Fotografía: El infierno según Mauricio Toro-Goya

Por Valentinne Rudolphy

Es un viernes de agosto en Valparaíso y el viento corre fuerte. El sol amable de la tarde ya desapareció de la vista hace tan sólo unos minutos. Agosto es el último mes del invierno, agosto es rudo. Es el mes de los gatos. Y también, es el mes de la fotografía. Esto me lleva a escapar del frío, atravesar Bellavista, la Plaza Aníbal Pinto, y subir por Almirante Montt al número 44. Entrar dejando el ruido atrás. Adentro hay un mundo aparte. Pequeños grupos de personas se saludan, otros miran expectantes, otros tímidos. Vigas de madera y escaleras nos sostienen en torno a la imagen: estamos en Cámara Lúcida, una de las escuelas de fotografía más destacadas de la región.

Es el día de la inauguración de la exposición Infierno del fotógrafo chileno Mauricio Toro-Goya (1970). En medio de los asistentes se encuentra un hombre delgado, vestido de negro, no muy alto. Con mirada de asombro, cabellos y cara totalmente blanca. Lentes ópticos. Podría pasar totalmente desapercibido, pero es el autor que convocó la instancia.

Mauricio Toro-Goya. Fuente: Museo Nacional de Bellas Artes

Toro-Goya es de Vallenar y hoy vive en Coquimbo. Su trabajo se ha destacado por usar la aún curiosa técnica del ambrotipo: un procedimiento del siglo XIX que crea una imagen a través del uso de una placa de cristal como positivo. Aprendió esta metodología en México, la y mezcla con su imaginario, con el contexto Latinoamericano, con la contingencia. Todo da como resultado una curiosa degustación visual: Impius. Obra producida durante el año 2017 y que en abril pasado fue seleccionada por el New York Times para participar del prestigioso Annual New York Portafolio Review, relevando a Toro-Goya como uno de los 100 autores independientes a nivel mundial.

Impuis habla de pecados capitales, de excesos, de figuras mitológicas y de íconos pop. Una parte de este trabajo es Infierno y es el que estará en exhibición hasta fines de agosto. La muestra se inspira en los últimos incendios de Valparaíso que evocaron en el artista una imagen apocalíptica, “una ecléctica puesta en escena donde aparecen demonios, figuras de arte renacentista y alusiones a Nerón, la codicia, la miseria y personajes porteños, como la chica que se tomó la selfie con el incendio de fondo y que se viralizara en internet”.

Así se abre la segunda exposición que la escuela de fotografía realiza. Una nueva faceta que están potenciando para dar a conocer el trabajo de fotógrafos y fotógrafas nacionales. Un espacio que plantea otra ruta por la imagen, con artistas de riesgo, tal como lo es Toro-Goya, quien plantea “una propuesta que ilumina el espacio”, como dice Carlos Silva, curador de la muestra. “Al recorrer la imagen, percibimos esta colectividad, una masa de cuerpos que llenan el plano, la saturación anula cualquier atisbo de profundidad o esquema espacial para la representación de lo divino. Acá se anula el lugar, el infierno son los cuerpos, son las acciones”, agrega.

Infierno

Con Infierno, Cámara Lúcida y el autor apostaron por la posibilidad de ver cómo se construye una historia desde cero, y que esta misma imagen final es lo que menos importa, sino el contar “una historia, este coral, que se plantea al exhibir”, dice Toro-Goya. Y es que para esta exposición se apostó por la muestra de una sola imagen de la serie, este infierno, junto con una serie de bocetos, escritos y objetos que fueron construyendo el camino hacia el resultado final. Una ruta diferente para el espectador, anti-museística.

Ahí está colgado también en la pared, en una pequeña estancia de exhibición, el ambrotipo resultante que no es sino el desenlace de la suma de todos los elementos que fueron transportados a este espacio. Una construcción que pende y depende de todo lo que sirvió a Toro-Goya de inspiración, de motor, que detonó sus ideas antes del montaje y que dio por resultado un particular y personal infierno. Menos oscuro y perverso (¿o más?) de lo que parece ser.

“Si me preguntaran a mí, me gustaría que la imagen no estuviera, que ustedes la imaginaran también”, dice antes de finalizar el fotógrafo, agregando que lo que quiere es provocar, tensionar, pues “lo que se exhibe es un proceso” y que a partir de eso se construye la imagen, y cada imaginario individual, generará su propio “infierno”.

INFIERNO
Mauricio Toro Goya

Hasta el 31 de agosto en Cámara Lúcida, Almirante Montt 44 Valparaíso.
Lunes a viernes de 11:00 a 13:30; y 15:00 a 18:00 horas.
Entrada liberada.

 

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