La educación en los senderos que se bifurcan

Son Liceos y Colegios que apuestan por un modo diferente de enfrentar eso que el futurólogo Alvin Tofler planteó como el problema más difícil al que se enfrenta el ser humano: Se trata de la entrega de conocimientos y habilidades, un paradigma educativo que en nuestro país vive tiempos convulsos.

Estudiantes de Visuales junto al destacado muralista Cesar Olhagaray.

Integrantes de la brigada muralista del Liceo, junto al destacado muralista Cesar Olhagaray.

Por Danilo Vega

Damos unas vueltas por el patio y todos parecen relajados. Algunos chicos al fondo, en una cancha de baby futbol donde debería haber pelotazos y goles, hacen malabarismos y otras muchachas efectúan saltos dancísticos con la cara pintada. Damos otra vuelta y en el otro extremo algunos trasladan sus sintetizadores, teclados y guitarras, “van a la sala de música a tocar algo para prepararse para su clase, tienen una banda y me andan persiguiendo por un proyecto que quieren hacer de un concierto acá en el Liceo”, menciona Christian González, Subdirector Académico del Liceo Artístico Guillermo Gronemeyer a medida que da grandes zancadas por suelo quilpueíno. González me agrega que tienen un sinnúmero de instrumentos de música popular unos cuatro bajos, cuatro guitarras clásicas, diez guitarras eléctricas, un Cello, un contrabajo, otros varios teclados, en fin.

“¿Estamos en un Liceo público?”, le pregunto sin retórica al mismo Christian González, pero me ignora sigue su camino y habla con todos los estudiantes que en el recreo corren a saludarlo o a preguntarle cosas respecto de la preparación de las salas de Artes, materiales, electricidad, parlantes, obras, etc. Su día parece agotador “y lo es”, me dice. Lo extraño es que efectivamente estamos en un Liceo municipalizado, lo cual es mi desayuno porque según una avalancha de estadísticas, legiones de reportajes televisivos la educación municipalizada en Chile vive en la decadencia absoluta y los presentadores de noticias generalmente hablan a las cámaras como si no creyeran posible nuevas formas de enfrentar dicho descalabro, para que decir los expertos, o los tecnócratas de la educación, o los “emprendedores” de los servicios educativos particulares subvencionados.

La creatividad como punta de lanza

El asunto es que en Quilpué el panorama no era distinto. Al menos así se observaba en uno de sus liceos más tradicionales y emblemáticos, con 69 años de vida, el Liceo Guillermo Gronemeyer es un establecimiento estandarte del orgullo quilpueíno donde estudiaron algunos integrantes de Congreso, ministros, el “Gitano” Rodriguez o el mismísimo Raúl Ruiz. “Mucho personaje ligado a las artes, a lo público”, explica González. Pero aquel panorama hasta hace unos años era una vieja postal nada más, lo regular era encontrarse con un establecimiento silvestre dentro de la depauperación de la educación pública. Más de mil 200 estudiantes con instalaciones colapsadas, violencia escolar, tráfico de drogas, entre otras. El actual director del establecimiento, Ramón Castro, músico, profesor y folclorista comenta que la idea fue una jugada del alcalde, Mauricio Viñambres “quien le encargó el tema al director de la época Rodrigo Villanueva. Él logró que el establecimiento fuera reconocido por el ministerio con planes artísticos para terceros y cuartos medios lo que es algo impensado, inédito, que tiene resoluciones especiales de parte del ministerio”, acota Castro. Eso sí todo este proceso no ha estado exento de problemas burocráticos pues el liceo en sí sigue estando reconocido en la categoría ministerial como Humanista Científico, “a pesar de contar con los decretos de planes especiales para los cursos superiores. El tema es que en el ministerio de Educación no tiene en sus fundamentos un espacio reconocido para nosotros, que es un poco el reflejo de cómo se ve la educación artística en nuestro país”, agrega Christian González.

Actividad lectiva con el cantautor viñaamarino Rocko de la Rosa.

Actividad lectiva con el cantautor viñaamarino Rocko de la Rosa.

Ambos me relataron que para convertir dicho Liceo en Artístico vivieron un proceso que aún continúa y para el cual no han reconocido experiencias anteriores, dentro o fuera del país. Sinceramente dice Christian “esto es un experimento”. A pesar de contar con dichos decretos hace ya varios años sólo dese el año pasado comenzaron con la experiencia artística llegando a tener hoy una matrícula de 250 estudiantes, lo que ha sido todo un avance ya que la crisis mantuvo al establecimiento al borde del cierre años anteriores ya que apenas tenía cerca de 150 estudiantes.

