«Kinder» y nuestras heridas de la infancia

Teatro La Musa lleva a escena “Kinder”, obra escrita por Ana Harcha y Francisca Bernardi, que podrá verse entre el 11 y el 14 de junio en Sala Upla. “Kinder se convierte en un llamado a reconocer, a través del ejercicio teatral, las heridas que cada espectador carga día a día y comprender cómo ellas han determinado su actual manera de pensar y percibir la vida”. Lo que sigue es una reflexión del proceso creativo tras el montaje, en palabras de su director, Christián Riquelme-Guerrero.

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Por Christián Riquelme-Guerrero

La “Historia” es la ciencia encargada de estudiar el pasado de la humanidad, y nosotros como seres humanos, estamos inherentemente constituidos por historia. Nacemos en ella, vivimos en ella, y pasamos a ser parte de ella.

Se puede identificar dos tipos de historia: una determinada por límites temporales, es decir, que tuvo o tendrá un final, y, otra, que es transversal a todo aquello, la cual denominaremos historia universal o gran línea de tiempo histórica.

Las líneas de tiempo facilitan la comprensión de los hechos que conforman una narración. Entonces me surge la inquietud acerca de cómo utilizar esta idea para potenciar una puesta en escena. ¿Qué pasaría si aplicásemos este modelo estructural a cada historia personal? ¿Será posible constituir una gran línea de tiempo histórico-personal, reconociendo los momentos más relevantes en la vida de una persona? Son algunas de las preguntas que surgen a lo largo mi primera experiencia desde la dirección.

Al ser Kinder un texto testimonial, se hace necesario conformar líneas de tiempo que contengan los hitos más importantes. En primer lugar, del texto dramático, ya que nos entrega información clave (antecedentes de la vida del autor, cuándo y por qué se escribió la obra, etc) que nos invita, de alguna manera, a comprender su mirada, e incluso, a develar y completar de manera personal, la verdadera intención de dicha escritura.

La segunda etapa contempla localizar cada personaje que proponga la obra o el proceso creativo, a través del bosquejo de su propia línea de tiempo, intentando de esta manera localizar los momentos álgidos que éste pudo haber vivido, para, de este modo, enmarcar lo que teatralmente llamamos circunstancias dadas del personaje. De esta manera, nuestro proceso de creación logrará indagar en las líneas personales de cada personaje.

De esta forma, surge en el proceso un nuevo concepto, el cual denominaremos heridas histórica- personales, que hace directa referencia a aquellos momentos, en el proceso biográfico de cada personaje, que quedaron marcados en su línea de tiempo personal a través del dolor.

En cuanto a la puesta en escena, Kinder presenta tres personajes que han decidido participar en un juego donde rememorarán sus heridas históricas-personales e indagarán en su procedencia. Ello sin el ánimo de hallar culpables, sino revivir con detención ese momento, para quizá, quien sabe, lograr cicatrizar el dolor. De esta forma, Kinder se convierte en un llamado a reconocer, a través del ejercicio teatral, las heridas que cada espectador carga día a día y comprender cómo ellas han determinado su actual manera de pensar y percibir la vida.

Cabe mencionar el concepto de fragmentación, el cual fue propuesto en Kinder en primer lugar, a través del estilo de escritura del texto dramático, y, en segundo, por un pie forzado que nace de la dirección, y que terminó convirtiéndose en nuestro canal de creación. Ello da espacio a que cada escena de la puesta logre funcionar por separado, teniendo cada una de ellas un inicio, un desarrollo y un final propios.

Tomando en cuenta tales antecedentes, puedo afirmar que la dirección del trabajo se enfocó en que los actores fuesen capaces de transitar un viaje lleno de dificultades interpretativas, que los obligaría a pasar de un lugar a otro de manera un tanto incomprensible, como un ejemplo, de momentos bellos a recuerdos aterradores. Todo ello, con el ánimo de inmortalizar los hitos que afectaron la línea de tiempo personal de los personajes, y hacerlos perceptibles a ojos del espectador.

Para finalizar, puedo agregar que fue necesario localizar y establecer una nota discursiva que engrosara la puesta, un tema contingente que entregara solidez. El nombre del texto, nos ubica de inmediato en un lugar determinado de la historia: Kinder, es decir, los primeros años de formación de un ser humano en donde los hechos calarán más hondo debido a cómo funciona el proceso de aprendizaje de una persona, determinando en definitiva, su futuro carácter. De esta manera, la relación entre adultos y niños se asoma como una posibilidad interesante, más aún si los vehículos de ésta son la violencia y el abuso en cualquiera de sus manifestaciones.

Nuestro trabajo tiene como objetivo fundir estos elementos y condensarlos, en estos tres personajes, heridos en su niñez, y que hoy buscan reabrir sus heridas consciente y voluntariamente.

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Ficha Artística

Dramaturgia: Ana Harcha y Francisca Bernardi / Dirección: Christian Riquelme- Guerrero / Asistencia de Dirección: Francesca Bono / Elenco: Antonella Marín Quintero Juan Esteban Meza Cartes Francisca Rocío Zúñiga Miquelin / Diseño Integral: Teatro La Musa / Diseño Gráfico: Francesca Bono / Fotografía: Francesca Bono / Producción General: Antonella Marín- Pamela Peña Rodríguez

Funciones en Sala Upla #Valparaíso
Jueves 11 Estreno 20:00 hrs (solo 20 cupos disponibles para reserva)
viernes 12- 20:00 hrs
sábado 13 -20:00 hrs
Domingo 14 – 19:00 hrs (FUNCIÓN SUSPENDIDA) 

Entradas: $3.000 General / $2.000 Estudiantes y 3era edad / 2 x 1($3.000) Comunidad Upla / Domingo Popular a sólo $2.000

 

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