María José Ferrada, escritora: El disparate es algo que me fascina

“Niños: asombro, conocimiento, poesía” es la conferencia que traerá a la premiada escritora María José Ferrada a Valparaíso el próximo sábado 11 de noviembre, como parte del Festival Puerto de Ideas 2017.

 

Las letras de María José Ferrada (1975) han viajado por el mundo. Sus libros para niños han sido publicados en Chile, España, Argentina, Colombia, Italia, Brasil y Japón. La periodista chilena es autora de El Lenguaje de las cosas (2011), El Baile Diminuto (2012), Tienes un vestido blanco (2016). Y recientemente dio el salto hacia la literatura para adultos con Kramp (Emecé, 2017) que toma la historia de su padre. “La expresión de la belleza en estado puro, el humor casual en apariencia y el control sobre el lenguaje son algunas de las herramientas que Ferrada maneja con precisión y esmero”, ha dicho la crítica sobre su debut en la novela.

En contraste con la intensidad de sus historias, su delicado estilo ha sido galardonado con el Premio Poesía para Niños Ciudad de Orihuela. Y como si de un haiku se tratara, sus historias hacen que el lector se detenga a contemplar el mundo y descubrir sus maravillas.

Niños: asombro, conocimiento, poesía es el nombre del diálogo que la traerá a Valparaíso el próximo sábado 11 de noviembre como parte del Festival Puerto de Ideas 2017. Durante la actividad se pretende indagar en temas fundamentales: una lámpara que se transforma en un sol diminuto, un insecto que se convierte en un helicóptero, un caballo que elige la cocina para descansar. La autora se interna en ese territorio de asombro que significa la infancia; la curiosidad, la lírica, la mirada.

Moderado por Adriana Valdés, ensayista y crítica literaria, el evento comenzará a las 18:30 en el Teatro Condell y las entradas, ya disponibles en https://ticket.dale.cl/, tienen un valor de 2 mil pesos.

Cercana a su llegada a la ciudad puerto, la escritora compartió algunos de sus pensamientos en torno al oficio y la sinceridad.

 

Por Valentina Peña Caroca

María José, ¿recuerdas algún cuento que te haya marcado en la infancia?, o ¿qué literatura recuerdas haber leído durante esos años?

–Sí, había un libro que se llamaba Un cuento para cada día. Eran adaptaciones de cuentos clásicos con unos dibujos que no eran muy bonitos. Imagino que las adaptaciones tampoco eran de lo mejor, pero a mí me encantaba porque me lo leía mi mamá antes de dormir. Creo que lo leímos durante dos años seguidos. Me gustaba especialmente uno que se llamaba Juan sin miedo y otro que se llamaba La fiesta de las flores. Ya no recuerdo bien de qué se trataban, pero sí recuerdo las ilustraciones. También tuve una versión de Las Zapatillas Rojas de Andersen que me causaba mucha inquietud. Esa niña que no podía quitarse las zapatillas y que terminaba con los pies cortados. Creo que por lo mismo, aunque mis autores favoritos (Arnold Lobel y Gianni Rodari) son autores de una inmensa ternura, no asocio la literatura infantil con algo necesariamente divertido o alegre.


¿Por qué es importante que se fomente la lectura en la infancia?, ¿qué puertas se abren?

–No me gusta pontificar ni siquiera sobre eso. De lo que sí puedo hablar es de por qué fue bueno para mí tener contacto con libros desde pequeña. Creo que me ayudó a eso, a ponerme en lugar de otro y en ese tránsito, a entender un poco mejor de qué se trataba la experiencia humana. Por otro lado, eso disparaba mi imaginación, quedaba por un rato largo pensando en las posibilidades de salvarse o de escapar o de lo que fuera que tuviera que hacer el personaje y creo que esa imaginación sirve después, no solo para crear historias, sino para buscar formas de solucionar los problemas con los que te va enfrentando la vida. Como decía Gianni Rodari: “Escribir y leer no para que todos sean artistas, sino para que nadie sea esclavo”.

Los niños son muy sinceros, ¿cuáles han sido las apreciaciones más brutales (buenas o malas) que has recibido trabajando con ellos/as?

–Uno me dijo una vez: “¿Por qué no escribe algo como los tres chanchitos mejor?”. Otro me dijo: “María José Ferrada, te quiero mucho”.

Los adultos, a diferencia de los niños, creen que han llegado a conclusiones, pero en realidad siguen en la misma. ¿Cómo analizas ese proceso, cuando creces y empiezas a racionalizar fantasías?

–A mí no me gusta mucho ese proceso. Sé que es muy necesario, que no podríamos vivir sin eso, pero para mí es infinitamente más interesante escuchar la explicación del mundo de un niño de seis años que escuchar hablar sobre el mismo tema a un adulto, por más calificado e interesante que sea ese adulto. Hay una sinceridad, una libertad de pensamiento que parece que se perdiera. El disparate es algo que me fascina y que escucho con mucha atención porque creo que hay una posibilidad de llegar a una verdad, a una especie de extraña lucidez, a partir de él.  

¿Qué recomendaciones metódicas le harías a un escritor o escritora primeriza?

–La típicas: que lea, que escriba mucho, que mire de verdad cuando va  a a mirar algo y que efectivamente escuche cuando está escuchando.  

¿Qué es lo que más te gusta de tu oficio?

–Que puedo seguir pensando disparates y que puedo relacionarme con los niños como los interlocutores importantes y sabios que son.

¿Cuáles son tus escritoras chilenas favoritas?

–Me gusta la sencillez de Cecilia Casanova. También me gusta mucho el trabajo de la poeta Gladys González y lo que escribió Ximena Rivera.

¿Cuál fue el último libro que leíste?

–La nostalgia feliz, de Amélie Nothomb.

 


Los relojes

Los relojes tienen en el corazón un saco de horas.
Las horas tienen en el corazón un saco de minutos.
Y los minutos tienen en el corazón un saco de segundos.

Cada día el reloj los prepara y los hace salir muy
ordenados.  Es por eso que después de las siete de la tarde son las ocho de la tarde
y no al revés.

El reloj cuenta cómo el tiempo sale de su corazón:

Tic tac,
tic tac.

Piensa en los minutos, las horas, los días que se suceden unos a otros y con su voz ronca y solemne –voz de reloj– dice la palabra: «perfecto».

{De El lenguaje de las cosas, Ed. El jinete azul, 2011}


María José Ferrada en Puerto de Ideas

Sábado 11 de noviembre
18:30 horas
Teatro Condell
$2.000
http://puertodeideas.cl/

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