La marraqueta de Demian Rodríguez

Demian Rodríguez, cantautor de puerto

Demian Rodríguez, cantautor de puerto

Lunes 22 de abril, cerca de la medianoche y entro a la pizzería que está frente a La Pérgola, en ese territorio que une Almirante Montt con Cumming. Adentro está Demian Rodríguez, el joven cantautor de San Antonio que vive en Valparaíso, igual que Chinoy. Conversa con unos amigos y lo acompaña su guitarra. Se para, sale a fumar un cigarro. Me mira, me saluda, y me dice de sopetón “hace dos días nació mi hija”. Se le nota muy contento. Pasan unos minutos, se pone la guitarra al hombro y parte al Canción del Trova. Es hora de trabajar.

Martes 23 de abril, diez de la noche y entro al Canario y lo primero que veo y escucho es a Demian Rodríguez cantando con voz desgarrada y rasgueando su guitarra con furia. Entre medio de los vinos con frutas y las cervezas, Demian es un actor más cumpliendo su rol dentro del diminuto boliche. Termina de cantar y se acerca a las mesas con timidez para pedir unas monedas. Es parte de su trabajo.

Miércoles 24 de abril, 9 de la noche y entro a la pizzería Ecuador. Como siempre, las pocas mesas que hay están copadas. Al fondo, al lado de un pilar y sentado en un taburete, Demian Rodríguez toca su guitarra apasionadamente, tiene el pelo desordenado y su voz retumba en las paredes del lugar. Termina su canción y, pudoroso, se acerca a las mesas a pedir unas monedas. Se pone la guitarra al hombro y baja por calle Ecuador. Es hora de seguir trabajando.

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