Reflexión desde La Huacha Feminista

huachaintroEn silencio empezamos el año. En silencio caminamos. En silencio gritamos.

Gritamos los 3 femicidios ocurridos en Chile en apenas 20 días. En silencio gritamos para denunciar la violencia que las mujeres sufren cada día en este país. En silencio escribimos esta declaración porque es en el vacío del silencio que quedan los gritos de ayuda de las mujeres asesinadas en Chile. En el silencio de sus hogares quedan los gritos de éstas mujeres que sufren día a día la violencia machista. En silencio se quedan las niñas abusadas por hombres cercanos. En silencio sufren adolescentes cuando sus pololos las controlan y manifiestan celos bajo la excusa de protección. En silencio quedan cuando las fuerzan a tener relaciones sexuales como demostración de amor. En silencio quedan los gritos de ayuda y denuncia de éstas jóvenes mujeres cuando la institucionalidad no les brinda medidas efectivas que las ayude a protegerse y a reparar el daño causado. En silencio se queda la violencia que éstas jóvenes mujeres sufren cuando las estadísticas del Estado sólo consideran femícidio el asesinato de mujeres con vínculos íntimos con el victimario. Se despolitiza el concepto de femicidio, cuando sólo se considera el asesinato de mujeres mayores de 18 años casadas o parejas del victimario.

El femicidio, en una comprensión más amplia, es el asesinato misógino de la mujer cometido por el hombre, siendo la expresión máxima de la violencia hacia las mujeres. No importa la relación con el femicida, la cuestión está en la relación de domínio y propiedad del hombre sobre la mujer. Nuestro silencio no es cómplice, no es el silencio que normaliza la violencia y calla los gritos de las mujeres. Nuestro silencio es de denuncia, de rebeldía, es el grito silenciado de todas las mujeres que no fueron escuchadas en sus pedidos de ayuda y ahora caminan con nosotras en nuestra memoria. Nuestro silencio denuncia la violencia machista que las mujeres sufrimos cada día en nuestros hogares con las labores domésticas y la maternidad obligatoria, en nuestros trabajos con sueldos más bajos, en la publicidad que reproduce nuestros cuerpos como objetos al servicio del deseo masculino. Nuestro silencio también denuncia la poca visibilidad de la violencia entre parejas jóvenes, violencia psicológica, física y sexual bajo la excusa del amor romántico.

Escribimos ésta declaración, y hace poco días Sandra Paine de 42 años fue asesinada con diversas puñaladas por su esposo. Según relatos de un vecino y presidente del comité n°5 del Mirador del Pacífico, Victor Vásquez el asesino, maltrataba frecuentemente a su esposa. El vecino ya sabía de la violencia que sufría Sandra y nunca hizo nada para ayudarla, el vecino y todos los que sabían de la violencia, son cómplices del femicidio de Sandra, así como toda la sociedad chilena que calla frente a la brutalidad de los femicidios que ocurren en el pais.

Como el caso de la jóven Carla Fonseca Aniñir, cruelmente asesinada y violada por su hermanastro Vladimir Miranda Durán en Cañete . Carla venía sufriendo acoso sexual por parte del hermanastro y los noticieros señalan que las causas del crimen aún son difusas. La causa es clara, él la asesino porque cree que tiene derecho sobre el cuerpo y la vida de Carla.

La violencia hacia las mujeres no es un problema individual o de la privacidad doméstica, es un problema estructural, producto de una sociedad patriarcal donde el Estado Chileno encubre la violencia al naturalizar las prácticas de poder de los hombres hacia las mujeres, deja libre el agresor, no toma medidas de protección eficientes cuando la mujeres hacen la denuncia, cuando no ofrece programas de promoción y protección a mujeres jóvenes , cuando nos niega el derecho al aborto, cuando nos impone la maternidad, cuando los cobros de Isapres son más altos a mujeres en edad fértil. La individualización de los casos de violencia silencia la responsabilidad social en la perpetuación de la misma. Por esto, por todo lo negado y silenciado urge vizibilizar y concientizar sobre la violencia que sufren las mujeres rompiendo con la naturalización de ésta. Para esto tomamos el silencio y lo subvertimos como forma de grito, de denuncia. En silencio gritamos. En silencio caminamos. En silencio seguiremos caminando.

 

POR LA VIDA DE LAS MUJERES
NI UNA MUJER MENOS, NI UNA MUERTA MAS!!

Comenta desde Facebook

Comentarios