OjoRojo: Sonidos sicodélicos desde el alma

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Escribe Gonzalo Dittus S. / fotografía gentileza de Denis Adonis / imagen carátula gentileza de OjoRojo y Gentecomún
El músico japonés Kawabata Makoto, guitarrista de la banda Acid Mothers Temple (Japón, 1995), comentó lo siguiente sobre su experiencia inicial, que se remonta a 1978:“Mi música nunca ha cambiado desde entonces, el hoy es el mañana para mí”. Makoto partió haciendo psicodelia en medio de la explosión punk y nunca ha cambiado su estilo.

El trío OjoRojo (El Belloto) y su presentación en Sala Rubén Darío del Centro de Extensión UV, realizada en diciembre de 2013, fue un claro ejemplo de esa “actitud Makoto”. La banda, formada por Miguel Florido, Rodrigo González y Cesar Brito (guitarra/voz; teclados/voz/bajos; y batería, respectivamente), no sigue la corriente de la escena porteña, no hay folk ni menos intenta buscar un sonido perfecto. Es Rock and Roll.

Duendes del siglo 21

Nadie ha visto un duende pero existen. Descubrir a OjoRojo para mí fue como ver a un duende en medio de “más de lo mismo”. Un par de semanas antes de su presentación le di unas vueltas a Montezuma (Acople Records, 2013), disco que la banda lanzó una tarde de diciembre del año pasado. Fue grabado “en directo”: la banda tocando, más un productor que sin duda supo hacer bien el trabajo. Fue eso lo primero que llamó mi atención.

La invisibilidad del productor es algo común en gran parte de los discos con denominación de origen “Valparaíso”. Son pocas las bandas que rescatan la figura de quién aliña en justa proporción el sonido final. El caso de OjoRojo es completamente distinto: la mano de Bernardo Naranjo, quien estuvo a cargo de apretar REC, se nota. Naranjo lleva sus buenos años consumiendo Rock and Roll. Probablemente sabe que la errónea idea de la limpieza sonora y la ejecución perfecta son el cáncer del Rock and Roll. La suciedad nos ha entregado verdaderas joyas y Montezuma es una buena opción para reencontrarse con ese sonido en directo y poco pretencioso. Una muestra de que la honestidad puede dar buenos resultados.

OjoRojo caratulaMontezuma

Cuando llegó el disco a mis manos recuerdo que relacioné inmediatamente el contenido musical del disco con el arte de su carátula, distanciada de manera absoluta del clásico envoltorio lleno de ego que muchas bandas utilizan a la hora de imprimir su sello en el único espacio disponible que transforma a la música en imagen. La carátula de Montezuma, sin caer en lo cursi, ni menos en lo absurdo, nace desde una sombra visible, grabada en tonos rojos y blancos con elegancia alienígena, mexicana y lisérgica, para ser más exactos.

Las influencias musicales, la marca sonora que hace de Montezuma un buen disco, nos catapultan inmediatamente a los sesentas. Pero, injusto sería clasificarlos como tal. El rescate también nos lleva a Brasil. Parte de la banda ha gozado en las soleadas costas del Atlántico. Teclados y percusiones aportan lo suyo a esa intención de salir del molde.

Get Back o un viaje a la semilla

La Sala Rubén Darío es quizás el mejor escenario dentro de Valparaíso para ver y escuchar a una banda de Rock. Tuve la suerte de escuchar desde camarines a OjoRojo, en plena faena de prueba de sonido. Fue ahí que luego de un par de canciones descubrí que ese tono relacionado a la primera ola del punk o proto punk(1965/1966), tenía estrecha relación con la guitarra de Miguel: una hermosa Fender Jaguar, modelo creado en 1962 y que nació gracias al resultado de una necesidad básica: dar un poco más de torque al alicaído y golpeado Rock and Roll de inicios de década. En los teclados encontré también a los bajos. La mano izquierda de Rodrigo nos hacía recordar que a veces se puede salir del paso con astucia y talento.

La Sala se fue llenando rápidamente hasta ocupar todas sus butacas, cosa que no había logrado hace muy poco una conocida banda santiaguina.

El otoño llega en abril

Visité hace unos días a Miguel. Escuchamos algo de música mientras conversábamos sobre sus influencias y los orígenes de la banda. Olvidé preguntar sobre las letras del disco; había en ese momento distractores que llevaron nuestra concentración hacia el increíble debut del músico Morgan Delt. Ahora pienso en que abril es época de cosechas. Muchos de los buenos discos han nacido en otoño. Ojalá este otoño 2014 traiga consigo un nuevo acierto de OjoRojo.

 

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