Llega a escena adaptación teatral del clásico de Shakespeare “Ricardo III”

Valparaíso se suma este mes de agosto a la celebración de los 400 años de la muerte de William Shakespeare con la presentación de Ricardo, adaptación teatral de la tragedia clásica Ricardo III, escrita por Lucía de La Maza y dirigida por Sebastián Cárez-Lorca, con quién conversamos para LJM.

Ricardo 1

Por Hilda Pabst

Ricardo III de Shakespeare, como todo gran clásico, trasciende épocas y contextos, convirtiéndose en un material recurrente para la creación teatral ¿Cuál es la nueva vuelta de tuerca que ustedes buscan darle?

-Concuerdo con que los clásicos se convierten en tales porque trascienden en el tiempo y el espacio, y por lo mismo se convierten en material de citación constante en los textos dramáticos contemporáneos. Sin embargo, en nuestra época y en nuestra ciudad, generalmente no tenemos la oportunidad de ver estos clásicos en escena, sino sólo citas. Esto se debe, entre otras razones, a la complejidad que implica llevar a escena una de estas obras, tanto desde la producción, la dramaturgia, la dirección y la técnica. En este sentido, una de las primeras razones que nos motivó a llevar a escena una obra de Shakespeare fue proponer una obra constantemente referenciada para nutrir de esta forma los montajes que en el futuro citen a Ricardo III.

Y me refiero a esto, porque uno de los aspectos fundamentales del proyecto radica en la necesidad de rescatar el sentido de lo popular en las tragedias de Shakespeare. Las obras del dramaturgo inglés fallecido hace ya 400 años, eran escritas para ser vistas por todo el mundo; desde la realeza al pueblo. Sin sacrificar calidad artística, se realizaba una obra que pudiera ser disfrutada también por aquellos que no habían tenido acceso a mayor instrucción.

Esto nos llevó a hacer un traslado tanto de tiempo como de espacio, para poder conservar este espíritu. La obra entonces se desarrolla en una especie de Macondo. Un país inventado, muy parecido al Chile actual, pero también distinto, a medio camino entre el Chile actual y la Inglaterra isabelina. Y para hacerlo, rescatamos aquellos aspectos que resonaban entre uno y otro lugar. Y así aparece como tópico principal las dinámicas del poder. Que nos presenta escabrosas similitudes entre la clase política chilena y la monarquía inglesa medieval. Son estas similitudes las que permiten dotar a la obra de un sentido popular, que permitirán al público seguir la historia y comprenderla desde su propio lugar. Y esto se ha hecho principalmente desde la puesta en escena pues, en el texto, nos interesaba que siguiera siendo un Shakespeare.

¿Qué consideras valioso de la adaptación que realiza de Ricardo III la dramaturga Lucía de la Maza?

-La adaptación que realizó Lucía De la Maza sobre el texto es muy valiosa para mí, y para el montaje en general. Fue un proceso realizado a través de mucho diálogo y constantes revisiones, que permitió sentar bases adecuadas para sostener un proyecto cuyos cimientos son el texto escrito por Shakespeare. Para lograrlo, Lucía se valió de varias versiones del texto traducidas al español así como otras tantas del inglés, en un proceso cargado de estudio de referentes, reflexión sobre el material, y conexiones con nuestro contexto actual.

En este sentido, los planteamientos que realiza Lucía De la Maza en su versión de Ricardo, permitieron desarrollar la idea de puesta en escena que expresé anteriormente: la idea de realizar una traslación del texto que, sin dejar de ser un Shakespeare, pudiera conservar el espíritu popular que el dramaturgo inglés imprimía a sus obras.

De este modo, muchas de las conexiones que se realizan con nuestro país y nuestro tiempo fueron conversadas con anterioridad, para que el texto pudiera darles cabida. Además, Lucía nos nutría constantemente con ideas que podían complementar el plano narrativo y discursivo de la puesta en escena.

Creo que esta versión de Ricardo III permite conservar el espíritu de la obra en nuestro contexto actual. Es nuestra forma de celebrar los 400 años de la muerte de Shakespeare de la forma que me parece más adecuada: comprobando su vigencia. Y comprobando que hay algo vivo en estas obras, que no son un museo.

Ricardo 3

19 actores para una obra nos hace pensar casi en un coro, ¿a qué se debe esta decisión y como se despliega todo ese contingente actoral?

-En primer lugar, es importante mencionar que uno de los impedimentos más grandes a la hora de llevar una obra de Shakespeare a escena radica en la cantidad de actores y actrices que son necesarias para ello. La obra Ricardo III, por ejemplo, tiene más de cuarenta personajes en su versión original. Entonces, como nos interesaba conservar el espíritu de la obra, sin convertirla en otra cosa, fue necesario considerar una gran cantidad de actores y actrices.

Ahora bien, es importante mencionar que si bien esta obra fue posible gracias al financiamiento de Fondart regional en su convocatoria 2016, es una obra que vale mucho más que los recursos que nos entregó el Estado a través de los fondos de cultura. Los fondos de cultura actualmente no alcanzan para realizar una obra de esta envergadura. Sólo alcanzan para financiar producciones de cámara que, indirectamente, condenan a los nuevos espacios (Teatros Municipales, el Teatro del PCdV, etc.) a una parrilla comercial o a la representación de espectáculos que no están diseñados para esas dimensiones de escenario. Por lo tanto, este proyecto le debe mucho a la voluntad, disposición y gestiones de todo el equipo que lo hizo posible, así como las instituciones que lo apoyaron. Y es algo que me interesa recalcar y reconocer siempre que sea posible.