El vector principal del Gronemeyer es puntualmente “Educar a través de las artes” fundamentándose en la teoría de las inteligencias múltiples. El teórico de la educación ingles Ken Robinson, expresó en muchos de sus libros y conferencias que específicamente todo sistema escolar en el mundo está en crisis ya que “matan la creatividad… nuestro sistema educativo se basa en la idea de habilidad académica. En el mundo no había sistemas de educación pública antes del siglo XIX. Surgieron por las necesidades de la industrialización”. Robinson reflexiona que la idea de habilidad académica gobierna nuestra inteligencia por eso existe una jerarquía interna de las asignaturas con Matemática y Lenguaje al inicio, dejando al final las puramente creativas o expresivas como artes visuales, musicales o escénicas. Robinson plantea que esto mismo genera en los niños y jóvenes un miedo a equivocarse, un contexto en donde el error es condenado, su idea es que a través de la creatividad estos conceptos se liquidan y los chicos pierden el miedo.

Es un poco eso lo que se intenta desde el Liceo Gronemeyer, específicamente los estudiantes que ingresan a primero medio tienen ocho horas ligadas a lo artístico entre Historia del Arte, Música, Artes Visuales y Teatro. Luego cuando llegan a tercero medio deben optar por una de las menciones Artes Escénicas, Artes Musicales o Artes Visuales, una vez que eligen llegan a tener 21 horas de clases ligadas a su especialidad con distintas temáticas internas.

Sinergias educacionales

El resultado es envidiable al poco andar del proyecto ya son observables los resultados. “Antes nos costaba hacerlos entrar a clases, era un drama tenerlos en el patio y estar media hora metiéndolos a las salas. Hoy todos van de inmediato a sus clases, motivados, tranquilos”, comenta el inspector general Fernando Villarroel quien además agrega que no existen problemas disciplinarios complejos, “reina la tranquilidad acá” comenta mientras transita por los pasillos internos, esos que están llenos de murales. Una cuestión que es digna de destacar pues los estudiantes de música se preocupan de concretar actividades abiertas a todos, de circular con sus instrumentos repartiendo música, los visuales trabajan en los mismos muros del Liceo y quienes están en Escénicas hacen actividades con contenidos curriculares o de orientación. Además existen sinergias y colaboraciones interesantes y en un rincón se puede ver como chicas de Visuales dibujan una melodía o quienes musicalizan una obra de teatro, y así en todas las combinaciones posibles que puedan existir. Eso sí el director Ramón Castro es enfático en señalar que acá no buscan como último objetivo formar artistas “lo que sucede acá es que utilizamos estas herramientas expresivas como una forma de entregar contenidos del plan común, algo que estamos elaborando y haciendo cada vez más de forma sistemática. Por ejemplo ramos del plan común como matemáticas se observan a través de experiencias musicales o la fusión entre la biología y la danza, o la pintura con los periodos históricos”, explica con visible entusiasmo el director. Para ello es que acota se apoyan bastante en la colaboración del Consejo de la Cultura quienes los incluyen de manera especial en el programa acciona que hace específicamente aquello.

¡Pero que callen los viejos! a ver qué dicen los estudiantes: Qaylla Villamar es estudiante de primer año medio y comenta llegó este año al Liceo, viaja todos los días desde Valparaíso y dice que “me gusta mucho acá, encuentro que la educación no es igual que en otros lugares. Uno siente que los profesores se preocupan mucho más por las inquietudes que uno tiene además que no es solamente que uno tenga más horas de arte sino que todo el ambiente que existe gira en torno al aprendizaje a través de las artes, como puedo utilizarlo como herramienta para todo”, agrega mientras su mirada se pierde, desatiende con ese desdén tan característico a esa edad y que sólo quiere decir sinceridad. Otra estudiante vergonzosa que no quiso dar su nombre, del mismo curso de Qaylla explica que le encanta ir al Liceo, “voy más motivada, no sólo porque veo cosas que me gusta como el dibujo, sino que por cómo se vive en torno al Liceo, como uno aprende otras cosas que antes no le interesaban”.

Lo que se viene para este establecimiento es consolidar el proyecto educativo, “creemos que podríamos llegar a tener unos 350 alumnos matriculados, con eso estaríamos súper bien” comenta el subdirector académico. “Además tenemos listo el proyecto de la radio online del Liceo, el sitio está comprado y tenemos que empezar pronto. Todo con vistas a formar más adelante una radio comunitaria para el sector”, adelanta el director Ramón Castro, quien además comenta que recientemente tuvieron la visita de la Agencia de Calidad de la Educación “quienes se quedaron cerca de cuatro días analizando todo el establecimiento. El primer apronte que nos dieron fue que tenemos resultados iníciales muy positivos”, puntualiza.

Inclusión social: El mejor sabor gourmet      

Estudiantes del Taller de Gastronomía y Turismo.

Estudiantes del Taller de Gastronomía y Turismo.

