Joanna Reposi, directora de Lemebel: “La película logra instalar la voz de Pedro más fuerte que nunca”

A solo tres semanas de su estreno, el documental Lemebel superó los 11 mil espectadores a lo largo de Chile, convirtiéndose en el documental nacional más visto del último año, según registros de Miradoc.

Por Christian Le-Cerf León

Doce años transcurrieron para que Lemebel (2019), de la directora Joanna Reposi, viera luz pública. La cinta que retrata los pasajes más íntimos de Pedro Lemebel, escritor y artista visual nacional, tuvo su premiere en el Festival de Berlín, donde inició un recorrido lleno de elogios y críticas positivas que aún no finaliza. Antes que partiera al Festival Panorámica de cine latinoamericano en Suecia  -donde se adjudicó el Audience Award, la única distinción que otorga el certamen- conversamos con Reposi acerca del origen de la película y sus proyecciones de cara al futuro.

-¿Cuál es la génesis del documental Lemebel?

-Esta película surge a propósito de mi admiración hacia él. Lo conocí el 2000, yo trabajaba en el Show de los Libros, un programa de televisión de TVN que llevaba la literatura a la pantalla. Estábamos haciendo un capítulo sobre homosexualidad y literatura y para entonces Pedro ya era un referente. La productora del programa trató de ubicarlo en muchas oportunidades, él nunca contestó el teléfono y yo le dije «¿sabes qué? vamos a abordarlo a la Radio Tierra». Él tenía un programa que se llamaba Cancionero, donde leía sus crónicas y las musicalizaba en esta radio feminista súper importante post dictadura. Ahí lo fui a buscar, estábamos afuera y Pedro aparece toda diva y pregunta «¿por qué están aquí?», «bueno te venimos a buscar, queremos que estés en el programa», le explicamos y él accedió. 

-¿Cómo fue ese primer trabajo con él?

-Tuve la oportunidad de entrevistarlo más de una hora -parte de la entrevista está en la película-, y además nosotros hacíamos dramatizaciones, o sea seleccionábamos textos de los escritores y los llevábamos a imágenes. Yo en ese momento trabajaba en el área ejecutiva y me gustaba mucho lo de la proyección, le saqué varias diapo en la productora donde trabajaba, él llevó su ropa, sus boas rojas, se cambió de ropa, se puso trajes amarillos, negros y lo fotografié. Hice dos rollos con él y todas esas diapo las proyecté en la ciudad, y le hice un video arte con Manifiesto. Cuando salió al aire, Pedro me llamó al otro día y me dijo «Jovi, me encantó», y de ahí surgió como una admiración mutua, un respeto hacia el trabajo y quedé fascinada con la figura de Pedro, me parece un tipo muy inteligente, muy agudo, su análisis político, de la sociedad, su discurso, no solamente desde la literatura sino cómo se enfrentaba y se paraba frente al mundo, me pareció alucinante y quizás un poco de una película con él me quedó en la cabeza. Me fui a Londres y a mí regreso le propongo a Pedro que hagamos una cinta sobre su obra visual,  que es mucho menos conocida. Y él encantado. Ahí partimos grabando, eso fue el 2007 y es el archivo que está en la película.

-¿Por qué la decisión de profundizar en su obra más performática y dejar de lado la crónica?

-La verdad es que profundicé en su obra más performática, ya que para mí significaba un gran desafío y era lo que quería hacer. A mí me gustaba eso de la textura de la imagen, me gusta mucho lo de la proyección audiovisual, me gusta mucho trabajar el video arte. Entonces la performance me permitía a mí explorar y desarrollar mucho más allá esa lectura cinematográfica. Por un lado eso me parecía fascinante y trabajar con el archivo también, y esa nueva textura que uno puede ir hilvanando en una película cinematográficamente me parece un desafío, y me interesaba explorarlo. Y por otro lado porque yo tampoco conocía mucho sobre la performance, ocurrió en dictadura, yo era más pequeña en ese momento y era una acción bastante más underground, me parecía interesante explorarla, conocerla y además darla a conocer.

-¿Cómo fue el proceso de rodaje del documental? ¿Qué tanto influyó Lemebel en el contenido de la película?

Enganchamos con Pedro a propósito de lo que te contaba, como teníamos un lenguaje en común, esto de la proyección, del trabajo visual, Pedro era súper consciente de la imagen. Partíamos hablando de la foto y lo que podríamos hacer, era bastante colectivo el trabajo y era súper entretenido para uno como cineasta, porque él tenía mucha consciencia de la estética, todo sumaba y crecía mucho más en el fondo. Y esas proyecciones que hicimos en su casa las trabajamos en conjunto, y todo el trabajo de estar revisando la imagen en su casa, esos archivos, esas fotos, más bien fue un trabajo hecho como registro que yo nunca supe que iba a funcionar para la película, con el tiempo todo ese material adquirió un valor mucho mayor. Luego Pedro no estuvo en las otras proyecciones, en los edificios por ejemplo, es algo posterior, cuando ya había muerto.

-Con el documental terminado, y ya con un recorrido largo ¿Cómo ves que ha sido la recepción por parte de la audiencia?

