MÚSICA: La cálida oscuridad de Marea Idria

Con tres álbumes publicados, Marea Idria prepara su cuarta entrega, de la que ya salió al aire Vértigo. Un track que sintetiza su trabajo anterior, mezclando elementos del pop, la música experimental y líricas que surgen de los cuestionamientos y contradicciones de la propia existencia. 

Por Gilberto Badilla

Música autodidacta, Marea Idria construye sus propios sintetizadores analógicos y produce sus canciones en su home studio de Valparaíso. Sin embargo, para el disco que prepara, optó por la colaboración, incluyendo la participación de otros artistas, que la apoyan en lo audiovisual y en el sonido.

No tiene problemas en jugar con el trap y un pop sin lugares comunes, yendo más allá de de las barreras entre los géneros musicales. Algo que, sin duda, enriquece la escena musical actual. 

-A pesar de que establecer categorías siempre implica encasillar, en términos genéricos ¿Cómo describirías tu música?

-Trabajo desde la electrónica experimental y eso lo mezclo con voz y melodías que se acercan un poco al pop, como al dream o synth pop. Me han dicho que mi música tiene una sonoridad medio oscura, aunque para mí es súper cómoda porque la siento como una oscuridad cálida, para ser amiga de los males. 

-Ha habido un proceso en tu carrera que ha pasado por varias etapas. Para empezar, lanzaste el EP La Otra Forma, más dado a la producción digital, y más tarde ahondaste en la producción analógica con Interna. Ahora lanzaste como antesala de tu nuevo álbum un vídeo para el single Vértigo. Esta canción fue producida desde lo análogo pero también con más elementos digitales, lo que para mí vendría siendo como una síntesis de todo lo anterior. ¿Cómo tomas las decisiones a la hora de incluir estos elementos en tu proceso creativo?

-Las decisiones las tomo a partir del juego y desde las posibilidades que tengo y que me van llegando. Primero lo hice digital porque quería hacer música electrónica y tenía un computador no más. Era lo que tenía a mano y por eso lo empecé a ocupar. Después de La Otra Forma hice un LP en la misma lógica digital, Sibel, y cuando terminé ese álbum ya me había conseguido las máquinas y tenía armado un set que me permitía cambiar el formato y sacarlo del computador, que era lo que yo realmente quería. Lo último, Vértigo, no es que realmente tenga tantos elementos digitales… O sea, de todas formas que el set esté fuera del computador no quiere decir que todo el sonido sea análogo.

-Sí, decía digital más que nada por la forma de producir el tema…

-Ah sí, lo que pasa es que en esta ocasión quise trabajar con otra persona en la mezcla, que es algo que no había querido hacer desde que empecé a trabajar sola porque me gusta tener todo el control creativo. Pero en esta instancia dije ya, probemos. Y a esta persona yo no le quería limitar la posibilidad creativa de añadirle elementos que sentía que en verdad iban a sonar bien. Entonces fuimos agregándole esos detallitos, siguiendo los sonidos y melodías que ya estaban, pero complementándolos desde la lógica de la mezcla. Encuentro que quedó bacán, le da una cierta fuerza y hace el sonido más accesible.

-Tú también construyes osciladores y ese tipo de artefactos en la línea del Hazlo Tú Mismo. ¿Cómo ha sido el proceso de ahondar en eso y en lo propiamente analógico? 

-Cuando conocí la posibilidad de construir máquinas sonoras me fascinó, porque precisamente la conocí en el tiempo en que tenía el computador no más, y no tenía plata para comprarme nada. Entonces la posibilidad de armar algo con súper pocos recursos y hacer sonido con eso, era fascinante. Te da mucha autonomía. Además son conocimientos que se pueden ver muy complicados pero en realidad no lo son tanto, entonces es bacán poder apropiarse de ellos, y que haya gente muy generosa en compartirlos también es algo hermoso. Por otra parte, siento que he aprendido mucho del sonido armando osciladores, porque implica conocerlo desde lo más básico, desde las ondas que lo generan. Está bueno para hacerse una idea más profunda.

