Opinión: Indolencia y terrorismo de Estado

“¿Estamos dispuestas a pagar nuestro ciego sometimiento al patriarcado con la vida de nuestra especie? Yo creo que no. Nuestro deber es conservar la vida. Lo podemos hacer porque nosotras, unidas en un propósito común, somos muchas. Ellos, pocos. Contra el espíritu no hay armas”

Lola Hoffmann, 22 de Mayo 1983, entrevista por la Iniciativa Planetaria.

 

Carolina Lafuentes Leal, desde el Lago Atitlan, Guatemala, territorio Maya.

Están aniquilando nuestras raíces, nuestra ancestralidad.

Escribo como una mujer, mestiza, lesbiana y feminista radical, para politizar esta existencia. Escribo adolorida tratando de entender cómo es que el entramado social, las instituciones y sus leyes, continúan matando la dignidad de un pueblo.

Ya lo sabemos, la resistencia del pueblo mapuche es milenaria. Aun así, no puedo silenciarme y solo asombrarme al ver cómo, día tras día, allanan sus hogares, interrumpen escuelas llenas de infancia y sueños tirando bombas lacrimógenas, desplegando sus tropas de militares, golpeando a las abuelas y a las lamngen. Tienen a la Machi Francisca Linconao, una mujer sabia y espiritual, con arresto domiciliario. Luego de humillarla, maltratarla y robarle su posibilidad de curar y sanar a las comunidades, hicieron parir engrillada a Lorenza, mataron a Macarena Valdéz, mataron a Nicolasa Quintreman, activista mapuche cuyo cuerpo fue encontrado flotando en las aguas del embalse artificial de la empresa Ralco, y tienen a un centenar de presos políticos mapuches hoy en sus cárceles. Todo esto en complicidad con la institucionalidad política.

Como psicoterapeuta, buscadora de conciencia y deseando una transformación por una humanidad dignificada, me pregunto; ¿cómo no vemos que la sabiduría es ancestral, que el pueblo mapuche/gente de la tierra defiende el agua/co, el fuego/kutral el viento/kurruf y la tierra/mapu, que nos enseñan a conectarnos con la naturaleza y con sus mensajes-sueños/peumas, que nos sanan con sus plantas/lawen que las ñañas son generosas al trasmitir sus conocimientos/kimün,  que el sonido del kultrun nos conecta con el pulso del corazón/piuke y sobre todo, que algunas hemos nacido en este territorio llamado $hile donde tenemos nuestras raíces ancestrales en wallmapu, es nuestra genealogía/küpalme?.

Borrar la memoria o hacer desmemoria, construye ignorancia. Silenciarse y no querer ver, es indolencia e individualidad. Estamos viendo la institucionalización de la colonización interna, que se instala en la lejanía de la conexión espiritual, de la blancura que se llena de privilegios y poder, para callar y acusarles de terroristas, porque es lejos de “mi familia”, de “los míos”, de los que educó el capitalismo neoliberal. Porque vivimos en una sociedad llena de secretismos y tabúes. Tantas veces he escuchado al blanco decir: “es que los mapuches queman camiones” como si la situación de guerra que se vive se pudiera reducir a esa simple frase. Así opera la colonización interna.

Las instituciones, los gobiernos y sus tentáculos no buscan dignificar la existencia humana, buscan controlar y heteronormar, bajo las iglesias con sus sabidos valores hipócritas. Habrán personas intentando situar la dignidad dentro de su estructura, más la estructura no va a cambiar.

La autonomía nos regala la posibilidad de encontrarnos, mirarnos, mestizas, lesbianas, feministas y ñañas. Hacer actuancia sin burocracias, con creatividad y amor, colaborarnos con los distintos saberes, cruzarlos, compartirnos. Vivir el amor entre mujeres, recuperar la sabiduría ancestral y la memoria, es un acto de resignificarnos. Nombrar a las que ya no están como nuestras antecesoras es construir política afectiva y resonante.

Hay muchas maneras de apoyar a las comunidades que están en resistencia. Nosotras, algunas lesbianas feministas, estamos poniendo nuestros privilegios y cuerpos al servicio, así lo vienen diciendo las feministas negras, antirracistas, comunitarias y decoloniales.

Entonces, si no sabe lo que está sucediendo en Wallmapu con la circulación de información en las redes sociales, es usted entonces un/a indolente y creyente de este Estado terrorista que tiene tomado los medios de comunicación oficiales. No sea cómplice del asesinato de su conciencia.

Le propongo acceder a ella, asumir su blancura y todos los privilegios que eso conlleva. El camino de la sanación y la reparación es política y colectiva. Si solo lo llevo a mí, entonces nada de nuestro alrededor va a transformarse y seguiremos contribuyendo a una sociedad de opinólogos ignorantes.

Sentipensarnos desde otro orden simbólico para y desde las mujeres, es un acto de transformación. La espiritualidad conectada con nuestras raíces, nos acercará a la descolonización de conciencias.

Medios para informarse y dejar la complicidad.

Difunda si le hace sentido.

https://www.youtube.com/watch?v=u3xGdwBCWxI

http://radiohumedales.org/

https://www.facebook.com/notes/rangi%C3%B1tulewf%C3%BC-kolectivo/carta-abierta-de-adriana-paredes-pinda-la-machi-pinda-pichun/232701080505728/

http://www.mapuexpress.org/?p=18555

http://www.eldesconcierto.cl/2016/11/16/ana-maria-catrileo-werken-mapuche-temuco-nos-invadio-a-nosotros/

http://prensaopal.cl/relato-ignacio-gallegos-pereira-el-asesino-de-los-jovenes-mapuche-fue-mi-companero-de-curso/

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