La calle Atahualpa

La estrecha Atahualpa casi llegando a la Plazuela del Descanso

La estrecha Atahualpa casi llegando a la Plazuela del Descanso

Por Insensata

Es el mejor atajo para llegar al plan en diez minutos, sobre todo si vas atrasada. En diagonal desde Plaza Bismarck la agarras como una rampla hacia quién sabe dónde; luego desembocas como por un tubo a calle Cumming y de ahí a la Aníbal Pinto de un salto.

Esta cualidad vertiginosa la hace uno de los tramos más espectaculares de la carrera de bicicletas Valparaíso Cerro Abajo que, año a año, protagonizan los mejores bikers del mundo. Bajan hechos una bala mientras los mirones, miran.

La calle Atahualpa del Cerro Cárcel es oscura. Y si te las das de chora y la usas para volver del carrete nocturno, valiente has de ser. De día, especialmente de mañanita, te encuentras de todo. Yo por ejemplo, me he topado con bellas damas fumando marihuana, viejas en feos pijamas conversando como si nada y con ese perro con cara de pastor alemán porteño que, a pesar de verme a diario, me echa la foca y me enseña sus colmillos desafiantes.

Una vez vi a un gato colorín que llevaba en su hocico un tremendo guarén, juegueteaba con él, chorreaba la sangre. Y yo comiendo yogur. Asco. Como todo corredor en Valparaíso, acá también te encuentras con sitios eriazos en cuyas laderas además de pañales usados, papel higiénico como guirnaldas y plástico por doquier, crece brava una planta mágica llamada ipomoea violácea, también conocida como «morning glory». ¿Por qué mágica? Porque si cueces sus semillas y te tomas el agüita, alucinas. Eso dicen. No me consta.

Lo lindo es que cuando llueve, la calle -antes campo minado de mojones- se limpia, quedando tersa (¿existen las calles tersas?). Un árbol metido en la quebrada regala en los veranos ciruelas amarillas y si te descuidas, es probable que te resbales y caigas de culo sobre el pavimento pero, descuida, Atahualpa es mas bien solitaria así es que nadie presenciará el desaguisado. Otra de sus gracias, es una planta de tomates que crece salvaje en una de sus aceras, no hallo las horas de ver sus frutos aparecer.

¿Alguien sabe quién fue "Malito"?

¿Alguien sabe quién fue «Malito»?

Y no olvidaré mencionar esa gruta y la imagen de la virgen de yeso metida en la roca que sostiene a una casa desvencijada. Una vez me encontré el cuerpo extinto de un pajarito recién nacido y ahí lo fui a dejar, como si creyera en algo suprarreal. Da igual, seguro se hicieron compañía.   Algún día averiguaré quién era Malito. Una placa lo recuerda en una casa antigua ubicada frente a la escala Aquiles Reed. Nació en agosto de 1974. Vivió poco. Sólo hasta junio de 1992. Cuando sepa más les cuento.

También les dejo esta canción que ha sido el perfecto sonido para enfilar por Atahualpa:

Atlas Sound, Quick Canal

 

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