-Eso también te acerca a una escena en la que hay una prolífica creación más dada a lo experimental, que en tu caso se mezcla con el pop, lo que en parte significa romper un poco las barreras de la ortodoxia musical que te sitúan en un lado o en el otro. ¿Cómo ha sido producir desde ese lugar? 

-Me agrada tener la libertad de moverme entre los dos lados. Es algo que no quisiera perder. Me gusta mucho el pop y el formato canción, escucho harto pop y trap, cosas así de gusto más masivo. Pero a la vez me encantan los sonidos raros y experimentales que de repente son de música que no le gusta a tanta gente, pero que tienen una riqueza muy grande y expansiva, con la posibilidad de explorar todo el rato. Eso me gusta, porque te hace abrir la mente y los oídos a otros sonidos. Es interesante y lo encuentro necesario.

-En el territorio chileno se da el caso de que la creación musical independiente y experimental es bastante prolífica. ¿Te sientes parte de una escena a propósito de eso?

-Sí, me he dado cuenta de eso, y de que no pasa sólo en Chile si no que en Sudamérica y el mundo. A través de Facebook me he dado cuenta de que somos muchos haciendo haciendo esto, porque no es difícil, grabas solo y desde tu pieza incluso, te da autonomía y es mucho más simple que grabar una banda. Además hay un montón de posibilidades en cuanto a los estilos, es muy libre. 

 

 

-Hoy en día las barreras estéticas que te sitúan en un estilo se han roto un poco y nos permitimos jugar por ejemplo con el trap, y un pop sin prejuicios. ¿Crees que eso ha sido un proceso que ha aportado positivamente en tu caso? 

-O sea yo creo que eso le aporta no solo a mí, si no que a todo el mundo. Es lo deseable. Igual creo que los prejuicios siguen existiendo, no creo que por arte de magia se acaben, pero sí es cierto que ahora hay una mayor apertura.

Ahora lo más habitual es que no existan las barreras entre géneros musicales.

-Es verdad. Cuando empecé a tocar como Marea Idria, sentía que no encajaba bien en ningún estilo o escena, en parte porque estaba empezando, y además porque la música que hago es una mezcla rara al menos aquí en Valparaíso. Pero se dio que nos encontramos con varias otras personas que hacían música de estilos muy diferentes, y a partir de eso armamos una cierta escena, donde las tocatas eran muy diversas… Había dub, electrónica, rock, música con guitarra acústica… Fue hermoso que todo eso pudiera convivir y creo que nos hizo aprender mucho a todxs.

-Y a la hora de escribir tus letras ¿Cómo piensas y desde donde te posicionas?

-Mis letras surgen de la improvisación. Empiezo con la música y de ahí hago líneas vocales con palabras que son un libre fluir de consciencia. De eso voy tomando elementos, pero no lo traspaso todo literalmente a las canciones, porque no me gusta quedarme sólo con lo primero que dije, que puede ser muy sincero, pero que no es realmente lo que yo quisiera transmitir. Intento darle una vuelta a eso que va saliendo, reflexionar y  cuestionarme a mí misma, porque de repente uno siente cosas que son muy reproducción de aprendizajes socioculturales.También trabajo harto desde la emocionalidad, le doy importancia a eso y a los procesos personales, porque creo que los sentimientos son algo fuertemente político. Intento resolver cosas y aprender mientras hago las canciones, tanto para mí misma como para acompañar los procesos de quien escuche.

-Tu próximo disco ¿Tendrá la misma tónica de Vértigo? En términos estéticos, temáticos y de producción.

-Tengo la idea de seguir por un lado esa estética y forma de producir, pero mezclarlo con temas más experimentales y ambient, o cosas más simples solo con un teclado y voz. Estoy resolviendo aún cómo va a darse el diálogo entre el formato canción más producido, y lo experimental – lo fi.

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