Ministerio de las Culturas…Díganme que es una broma

Por Rita Lihn

Cuando la privilegiada casta de entendidos y dotados de la cultura en Chile sentencia que la derecha chilena no tiene figuras culturales potentes y dignas para ocupar los pequeños espacios de poder que ese sector tan orgullosamente ostenta, hasta a la misma derecha no le queda otra que mirar el techo y aceptar que es así, que los últimos episodios, con una Ministra que en cinco meses no logró articular una frase coherente, un ministro de weekend que nunca fue MIR como festinaron los medios y una flamante nueva Ministra recién salida de un Museo (es literal, no irónico, aunque podría serlo), son parte de una serie de vergonzosas equivocaciones que sólo la comedia barata del poder político en Chile se pueden permitir con tanta maestría. Todo “meme” queda corto.

Eso lo puede ver cualquier “ciudadano de a pie” como les gusta decir a algunos siúticos inaguantables, aunque evidentemente la enorme clase media de este país tan acomodado en las tendencias del capital, ya no anda a pie, pues somos el quinto país de América Latina con mayor tasa de vehículos per cápita. Hecha esta digresión de mi condición dispersa, haré el ejercicio poco auspicioso, lo digo de inmediato, de husmear solo un poco (para más haría falta mascarilla) al interior de este naciente Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.

Primero, ese gran título rimbombante solo se lo saben sus funcionarios y otros burócratas institucionales públicos y privados, que los hay, vaya que sí. Al ambulante, al micrero, a las señoras que van al consultorio, al estudiante del liceo, a la cajera del mall no les resuena ni lejanamente; “eso de la cultura” es lo más parecido que logran identificar.

Luego, considerando el presupuesto de más de 120 mil millones de pesos del hoy mediático Ministerio ¿es razonable que hasta ahora nadie con una mediana capacidad de decidir haya mirado qué ocurre en los departamentos, secciones, programas? En cinco meses Alejandra Pérez, desde su total y genuino desconocimiento de la institucionalidad cultural, no fue siquiera capaz de asesorarse para poder nombrar jefes de departamento, que a su vez fueran capaces de mirar los programas, que son los que en definitiva llegan -o no- a los usuarios finales, a ese tan manoseado “ciudadano de a pie”.

Lo cierto y fácilmente comprobable es que los grandes departamentos programáticos de la actual Subsecretaría de las Culturas y las Artes están siendo subrogados por personas, que por muy capaces que puedan ser, no cuentan con la confianza ni menos con la orientación de la autoridad, a excepción del Departamento de Educación, cuyo Jefe llegó en el anterior período de Piñera y supo, con sus encantos, ganar las confianzas de uno y otro lado de los escaños políticos.

El Departamento de Fomento, que concentra los fondos y por ende el más alto presupuesto de la Subsecretaría tiene a su Jefa Subrogante con licencia, ante el estré de las indefiniciones. El Departamento de Ciudadanía Cultural, con programas tan relevantes como Migrantes e Interculturalidad, donde se desarrollan los programas de acceso directo a la ciudadanía, tiene subrogancias rotativas, de acuerdo a la disponibilidad de los funcionarios de más alto grado en el escalafón administrativo.

Aún siguen cobijados funcionarios que ingresaron por un simple llamado telefónico del anterior Ministro Ottone, sin pasar ningún proceso de selección que permitiera saber si eran aptos para el cargo, creado también bajo esa administración, con contratos a honorarios y sueldos establecidos sin considerar la orgánica de la institución. ¿Qué hace que una plataforma digital que sobre financia películas chilenas ya financiadas por los Fondos de Cultura tenga el triple o más de presupuesto que un programa de migrantes (gran tema país); o de memoria y DDHH; o que un Centro de Extensión?

Hasta la asociación de funcionarios Anfucultura ha sido cuestionada por sus pares y ha surgido una asociación paralela, que busca levantar nuevos códigos del trabajo sindical y actuar en consecuencia. Quién sabe si también defenderán lo indefendible.

Y hoy, la señora que acaba de salir de un Museo, lo digo con todo respeto (en serio), se reúne con el director de otro Museo, el de la Memoria (memoria país que tanto nos falla), ese mismo museo que motivó la gloriosa frase de un ministro-escritor de dudosa procedencia, cuyo único logro ha sido estar un finde a la cabeza de un buque al que se le entra el agua por todas partes.

Que alguien me diga que todo esto es una broma, que es una cámara oculta o que me equivoque de noticias, que en realidad son de un país bananero y que por un error cybertrónico aparecieron ante nuestros ojos.


Fuente foto: Ahora Noticias

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