Prehistöricos: “No nos definen los estilos sino la emoción”

En una visita flash a la región conversamos con Prehistöricos, nominados a Mejor Artista Pop a los Premios Pulsar 2017 por su disco La Velocidad de las Plantas. “Si viviéramos en una realidad con esa velocidad podríamos comprender el mundo desde un lugar totalmente distinto. Es un arte súper alejado de los discursos actuales. Jorge Teillier o Gabriela Mistral (poetas) hablaron de temas que están a años luz de lo que pasa en el día a día. Estamos súper inspirados por Patricio Guzmán (documentalista) que habla del agua, del desierto… ¿Por qué la música no puede tener también esos discursos?”, dice Tomás Preuss, líder de la banda.

Fotografía de Valentina Pan

Fotografía de Valentina Pan

 

Por Poirot Escovedo

Prehistöricos tuvo un comienzo sin expectativas en 2010, presentándose como un tímido proyecto a dúo semi acústico en Myspace. La intimidad de su sonido adolescente y meloso hoy se ve atravesada por el rol que la banda ocupa en la primera línea del pop nacional, con tres álbumes, un EP, giras internacionales en México y España, y su reciente participación en Lollapalooza Chile 2017.

Todo un desafío para Tomás Preuss, de profesión actor y quien ha sujetado el timón desde el comienzo, sorteando el quiebre de la primera formación con Jessica Romo y la posterior reestructuración con cuatro nuevos miembros.

Dicen que su discurso “no le sirve a una marca de cerveza o a una de ropa” y que pese a hacer pop a la hora de crear a ellos no los definen los estilos, sino la emoción.

Su último disco de estudio, La Velocidad de las Plantas (Quemasucabeza, 2016), cuenta con 11 canciones que destacan por su robusto trabajo el cuerdas y sonidos electrónicos. Por esta placa están siendo nominados a Mejor Artista Pop a los Premios Pulsar 2017.

La Velocidad de las Plantas fue hecho en y para estudio, pero nos hemos dado cuenta en el trabajo como quinteto que muchas canciones funcionan como banda. Ha cambiado el sonido, hemos vuelto a componer desde la sala de ensayo”, dice Preuss.

 

 

¿Sigues conforme con el resultado de este disco?

-Tomás: Estamos muy contentos con el resultado, la Valentina (voz y teclados) trabajó conmigo en la producción y en principio no fue hecho para tocarse en vivo.

Esta producción cuenta con sonidos y capas que la banda no había explorado. ¿Cuál es el concepto detrás?

-Valentina: Siempre estuvo como elemento la naturaleza, que da nombre al disco. También muchos mundos microscópicos, oscuridad… Pusimos harto énfasis en que se sintiera brumosidad. Además de producir el disco, soy diseñadora, son dos mundos que se me juntaron.

Pocas veces se habla del trabajo en estudio, de su racionalidad, de las angustias y frustraciones. ¿Podrías hablarnos de esa instancia para Prehistóricos en este último álbum?

-Tomás: Este último trabajo tuvo todo eso que nombras. Uno como músico o compositor busca mejorar, cambiar, hacer algo nuevo. Es una sed personal, distinta a la de la gente que sigue tu música. Las canciones que más se escuchan quizás no son las canciones a las que puse más producción. Nuestra sed era de hacer algo especial, que no se haya hecho acá. De repente fuimos muy profundos, quizás nos faltó más liviandad…

¿Por qué crees que faltó hacer algo más liviano?

-Tomás: No se si faltó o si sobró, simplemente abrimos una puerta en la cual nos quisimos sumergir completamente. Esa puerta tiene que ver con la poesía y nuestro discurso está en la música. No soy partidario de pedirle a todos los músicos que tengan un discurso explícito, para mi son temas superados. Hay otras guerras… Guerras internas…

¿Cuál fue la guerra de Prehistöricos?