Por otra parte, al reunir a tantas personas distintas en un solo elenco hay también una idea sobre el desarrollo del teatro en la región. Me interesaba que en este montaje se pudieran poner en diálogo muchas de las vertientes que componen la escena actual de Valparaíso. De este modo contamos con actores de diversas edades y experiencias, actores de diversas escuelas y formaciones, también actores de Santiago que realizan labores artísticas en Valparaíso. Con el diálogo de todas estas vertientes me interesa comenzar a despertar la inquietud por el desarrollo de un teatro de carácter nacional fuera de la Región Metropolitana, y creo que el estado actual del teatro en Valparaíso permite este desarrollo.

Por otra parte, un escenario cargado de actores de distintas generaciones también conlleva un objetivo estético y político. Esta es una obra que habla de nuestro Chile actual, de nuestra Latinoamérica, y en ese sentido, necesita de la participación de tantos agentes como sea posible. Estamos en un tiempo en que necesitamos reflexionar sobre nosotros mismos. Así lo han demostrado las diversas manifestaciones sociales, el descontento con la clase política, toda la emergencia de iniciativas ciudadanas, e incluso el proceso de reflexión sobre la constitución. Y eso también es parte de aquello que queremos rescatar.

Tenemos un Ricardo que aspira a volver a La Moneda ¿Cuánto veremos de esta trama en este montaje?

-Bastante, pero no sólo de ese Ricardo. Para construir a Ricardo y los personajes que ostentan o desean el poder en esta obra, nos hemos valido de todos los personajes que nos ofrece nuestra historia, el Congreso y la Moneda. De este modo, los personajes de la obra han sido construidos sobre bases reconocibles, pero son una especie de Frankenstein. No buscamos la emulación de un político específico con cada personaje, sino que nos nutrimos de varios para llegar a la construcción de aquellos que transitan por la obra.

Este modo de construcción busca producir reflexión tanto en el espectador como en los actores. Buscamos generar la inquietud, no dar respuestas. Y para ello hemos recurrido a citas sobre nuestra historia y sobre el contexto político actual. Citas que no buscan ser evidentes, y que muchas veces son dolorosas, pero que creo que pueden hacernos reflexionar para quizá llegar a conclusiones que puedan colaborar con el desarrollo social.

Este modo de construcción a lo Dr. Frankenstein busca también representar el descontento actual con la clase política. El sistema neoliberal, que ha consumido a esta clase, ha borrado del Congreso las diferencias entre izquierda y derecha; ha vaciado de contenido toda idea política y personajes de nuestra historia para convertirlo en marca; y nos ha puesto ante la posibilidad de que aquella frase de Nicanor Parra que dice que “la izquierda y la derecha unidas jamás será vencidas” se vuelva una peligrosa realidad.

La izquierda y la derecha se han unido, cuadrándose ante los dictámenes del mercado en busca del poder económico. El mismo poder económico para el cual la actividad cultural no representa un espacio productivo, y que busca ajustarla a sus estándares, convirtiéndola en otra cosa. Y es también sobre esta base que decidimos reducir el nombre de la obra sólo a Ricardo, que es un nombre que tiene la misma raíz que riqueza.

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Poder e intrigas siempre son una mezcla vendedora y segura. Suponiendo que esa premisa está resuelta en Ricardo ¿qué riesgos escénicos se proponen abordar?

-Como mencionaba anteriormente, la obra contempla varios factores que de por sí se convierten en un riesgo escénico: La cantidad de actores sobre la escena, las dimensiones del espacio, la extensión y densidad de la obra, e incluso el hecho de que sea un texto escrito hace más de 400 años; todos estos factores son de por sí un riesgo escénico. Por eso hoy en día montar un clásico como tal se considera una labor titánica, casi una locura. En este sentido, hemos decidido depositar gran parte del peso de la escena en las actuaciones y allí, en esa simpleza, creo que radica la apuesta de esta obra.

Esta puesta en escena no busca impresionar con grandes efectos, pues su riesgo —y también parte de su sentido político— está en, aún considerando todas estas dificultades intrínsecas, sostener la obra sobre la actuación. Porque estamos en un momento en que necesitamos menos mediación y más contacto directo. Nos interesa centrar la atención en aquello que pueden realizar un grupo de actores sobre escena. Así de simple. Así de complejo. Cómo este grupo de actores puede mantener a un público entretenido en una obra de dos horas de duración. Cómo este elenco puede hacer que una obra de hace cuatrocientos años se vuelva cercana y contemporánea. Y en este sentido ha trabajado todo el equipo creativo: otorgando estimulación y complementando una obra que se sostiene principalmente en la actuación.

 

 

Funciones
17, 18, 19 de agosto a las 20:00 hrs.
Teatro del Parque Cultural de Valparaíso. Calle Cárcel Nº471 Cerro Cárcel,  Valparaíso.

Entrada liberada. Retiro de invitaciones en la oficina de informaciones del Parque,  desde el lunes 8 hasta el viernes 12 de agosto de 10:00 a 14:00 y 15:00a 19:00 horas.

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