Otro día más en la capital cultural de Chile

Ricardo Araya, el sastre de Subida Cumming

Ricardo Araya, el sastre de Subida Cumming

Por Neo Porteña

Temporada de mandarinas, tomo una, la pelo y pienso en tí. Subo por Aquiles Reed rumbo al Parque Cultural de Valparaíso. Voy a ver a Tryo, una de las primeras bandas que me gustó de Valparaíso. Tengo debilidad por el rock progresivo, criada entre puros hermanos se entiende que me gusten los solos de guitarra, ¿o no?

Están acompañados del coro femenino y un ensemble de la PUCV, todos dirigidos por el inefable Boris Alvarado. Justo Mellado presenta el espectáculo como el encuentro entre prácticas orquestales y músicos. Y efectivamente eso es. El bajista se peina, está como poseído, lo que se dice virtuoso. A veces suena a Piazzolla, a Pat Metheny, a Pink Floyd y a Electric Light Orchestra. El bajista agarra un cello y se pone volcánico, está DENTRO de la música. El asunto coro femenino no me gusta. A mi amiga sí le parece un aporte. Hay una corista embarazada como de término, esa guaguita debe estar haciendo un guitar hero.

Nos vamos corriendo a la apertura de una galería de arte en Almirante Montt, cerca de Plaza Aníbal Pinto, en el número #62. Ahí, en el primer piso, funciona hace más de medio siglo la sastrería Lidia, atendida por su propio dueño, Ricardo Araya. En la entrada gran taco de personas porque han puesto el vino tinto allí. Al final de la velada un tipo empina una botella, bien winner y careraja él. Se forma un choclón afuera, se hizo chico el lugar, es que en Valparaíso uno levanta una piedra y aparece un artista, o mínimo un diletante.

La galería se llama Andreo, igual que el apellido de su directora Nelly que me cuenta que la paró en dos meses, que antes estaba en El Almendral, en la calle Chacabuco, entre medio de todas las bodegas. Y que está encantada de estar con el señor sastre en armónica convivencia y que le apesta esa cosa predatoria del comercio «turístico». Me dice que fue representante de la banda chilena Sol y Medianoche (que también eran medios progres y me acuerdo lo ofendido que te pusiste una vez cuando te dije que te gustaba el rock progre, era cierto pero igual sonó muy trasnochado).

Sastrería Lidia y su oferta

Sastrería Lidia y su oferta

La muestra en Andreo se llama De… Sastre y, cosa ya usual en el arte contemporáneo, habla del zurcido y la costura, moldes y puntadas. La gente sube y baja y se queda husmeando en el taller del sastre: abrigos de señor, con botones dorados y azul marino, o de tweed, un gomero curvado muy extraño, creció obligado hacia un costado, quizás fue un regalo de Lidia. Antes de la galería en el segundo piso estaba el hermano de Ricardo que se dedicaba a hacer contabilidad. Pero murió y ese segundo piso estuvo mucho tiempo desocupado. Hasta que llegó Nelly.

El taller ofrece «hechuras, transformaciones, virados y achicados». Le pregunto a mi amiga si sabe lo que es un «virado», me dice que no, le cuento que es dar vuelta un cuello de camisa para que lo viejo quede por fuera y no se note y se pueda seguir usando. Se hacía en una época que la ropa era cara y la tenías que usar hasta que se cayera a pedazos. Llega el novio de mi amiga desde Santiago a buscarla y yo me voy por Cumming desmigando las cáscaras de mandarina porque me gusta quedar con ese olor pegado en las manos.

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