-La itinerancia de la película ha sido maravillosa. Estrenamos en Berlín, donde tuvimos cinco funciones llenas y una aceptación no sólo de la audiencia maravillosa, sino también de los medios. Llamó mucho la atención la figura de Pedro Lemebel, su discurso político, su arte y la película también cautivó mucho. La curatoría donde quedamos seleccionados desde Berlín en adelante son películas muy políticas, pero que además son pushing on the borders, como que abren los márgenes, y cinematográficamente de alta calidad. Nos ha pasado en Berlín, en Grecia, donde no conocen a Pedro y se deslumbran con el personaje, lo único que quieren es comprar obras de él. En Chile ha sido increíble, nuestro estreno fue en SANFIC, todas las funciones se vendieron antes y eso ha sido la tónica que ha seguido a lo largo de todo el país. El primer día hicimos mil espectadores, la siguiente semana tres mil espectadores que es algo inédito para el cine chileno documental. Y estamos muy contentos porque, de alguna manera, esta película vuelve a conectar con las audiencias, o sea los chilenos están volviendo a conectarse con la figura de Pedro y me parece maravilloso.

-Lemebel siempre habló desde su obra sobre la memoria. ¿Cómo ves tú los espacios de memoria y reflexión hoy en día en nuestro país?

-Creo que, por ejemplo, La Venda Sexy es un espacio de memoria que se vendió. Nos falta mucho para rescatar los espacios de memoria, se han hecho algunos avances pero muy menor, me parece que desde el Gobierno que digan que el 11 de septiembre es día normal es una burla grave, una señal que deja un precedente un poco con la deuda que tenemos con la historia de Chile. Desde ahí en adelante creo que todavía tenemos que luchar por esos espacios, todavía tenemos que tener historia, todavía se tiene que pasar en los colegios… Y no puede ser que la historia en la enseñanza media sea un ramo optativo, y eso que en esos ramos se está pasando la dictadura. ¿Entonces de qué estamos hablando? ¿Qué pasa con la memoria de este país? Desde la educación, desde los día emblemáticos, debieran ser días de reflexión y de reconocer la historia, y eso traslada a los espacios de memoria que debieran ser mucho más respetados, para que la historia no se olvide y para que no se vuelvan a cometer atrocidades como en el pasado. Hay una deuda pendiente con eso. Y también lo extrapolo a que FIDOCS, ya que los documentales de alguna manera rescatan la memoria de este país, y que sea un festival que no se haya adjudicado los fondos para que se hiciera. Estoy hablando un poco de la memoria de este país, ya sea en documentales, en espacios de memoria, que están tendiendo borrarlos, y eso me parece gravísimo.

-¿Cuál crees tú que es el aporte que hace el documental de Lemebel a esta discusión?

-La película logra instalar la voz de Pedro más fuerte que nunca, la hace más vigente. Pedro habló de esto en los ochenta, murió hace ya cinco años, y te das cuenta que su discurso está más vigente que nunca, por un lado, y por el otro esta película también vuelve a traer esta memoria porque habla del discurso, habla desde la homosexualidad, desde la marginalidad, desde los derechos humanos, desde fines de los ochenta hasta ahora. Entonces es volver a instalar el tema y no olvidarnos, y volver a escuchar esas voces que son tan importantes para nuestro país.

-¿Sientes que hay una deuda, entonces, con la figura de Pedro Lemebel?

-Por supuesto que sí, como en Chile pasa siempre con todos los grandes. Violeta Parra, Gabriela Mistral, todos fueron reconocidos afuera y después en Chile. Con Lemebel está pasando lo mismo, solamente tuvo el Premio Donoso, no le dieron el Premio Nacional de Literatura y es una de las plumas contemporáneas más importante de nuestro país, y el mejor a mi juicio. Y es un gran artista, sus obras están en MoMa en Nueva York, en Reina Sofía en Madrid, están en el Malba. También está en el Bellas Artes, pero creo que siguen considerando sus crónicas como algo despectivo, y su obra desde el cuerpo no la han considerado… estoy hablando de las élites, de ciertas élites.

 


Lemebel sigue su itinerancia festivalera con paradas en Suecia, Biarritz, Glasgow, Argentina, entre otros destinos que seguirán recibiendo al emblemático autor nacional. En Chile se seguirá proyectando en todas las salas de MiraDoc, de Arica a Punta Arenas. En Valparaíso aún quedan fechas en INSOMNIA Teatro Condell, los días martes 24 a las 21:00 horas y miércoles 25 a las 19:00 horas, con un valor de $1.500 pesos de entrada.

 

Ficha técnica

Dirección: Joanna Reposi Garibaldi

Producción: Paula Saenz-Laguna

Guión: Joana Reposi Garibaldi

Montaje: Titi Viera-Gallo Chadwick

Fotografía: Niles Atallah

Sonido: Roberto Espinoza (Sonamos)

Agente de Ventas: Paulina Portela – Compañía Cine

Distribución Fest.: María Vera – Kino Rebelde

Países: Chile, Colombia

Duración: 96 minutos

Calificación: Mayores de 14 años

Revisa la programación en el siguiente link: http://miradoc.cl/cartelera/#p-2216

 

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