-La de vivir en una realidad que no existe. La de La Velocidad de las Plantas. Si viviéramos en una realidad con esa velocidad podríamos comprender el mundo desde un lugar totalmente distinto. Es un arte súper alejado de los discursos actuales. Jorge Teillier o Gabriela Mistral (poetas) hablaron de temas que están a años luz de lo que pasa en el día a día. Estamos súper inspirados por Patricio Guzmán (documentalista) que habla del agua, del desierto… ¿Por qué la música no puede tener también esos discursos?

Valentina: Por lo mismo es menos inmediato. No es tan popular siento. No creo que nos vean como un branding, somos una cosa mucho más etérea. Sin necesidad de tener un cuerpo.

¿Creen que su discurso no vende?

-Tomás: No… El discurso no le sirve a una marca de cerveza o a una de ropa…

Pero partieron como una banda artesanal por Myspace y hoy, con un disco de mayor elaboración, han abierto en Lollapalooza 2017, supongo que algo han vendido…

-Tomás: Pero al final, lo único que nos interesa es la relación que podamos tener con la gente que nos escucha. Sabemos que es un camino súper largo y no buscamos ser la banda del momento. Creo que nunca lo vamos a ser, pero seremos una banda con identidad, que un año hace un disco con guitarra y al otro uno con puros sintetizadores o al otro uno súper rockero con distorsión. No nos definen los estilos, nos define más la emoción.

¿Cómo han evolucionado las temáticas y líricas de Prehistöricos?

-Tomás: Cuando empecé a hacer música era un personaje mucho más adolescente que sufría mucho más de amor y desamor. Son temáticas que siguen estando pero no son las únicas. Cada vez nuestras canciones son más poéticas y más abiertas.

Lo oscuro, la melancolía, el amor de pareja, lo adolescente, ¿son zonas de confort creativo?

-Tomás: Es lo que me sale, lo que yo soy, lo que he sido este último tiempo. A estas alturas creo que uno debe asumirse nomás. Soy todo eso y al Pop le hace falta hacerse cargo de esas temáticas. No todo tiene que ser de colores, como lo ve la gente es medio básico.

Te refieres a lo políticamente correcto…

-Tomás: Claro. Lo instantáneo, lo que funciona, Madonna está bien que exista, yo prefiero escuchar Radiohead.

 

 

Nueva escena pop

Con la evolución del pop en los últimos años, ¿crees que el género ha dejado de ser un tabú?

-Tomás: Creo que ya pasó. Es loco como antes importaba tanto decir que te cargaba Enrique Iglesias y hoy en día todos cantamos sus canciones. Se ha ido relajando el elástico moral y eso abre espacios para que la música se expanda, pero también hay que tener cuidado porque, ¿hacia qué lado se está expandiendo? En ese sentido quizás siempre seremos una banda un poco incomprendida. Siento que aquí importan antes muchas otras cosas antes de lo artístico… La imagen, el videoclip bonito…

Pero ustedes también trabajan en eso…

-Tomás: Sí, obvio que nos importa. Es una herramienta para comunicar y llegar a la gente. Pero tengo un miedo personal. Todo se está poniendo demasiado instantáneo en el arte y en el pop chileno.

¿Quiénes estarían yendo en esa dirección?

-Tomás: Creo que todos, hasta yo. Esa sensación de que hay que hacer algo que la rompa rápido, que tenga muchas visitas en Youtube. Eso nos va alejando de hacer buenas obras y de trabajar más tranquilos, con menos expectativas. Tener reproducciones es un paralelo a vender y hoy en día al pop le preocupan más las reproducciones que la obra misma. A veces me dan ganas de mandar todo a la mierda y hacer un disco que me guste demasiado… Y si le gusta a la gente, estupendo, pero no puedo estar todo el día pensando en la popularidad.

Valentina: Tengo una frase para eso. “Si fácil viene, fácil se va”, es el dilema en el que deben poner fichas las bandas de ahora. Todo es instantáneo, pero hay que entender que la música es arte. Se confunde mucho con la prensa o las críticas de periodistas.

¿Está llegando muy fácil el éxito?

-Tomás: Que un periodista levante a una banda que está empezando, es peligroso. Hay que dejar que las bandas evolucionen a su tiempo.

 

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