Hay que decir que visité otras apuestas educacionales que suelen gozar de mucha atención de la prensa cuando se trata de ver modelos alternativos de educación, me refiero a establecimientos de estilos importados como Colegios Waldorf o Montessori. El dilema con estos lugares es que gozan de copagos que son bastante altos, por lo que la inclusión social es mínima por no decir casi nula. No todos pueden pagar una educación made in italy o made in germany, cosa lamentable pues en el aula suelen ser métodos interesantes. Una cuestión que puedo atestiguar de manera personal pues fui por algunos años apoderado en un Montessori (hasta cuando se pudo no más).

De varios lugares visitados quizá el otro que me queda más patente en la memoria es el Liceo Gastronómico y de Turismo de Quilpué, un lugar cuya primera imagen que tengo es la de una chica jugando basquetbol uno a uno con su compañero en silla de ruedas en el patio. Era una tarde casi fría, pero ellos estaban ahí con sumo relajo y alegría disfrutando cada embate y canasta. De improviso se me acerca el inspector general, Patricio Fernández, con quien ya había conversado algo anteriormente, me dice “esto es algo que pasa nada más, no hay hábitos de convivencia que uno intente forzar, no existen violencias que reprimir. Estamos en un buen lugar y ellos lo saben”, me dice. Yo tiendo a no creer en esta especie de frases para el bronce, sobre todo si vienen de alguien que está en la misma institución, pero le creo sobre todo cuando dice que estas cosas pasan nada más. Fernández me comenta que este Liceo tiene una organización basada en el respeto mutuo, “pero sobre todo en algo que nosotros no advertimos sino hasta cuando los chicos tienen sus primeras salidas turísticas a terreno o las incursiones en la cocina. Ellos deben imbuirse una experiencia colectiva de aprendizaje, todos se ayudan en el tema de organizar algún menú o en la organización de actividades patrimoniales o naturales”, reflexiona el inspector, quien tiene una voz autorizada en el tema ya que ha conocido de cerca la experiencia educacional en otras organizaciones.

El Liceo Gastronómico y de Turismo surgió el año 2003 con estudiantes de la edad preescolar hasta Cuarto Medio y por programación los estudiantes que están en tercer y cuarto medio deben en todo momento realizar actividades con los más pequeños, “ya sean salidas a museos, circuitos turísticos o la organización de preparaciones de comida. Por su parte los pequeños van a los talleres de cocina con toda su implementación y muy motivados también”, comenta Fernández quien agrega que desde primero medio en adelante es donde tienen más estudiantes. “Se les hace una entrevista para ver sus orientaciones al respecto, pero acá no se deja a nadie afuera, somos totalmente inclusivos, tenemos estudiantes con distintos tipos de discapacidades” apunta Julio Godoy quien también es inspector y lleva 42 años trabajando en la educación municipalizada. Ambos comentan que muchos de los ingresos están motivados por los programas de cocina que existen en la TV, la mayoría de los nuevos alumnos de Enseñanza media desean estudiar Gastronomía. Y es que la implementación con la que gozan en este Liceo es envidiable, mantienen dos grandes cocinas todas equipadas para la realización de talleres prácticos, además buses a disposición con salidas todas las semanas para la formación de la experiencia de los recorridos turísticos y la joyita del establecimiento que es la de un Restaurant completamente equipado para lograr la experiencia de aprendizaje de quienes estudian gastronomía.

Los resultados apreciados por los profesores son sumamente positivos, “al punto de llegar a decir que en este liceo no tenemos episodios de violencia escolar, denuncias no tenemos ninguna. Es más como lo mencionamos al contrario la convivencia no hace más que ampliarse y sorprendernos en todo momento”, comenta Fernández.

El inspector general explica que los alumnos de media están tan imbuidos y entretenidos con sus especialidades que a meses de empezar en sus especialidades ya logran sus primeros aproximaciones laborales. “Nos faltan alumnos de cuarto medio para enviar a las numerosas solicitudes de centros de práctica que tenemos”, plantea Julio Godoy.

En definitiva el trabajo creativo en la cocina y la toma de conciencia ambiental ligada a la práctica de circuitos turísticos patrimoniales, urbanos o verdes provoca en los estudiantes un efecto que está en las antípodas del típico Liceo o Colegio.

Siempre que me pongo a pensar en Educación viene a mi la canción de Pink Floyd y ese “we don’t need education”, como una suma de las experiencias de Liceos y Colegios que están anquilosándose. Estos modelos expuestos gozan de una novedad ya no sólo en el giro que presentan, sino que también porque en su afán de buscar equilibrio en aspectos de tipos de conocimientos, existe una preocupación integral por su relación con los otros. La experiencia colectiva de aprendizaje en ese sentido está cada vez más como un bastión común de lo que quiere ser diferente, de aquello que toma el sendero que se bifurca, ya no sólo como una expectativa para los estudiantes sino que también para aquellos directivos y profesores que se comprometen de verdad con buscar el camino.

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