calles de Valparaíso. Los transeúntes que se interesen podrán llevarse una foto profesional estilo anuario.

CULINARY

SERVICIO ESTUDIO continúa generando nuevas fechas, divulgadas a través de su fanpage oficial. Conversatorios como Culinary”del artista Nicholas Jackson han marcado la pauta; apreciaciones en torno a fotografías presentadas por churrasquerías y negocios de comida rápida: papas fritas, fajitas y completos como imágenes que problematizan un imaginario popular.

 

 

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