La deriva en Valpo, Vol. III

cavilacionesintroDecenios del Rock: “Los dosmil” en Valpo

Por Kuanip

Cavilación 1.

Valparaíso: ciudad puerto, ciudad universitaria, ciudad turística, ciudad de la cultura o capital cultural, todas las anteriores, ninguna de ellas. Lo que sí está claro es que pasan cosas espectaculares (de espectáculo).

Durante el año, sobre todo en el plan, las marchas y protestas. Estas últimas verdaderos carnavales. En los meses estivales: festivales de todo tipo inundan plazas, calles, cerros también y los protagonistas de esto son colectivos, gestores, personas y músicos que tienen ganas de hacer cosas, que necesitan manifestar sus ideas, inquietudes y encuentran escenario donde es más cómodo, fácil y según muchos donde debe ser: en los espacios públicos de la ciudad. Para eso fueron diseñados, para ser ocupados.

Esto ha ocurrido y ocurre en todas las ciudades del mundo. Unas más otras menos. Ahí es donde florecen los cambios en la historia que estudiamos. Hay ciudades donde su clima poco permite este fenómeno y los escenarios se trasladan a interiores que si lo permiten. Históricamente, boliches, cantinas, bares, casas ocupa o burdeles. Por supuesto, ahí no hay que llenar formularios o hacer lobby. Simplemente es posible y son afortunados los asistentes. Ellos pueden hablar sobre “la primera vez” que tocaron los Sex Pistols o Nirvana, y así la bola crece y con ella se crea un “movimiento” que casi siempre termina en moda.

Podríamos hablar de los 30s, 40s, 50s, 60s, 70s, 80s o 90s largamente y debatir con flor de argumento cual década si, cual no, quien aquí, quien allá. Sin embargo lo que se torna más interesante es vivir el momento. Estar vivo y ser testigo de las manifestaciones que hablan a favor o en contra de algún tiempo. Manifestaciones que algún día serán movimientos y, probablemente… moda.

Cavilación 2.

En el valpito rockero, “los dosmiles” aun están frescos. Tanto que aun vivimos en ellos. No nos dimos cuenta cuando pasaron y es porque al parecer aun “no pasan”. En cambio Los noventas están claritos a nivel de testimonios y registros. Hubo tremendos discos editados y bandas que hoy disfrutan de sus cosechas incluso en el extranjero. Otras pasaron a la historia (de Valpo) como grandes, sin el reconocimiento debido. Pienso en las “Pequeñas Partículas” o “Betrayed” sin ir más lejos.

Este fenómeno es muy recurrente en Chile y sobre todo en Valpo, ciudad productora de manifestaciones artísticas dignas de exportación que hoy yacen apenas en el recuerdo nostálgico de cada uno de nosotros. Sin embargo, fueron éstas las que motivaron y estimularon a una generación joven que se puso manos a la obra con el ancestral: “si ellos pueden yo también” o el clásico: “yo quiero hacer lo mismo”. Para ellos un saludo fraterno desde “los dosmil”.

cavilacionesintro2Cavilación 3.

A nivel personal tuve la oportunidad de escuchar a “Lafloripondio” un verano en Viña del Mar. Tocaban detrás del centro cultural “Palacio Carrasco”. Yo vivía en Con Con y junto a mi bicicleta vendía fotos por las playas hasta llegar a Valpo. Pero me pilló la hora, y me acerqué a la carpa desde donde salía una música que conocía. Era el “King for a day” a volumen tranquilo llenando el espacio luego de la prueba de sonido. Pregunté y me dijeron que tocaba una banda equis. Decidí quedarme y amarrar la bicicleta cual caballo en un poste. Luego de unos minutos la gente llena el lugar y me quedo en la primera fila pegado (literal) a un escenario a la altura de los hombros. Acto seguido aparecen unos monos gritando garabatos sobre una fanfarria ácida. Primer tema: un vomito de energía de dos minutos y medio. Quedo impresionado. El vocalista invita a las personas que están agolpadas en la entrada a ubicarse más cerca para el vacilón. En ese momento aprendí que la primera fila pegada al escenario es la más segura. Claro, el “mosh” o baile a golpes sucede desde la segunda o tercera fila hacia atrás: necesitan espacio. Los de la primera recibíamos algunos tortazos pero nada grave, éramos como la línea de neumáticos del bote contra el muelle. Viendo a estos tipos pensé en elclásico: “yo quiero hacer lo mismo”.

Cavilación 4.

Los dosmiles en el Valpo rockero fueron bastante fructíferos en términos de edición de discos. Tal vez el que la tenga más clara sea el periodista René Cevasco. Por mi parte, tuve la suerte de vivir desde dentro ese proceso. Bandas que nacían, al tiempo que otras se disolvían. Bandas que renacían al mismo tiempo que otras volvían a disolverse. Como sea, los dosmiles fueron muy prolíficos y nos dejaron una cantidad de música increíblemente diversa para disfrutar.

Motivados, los jóvenes se apegaban y aferraban a esos cimientos musicales que habían escuchado y visto de cerca, o bien tomaban el estímulo y solos seguían haciendo florecer música nueva. Propia. De Valpo. No digo que sea una cosa endémica, inevitablemente los medios de comunicación, los mega festivales y sobre todo el internet aportan lo suyo, desde el extranjero. Pero lo inmediato son las tocatas en los boliches porteños, esas donde uno puede ir a escuchar bandas por dos mil pesos (…)

La historia se repite y los estímulos que nos hicieron decidir comprar una guitarra o formar una banda son los mismos que hoy: 2014, estimulan.

Cavilación 4.

Hace unas semanas escuche que se presentaría en vivo una nueva banda “Hamurabi”. La noticia era muy estimulante porque era su primera vez en vivo, pero los integrantes tenían un bagaje musical envidiable. Cada uno presentaba un vasto currículum de bandas y tocatas en el cuerpo, aquí, en Valpo. No hablo de 20 discos editados o de tocar con leyendas del rock mundial, sino bagaje musical. Eso se logra con ganas.

Llego temprano a la prueba de sonido acompañado de mi hija de 7 años con traje de karate y cinta amarilla. A ella le gustan Pixies, Los Jaivas y Abba. Me pregunta cuando viene Queen a Chile. Escuchamos la prueba y veo a la banda compuesta por músicos de otras bandas. Recuerdo proyectos como Mad Season o Phish. Terminada la prueba subimos al escenario para saludar. No será Freddy Mercury pero le presento a los cabros y está emocionada.

Me gusta ver que en 2014 hay tantas ganas, que no basta con tocar en una banda, los proyectos emergen como hongos en el pantano. Como si sobrara energía y faltaran escenarios. Pienso una vez más, cuando será el día que Valpo explote y el mundo mire hacia este punto del océano mundial.

Comenta desde Facebook

Comentarios