Porteño: ¿has comido calafate?

Se dice que quien come una baya de calafate, tiene la certeza de volver a la Patagonia.

Se dice que quien come una baya de calafate, tiene la certeza de volver a la Patagonia.

El que come calafates vuelve para siempre a la Patagonia. Eso me pasó a mi la primera vez que fui. Por eso, aunque quiera, no puedo dejarla.

Pero ahora estoy aquí en Valparaiso, la zona donde nació el amor entre mis queridos abuelos, a quienes no conocí en persona, sólo por fotos y papeles.

Dice mi mamá que cuando era guagua la paseaban en cochecito por el Cerro Alegre y se encontraba con mi papá también en cochecito. ¿Quién le habrá contado estas historias a mi mamá?

Nosotros allá  en la Patagonia, casi fuera del mundo, vivimos con el fuego, pero nunca durante el año, se quema la misma cantidad de casas que se queman  aquí en Valpo en un solo incendio.

Acá tengo días que de tanto ver gente, autos y de tanto ruido me canso y me vengo a mi casa y me encierro toda la tarde. Como que me intoxico de tanto ruido. Yo creo que la gente que vive aquí ya no se da cuenta de eso.

He leído harto sobre Valparaíso a principios del siglo XX y me impresiona como los problemas de hoy siguen siendo los mismos de ayer. La basura, el pipi en las esquinas, los perros y su caca que yo trato de no pisar aunque digan que pisarla trae buena suerte.

Hay cosas que me fascinan aquí. El mar, el  paisaje que todos los días es distinto. También me fascina y me mareo de ver tantas posibilidades: Talleres de lo que quieras, cursos, exposiciones gratis, charlas con gente, presentaciones de libro, películas. Nunca alcanzo a ver todo lo que me gustaría.

¡Ah! y las marchas. Yo creo que en el próximo gobierno, sea quien sea el que mande, vamos a tener que seguir en las calles. Difícil que alguien se atreva a hacer el cambio que Chile necesita, porque eso sería una revolución y nosotros sabemos en que terminan esas cosas.

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