La escritura de Lina Meruane

Detalle de portada del libro "Contra los hijos" de Lina Meruane.

Detalle de portada del libro “Contra los hijos” de Lina Meruane.

Por Enrique Winter

Para la escritora chilena Lina Meruane, descendiente de inmigrantes y residente en Nueva York, la literatura sirve para confirmar un estado de cosas o bien para cuestionarlo. Ella ha optado sistemáticamente por lo segundo, desde las niñas subversivas de los relatos incluidos en Las infantas, de 1998, a las crónicas recientes sobre la ocupación y la diáspora en Volverse palestina. Decidida a llevarle la contra a todo lo que se nos imponga como normal por los poderes fácticos, Lina ha discutido los límites de los géneros literarios, publicando novelas, ensayos y diatribas, dentro de las cuales se desprende de características que algunos creen irrenunciables. Es así como en sus novelas, por ejemplo, suele administrar la información de a poco, introduciéndonos en atmósferas enrarecidas y cuando ya nos ha envuelto, o incluso aturdido, nos vamos enterando recién de lo que hacen sus personajes. Hay casos en que ni siquiera sabemos dónde lo hacen, mientras sus narradoras en primera, segunda o tercera persona van prestando enorme atención a la experiencia de los sentidos y al detalle. Los personajes pueden ser otros de ellos mismos, sus puntos de vista y los lugares son móviles, inestables y con doble fondo como la vida misma. En Póstuma y Cercada, sus novelas del 2000, Lina optó por usar la metaliteratura como tema y la claustrofobia como sensación ambiental, mientras en Fruta podrida (2007) y la premiada Sangre en el ojo (2012) las protagonistas están ya a la intemperie, una intemperie violenta, y viajan con desenfado. Sin soltar la experimentación con las palabras ni las capas de lirismo que siempre ha aplicado sobre sus escenas, pesadas y ágiles a la vez, Lina transita hacia una mayor comunicabilidad con el lector al optar por mostrar menos, pero de forma más precisa, como lo que nos sucede cuando cerramos los ojos para imaginar lo que se nos dice. Y es que en su última novela la protagonista pierde la vista, se enferma como la propia autora, y con su nombre, al escribir sobre la enfermedad para la tesis de doctorado que se convertiría en Viajes virales (2012). Allí donde el impulso de la ficción se cruza con la biografía, Lina también mezcla la empatía de la literatura con la teorización cuando se trata de sus ensayos. En Viajes virales y Contra los hijos (2014) argumenta sobre el sida y la maternidad con un refinamiento conceptual que se nutre de su agudeza narrativa. Lina da cuenta de cómo las metáforas centrales de cada uno de sus libros también viajan, como las micros griegas que se llaman así, metáforas, y no pueden separarse de lo que significan y representan socialmente. Lina escribe contra la dictadura de la salud y la reproducción, contra la forzada ordenación del deseo, contra las nociones esencialistas de la identidad. Sus universos literarios son concéntricos, comenzando por cierta literatura chilena pródiga en situaciones inquietantes y en un trabajo material con el lenguaje, la de Marta Brunet, Carlos Droguett y Diamela Eltit, entre otros, y que terminan con una propuesta original y en plena producción, la suya, con los ojos cerrados y abiertos, observando los matices en lo oscuro, pestañeando más rápido que buena parte de la literatura contemporánea.


Lina Meruane en Puerto de Ideas
Escribir a contrapelo

Sábado 12 de noviembre
16:30 horas
Centro de Extensión Duoc UC

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