Maite Alberdi, directora de La Once: “La película es un retrato social”

Luego su exitoso paso por el Festival Internacional de Cine de Guadalajara 2015 (Mejor Documental Iboamericano), el Festival Internacional de Cine de Miami 2015 (Premio del público) y el Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias 2015 (Mejor documental), la película La Once (2014) se estrena en Valparaíso gracias al programa MiraDoc. LJM conversó con su directora Maite Alberdi antes de su debut en la cartelera porteña.

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Maite Alberdi en Valparaíso. Fotografía de Alejandra Delgado.

Por Valeria Viancos

Durante sesenta años, cinco mujeres se reúnen sagradamente una vez al mes a tomar el té. Conversan sobre la muerte, el amor, el matrimonio y la vejez, pero también abordan temas como la sexualidad e infidelidad. Esta universalidad en sus discusiones es para Maite Alberdi un reflejo de lo “transversal que resulta el documental. Uno ve ahí a su abuelita, su mamá o se ve a uno misma con las amigas. Es una película fuerte de la amistad que trabaja con diálogos muy universales y con opiniones muy diversas en ciertos temas. La película en ese sentido es un retrato social”.

La Once comenzó a grabarse en 2009 con María Teresa Muñoz como protagonista. Es ella quien inspira a Maite a integrarse en sus reuniones tras notar la ritualidad en esta actividad. Se trata de su abuela, con quien vive todo el proceso de tratamiento contra el cáncer.

“Mi abuela estaba súper enferma cuando yo partí grabando. Ella tenía un diagnóstico como de dos años de vida y pese a que estaba muriendo, vivía el día bastante normal y muy feliz. Mi relación con ella y con la muerte en la película nunca fue dramática, porque la vi disfrutar. Yo creo que la dinámica fue retratar una vejez aprovechada y alegre”, comenta.

-¿Cómo fue entrar a este íntimo círculo de amigas?
En realidad nunca fuimos parte. Ellas continuaron siendo un grupo tan cerrado que la cámara era como un florero o una utilería más que no alteraba su conversación. Con el tiempo se acostumbraron a la dinámica que nosotros éramos invisibles. Yo creo que al principio lo vieron como un capricho, sin dimensionar la cantidad de tiempo que íbamos a estar. Ahora le toman el peso, están felices y se sienten actrices, pero en ese minuto éramos realmente un elemento más al momento de tomar el té.

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-Además del rito como hilo conductor –reuniones, rezos iniciales y pausas para retocar el maquillaje– también existe una intención de mostrar el rol de la mujer en la sociedad. ¿Cómo lo profundizas?
El tema de la mujer en el hogar es para mí muy sorprendente en términos de educación. Hoy se discute y se lucha respecto a eso, pero al observarlas comprendo que en el colegio les enseñaban cómo ser buenas dueñas de casa. La educación ha evolucionado radicalmente, ellas no tenían otra opción y estudiar no era una alternativa real. No podían votar tampoco. Les toca vivir un cambio de rol muy grande y eso es lo que me interesa, entender a un sector conservador de la sociedad y escucharlas sin prejuicios, porque en el fondo tienen una mirada muy extrema sobre muchos temas, pero ¿por qué pensaban de esa forma tan conservadora? Se debía principalmente por cómo las habían formado. Alguien les metió en la cabeza que debían ser dueñas de casa, entonces ¿qué les puedes pedir? A eso aspira la película, a no juzgar las distintas miradas.

-En una sociedad acelerada y tecnologizada, ¿crees que se pueda generar el rito de reunirnos con nuestra familia o amigos tal como lo hicieron ellas durante sesenta años?
Yo creo que es difícil en términos de costumbre. Ir a tomar el té en casa de alguien y que todo esté preparado, que inviertan más de un día en la invitación, porque ellas dejaban la mesa puesta el día anterior para que se viera perfecta. Para mí la película también refleja la importancia de los rituales cotidianos que no son el matrimonio o el funeral, sino la transformación de algo rutinario en un evento importante, porque no tenemos la costumbre de ritualizar costumbres cotidianas. Uno dice “sí, me voy a juntar con mis amigos”, pero da lo mismo el lugar, el día, o si pasa el tiempo no importa tanto. No te digo que sea malo, pero es distinto. Siento que se pierde una dimensión ritualizada que ellas tienen incorporada.

-En The Hollywood Reporter comentan que el documental es “un bocado cuya dulce superficie esconde sabores más complejos”. ¿Lo compartes?
Creo que es un drama disfrazado de comedia. La gente se ríe, pero al final plantea discusiones y temas profundos. Hay una emotividad final donde la gente se conecta y todo eso está en una seriedad disfrazada de humor. Si entran sé que lo pasarán bien, se emocionarán y van a querer juntarse con sus amigos. Yo quiero que vayan a vivir la experiencia.

-Tu tía Francisca está presente en La Once, ¿fue ella quien te inspiró en tu nuevo trabajo, Los Niños?
La inspiración fue la preocupación de mi abuela por dejar sola a Francisca tras su muerte. Los Niños se trata de un grupo de amigos adultos con síndrome de Down que llevan 40 años yendo al mismo colegio y están cansados de ser tratados como niños, porque sienten que tienen la misma vida que cuando tenían diez años. La película es una pregunta a las posibilidades de adultez que les estamos dando, sus expectativas y frustraciones.

ESTRENO VALPARAÍSO

Teatro Condell a través de Insomnia Alternativa de Cine (Condell 1585)
Jueves 4 de junio – 19 horas
7*, 10 y 11 de junio – 17 horas
Valor: $ 1.000
*Conversatorio 7 junio con Maite Alberdi, directora.

FICHA TÉCNICA

Dirigida por Maite Alberdi
Guión: Maite Alberdi
Producción: Clara Taricco
Dirección de fotografía: Pablo Valdés
Montaje: Juan Eduardo Murillo y Sebastián Brahm
Música: José Miguel Tobar y Miguel Miranda

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