Por favor no me FELICITEN si me asignan un FONDO de CULTURA

Parque Forestal

Parque Forestal

Una de las cosas que me ha llamado la atención últimamente son las constantes felicitaciones que he recibido sin tener mérito alguno. La gente me felicita, solo porque sí: Parabéns para você. Obrigado. 

Texto y foto Cristóbal Valenzuela*

No me han asignado ni uno de los fondos de cultura, sin embargo no es secreto que tras la asignación de esas platas ratonas, no alcanza a pasar un día y las celebraciones arrancan. Y por supuesto las felicitaciones. Nunca he felicitado a un fondarteado, no hay mérito en recibir un fondo, nunca he felicitado a un homenajeado, ni a un premiado, no soy de felicitaciones, al parecer, pero no es así, entrego mis felicitaciones. ¿Pero qué es una felicitación? ¿Quién la merece? Si hay un premiado de por medio, y me parece que le cae bien el premio, las felicitaciones son para el jurado, porque relevó las características del premiado que a mi me copan. Si es un fondarteado el personaje en cuestión, otra vez, felicitaciones para el jurado por haber reconocido en tal o cual proyecto, posibles implicancias provechosas para el territorio y comunidad que le albergará. Pero felicitar por recibir una asignación del presupuesto del Estado, a través de un concurso público engorroso, con un formato repelente, y con montos máximos que obligan a trabajar por miseria, me parece absolutamente fuera de contexto. No me felicite. Guárdese sus felicitaciones y participe de mi proyecto, cómo pueda, pagando su entrada, apoyando la gira, facilitando espacios, dinamizando gestión, proponiendo participación, difundiendo, comentando, impulsando, creando. No se quede en las palabras, que las palabras se las lleva el viento. Si fuera por las palabras el puente sobre el Canal Chacao estaría hace varios años ya bien hecho.

Si quiere felicitarnos acérquese pa callao, diga lo bueno que le parece nuestro trabajo, al tiro, no espere que su comentario lo avale un premio o una selección para tal o cual pega, o fondo. Sea honesto con lo que aprecia, crea en sí. Diga también lo que encuentra raro, o malo, porque no conozco especie más buena pa trabjar la maldad o la rareza que nosotros, los desplazados. Acompañe el desarrollo de las carreras de lo jóvenes, porque si no nos enfrentamos al público desde cabros, los fondartes y los premios nos pueden arrastrar a las profundidades inexploradas y tenebrosas de las Industrias Creativas brotadas desde las entrañas de la UNESCO.

Padre mío, que te felicitaron cuando nací,

porque nadie sospechó que sería esto en lo que me convertí.

Agradezco tu sabia lección

aunque sabías que no te ponía atención.

Este país no protege a sus artistas, dijiste directo

pero, querido viejo, te quedaste corto,

Tampoco protege a sus campesinos, conductores, pirquineros, pescadores, periodistas, trazadores, amas de casa, deportistas, vendedores de cuchiflí barquillo…ah.

Dios nos guarde de creer en él

Nos libre de toda dependencia estatal

No nos deje caer en la tentación de la Ley Valdés

A jugarse un Kino y un Toto Tres.

* Cristóbal Valenzuela es actor y dramaturgo.

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