Los ratones del Barrio Puerto

Por Oscar Aspillaga P.

Un amigo que asistió a una charla de Vicente Mesina, me dijo que este había contado la historia de cómo se había iniciado uno de los más grandes incendios que recuerde Valparaíso: un borrachito le tiró esperma de una vela a un ratón, este se prendió en llamas y salió corriendo tratando de huir y de terminar con su sufrimiento. El ratón corrió tanto y tan desesperado, que expandió el fuego por casi toda la ciudad de aquellos años y la destruyó casi por completo. Una historia increíble que no pude creer. Una vez me encontré con Mesina y me dijo que eso había sido así, tal cual.

¿Por qué me acordé de esta historia? Otro amigo que vive en el barrio puerto de la ciudad, a dos cuadras de La Matriz, me contó al borde de un ataque de nervios que durante una madrugada, llegando al edificio donde vive, escucha un ruido que proviene exactamente del balcón de otro amigo que se ubica en un tercer piso. Al lograr enfocar su mirada, se percata que se trata de un ratón que, como si fuera un súper ratón, salta desde esa altura al pavimento, rebota con tanta fuerza que su cuerpo se inclina hacia la izquierda, vuelve a caer al piso y emprende su arrancada a toda velocidad. Desde ese día, mi amigo nunca más volvió a abrir su ventana.

Una vez, en el mismo edificio, vi como un ratón de proporciones grandes jugaba en las cañerías y cables que suben desde el primer piso hasta el techo. Todos los que estábamos ahí nos preguntábamos qué pasaría si el ratón se electrocuta, se prende fuego y emprende retirada con llamas en su cuerpo. Bueno, Vicente Mesina ya me respondió esa pregunta.

Debo reconocer, sin orgullo, que he tenido otras experiencias con ratones en el barrio puerto y me cuestiono si ya existe una plaga o si siempre la coexistencia con ellos ha sido normal, como la basura en la ciudad o como los indigentes en plaza Echaurren.

Preguntas que uno se hace.

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