Pedropiedra: Soy un cultor de la melodía

Pedropiedra en Bar Tercer Tiempo, Viña del Mar. Foto de Mati Gentillon.

Por Poirot Escovedo

Pedropiedra tuvo su debut acústico en Viña del Mar. En rigor fue la segunda vez que lo hacía luego de presentarse en este formato en un colegio de Isla Maipo hace algunas semanas. De ahí la idea de empezar a hacer shows por todo el país con tan solo una guitarra acústica, sus teclados, un secuenciador y Felipe Castro en la guitarra eléctrica.

La cita tuvo lugar en Bar Tercer Tiempo, donde cambió el frío de Santiago por el de la ciudad jardín para enfrentarse a un público tímido, de unas 100 personas, que con el correr de la noche y las copas fue soltándose ante las melodías del ex-rapero de CHC. Lo que se vio sobre el escenario fue simple y centrado casi completamente en su voz, apoyado a ratos por samples y líneas melódicas.

El pasado sábado repitió un espectáculo íntimo en Quilpué y asegura que continuará haciéndolo con la llegada del invierno. La paternidad y la necesidad de ser más rentable le hacen inclinarse por esta opción.

Pedro cree haber madurado con Ocho (Quemasucabeza, 2016), disco que ya acumula más de 2,5 millones de reproducciones en Spotify, mientras busca desprenderse de un pasado musical autodenominado como “críptico” y de “especulación”. De este y otros temas hablamos con él para La Juguera Magazine en su visita por la costa.


Frente a un purismo diluido en la música chilena ¿En qué estilo te sitúas?

-En los ´90 estaban los punk, los grunge, los pop… Ahora está todo mezclado. Nunca he sido muy fanático de ningún género, en mi música conviven distintos estilos y me acomoda clasificarme como inclasificable. Me he rehusado a asumir una estética en lo pop pese a que es súper importante hacerlo. No basta con las canciones.

La música no es solo lo que se escucha entonces…

-El pop no es solo lo que se escucha. Tiene que haber algo más. Pero no me gusta disfrazarme ni vender pomadas porque no las compro tampoco.

Ya no queda mucho rap en tu repertorio, ¿volverás a retomarlo?

-Tengo pendiente hacer un disco rapero, con harta letra, hablar de política quizás o sobre el odio. Pero siempre me gana la hueá melódica.

 

 

Cuando recién se lanzó tu último álbum, Ocho (Quemasucabeza, 2016), fuiste insistente en tus entrevistas sobre tu deseo de madurar musicalmente y dejar de ser emergente, ¿das por cumplidos esos objetivos?

-Yo ya tengo dos hijos, siento que he cambiado como persona y eso también se va reflejando en la música. Ahora me acuesto más temprano y me levanto muchísimo más temprano todos los días. La vida se me re ordenó, creo que eso se nota en la producción de este disco, como que dejé menos cosas “al azar”. Los temas que no me gustaban cagaron, se fueron pa´ afuera. Esa es como una manera inconsciente de decir “soy un papá, soy un viejo de mierda, tengo que hacer las cosas bien”. Antes confiaba más en el instinto y en el azar.

¿Ahora fuiste menos espontáneo?

-Sí, como que fui más cerebral.

Al principio estabas con la presión de vender el disco y los medios te exigían que lo promocionases, ¿cuál es tu balance a casi un año de su lanzamiento?

-Es incómodo que te pregunten por cómo es tu música y contar por qué la gente debe ir a tu show. Pero este disco en particular fue súper bien recibido, la canción Todos los días estuvo varias semanas rasguñando en top 40 de Chile en radios. Es un logro gigante porque aunque me estoy haciendo cada vez más conocido, nunca he tenido un hit realmente masivo. Todo ha sido trabajo más piola, de redes… Ese deseo de sonar más pulcro y producido redunda en mayor difusión radial.

¿Qué ha cambiado en el método de trabajo y en los ingredientes para hacer música en tu cuarto disco?

-Me siento en constante movimiento dentro de una misma idea musical, canciones de tres o cuatro minutos con coro… No busco presentar cada disco como “el nuevo Pedro”…  Soy un cultor de la melodía siento, mis temas cada vez se han ido despersonalizando más. Al principio era muy íntimo y confesional, muy expuesto emocionalmente. De a poco he ido usando más metáforas y lenguaje más poético, más neutro. Creo que soy un músico más para escucharlo que para vacilarlo.

¿Por qué lo dices?

-Porque soy malo pa´bailar, aunque me gusta hacer harto show y echar la talla, pero en el escenario tiendo como a apagarme. Creo que la gente de a poco ha ido entendiendo ese tipo de personaje.

 

 

Tu disco anterior, Emanuel (Quemasucabeza, 2013) es más ecléctico e introspectivo y a la crítica le costó digerirlo ¿Se re oxigena tu carrera con Ocho?

Emanuel tenía pocos sencillos, de eso me preocupé harto en este último disco. De tener coros más definidos, más cortitos. Antes hacía temas como una psicodelia media innecesaria, no volvería a hacer algo así. Ocho, en cambio, es un disco de un hueón encerrado en la casa con la familia en una ciudad muy contaminada. Es un poco escapista.

¿De dónde viene esa angustia?

-Cuando veo un problema en la tele o cuando veo siempre las mismas cosas en las páginas de internet es como ¡agh!

También estamos en un año electoral, ¿por quién votarías en esta pasada?

-Me declaro huérfano de candidato. No me gusta ninguno.

Si no es un candidato, ¿hay algún proyecto político que te llame la atención al menos?

-No se pa´ dónde apuntar. Ya no se puede depositar la confianza en la Nueva Mayoría y en todo lo que está alrededor de ella. El Frente Amplio me gusta en el papel pero no sé cómo gobernarían ellos de la mano con el empresariado, hay que hacerlo en conjunto yo creo. Me gustó el llamado de Pamela Jiles a votar en las primarias para bajar a Piñera. Alguien como él puede ser muy eficiente, pero con su prontuario es muy mala señal para el país que un tipo así llegue a ser presidente de nuevo. Me pregunto, ¿qué es lo que queremos? ¿solamente más plata? No sé.

¿Te han invitado a participar de alguna campaña?

-Me han llamado a dos actos, uno de cada lado, pero no me quiero casar con nadie, pero es una actitud que no está bien, porque hay que definirse.

¿Lo harás en algún minuto?

-No sé, pero siempre he votado nulo y en su momento lo hice por Tomás Hirsch (PH), Alfredo Sfeir (PEV), por los ilusos siempre.

¿Te consideras un iluso también?

-No, me considero ultra pragmático y al final ningún gobierno te va a solucionar la vida. Esté quien esté, cuando te acuestas eres el mismo pobre hueón y esa hueá no la cambia nadie.

¿Sigues en contacto con Jorge González?

-Sí, con la banda lo vemos todos los viernes y almorzamos en algún lugar distinto. Nos mandamos videitos por whatsapp, hablamos de comida, vamos a la plaza, echamos la talla y lo acompañamos. Está muy lúcido.

¿Qué piensa de lo que está pasando en el país?

-No está ni ahí. Nunca ha votado, ni cagando, ahora menos. Le da lata hablar de política y de fútbol. Le gusta decir chistes, está hecho un tallero compulsivo y se caga de la risa con las boludeces que le decimos nosotros.

 

 

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