Intoxicado por Cynthia Rimsky

Por Daniel Osorio

fuiUn libro, un libro en el 2016. ¿Qué mierda puede ser un libro hoy? Más bien, ¿qué se le puede pedir a un libro? Que te intoxique, que no te deje tranquilo, que se vuelva una adicción. Que sepas que no puedes dejar de pasar las páginas una tras otra. Pero como ya estás viejo, sabes que la droga, la buena droga, sólo se puede disfrutar en dosis pequeñas.

Estás viejo, sabes eso y más. Por ejemplo, que hoy la forma en que se venden vale más que los objetos que se venden. Y con un libro no es distinto. Por eso sabes también que, este pequeño libro de Cynthia Rimsky no tendrá la promoción que necesita y merece. Lo de necesita y merece es un decir, un libro en realidad no necesita promoción,  y sólo merece lectores, y a este con algunos buenos le bastará.

Mientras escribo esto en un café burgués de Santiago, una señora entra a vender pañuelos y curitas, no le compro nada, estoy concentrado escribiendo. En otra mesa, gente mayor habla de hipotéticas fortunas a conquistar en hipotéticos futuros, que no alcanzaran. ¿Qué escribiría Rimsky sobre esto?  Un libro, que se llama FUI.

“La desaparición del relato es una posibilidad tan real en las ciudades (un poco menos en el campo). Se desvanecen casas, árboles, arbustos, negocios, el perro de la esquina, el mendigo que duerme bajo la terraza, la colorina que habla sola, la peluquera, la rotura de la vereda por donde desaparecen las bolitas, las plazas sin rejas, las sillas desde las que observo lo que no recuerdo”.

Este es un libro, que nos conmueve, que nos obliga a pensar, cuando lo más fácil es no hacerlo. Un libro bien escrito, esto es esencial.  De lo mejor de este año. Si fuera menos viejo diría que es el mejor libro del año. Pero ya no soy tan joven y no diré nada tan categórico como es el mejor libro del año, aunque esté seguro que es el mejor libro del año.

¿Por qué se preguntará usted, que me lee sin entender mucho? Primero y ya lo dije, es una joya del lenguaje, de la crónica. ¿Crónica? Que es eso, que no podemos definir bien, pero que sabemos habla de cada uno de nosotros aunque parece que hablara de otros.

“El cuidador tiene de visita a un matrimonio que cuida la casa de una familia de mucho dinero a un par de kilómetros de aquí. Los visitantes se asombran  de que la ´patrona´ pida permiso para entrar a la casa de los cuidadores. Sus patrones no sólo entran a cualquier hora, sino que pasan hasta el mismo dormitorio si se les antoja. A ellos les parece  lógico que invadan su privacidad, por cuanto la casa, la cocina a leña, los muebles, pertenecen a los patrones y es razonable que, por disponer de las cosas, también dispongan de ellos. Irrazonable les parece que mi amiga no use el poder que le confiere ser propietaria”.

FUI es un libro de crónicas, de no ficción, de historias reales. De pequeñas historias reales, mas profundas y cercanas que cualquier ficción. Porque hablan de personas como nosotros, que viven, sufren y que también gozan.  Y eso es importante en este libro hace gozar y sufrir a partes iguales. Gozar porque nos conecta con ese instante que  generalmente no somos capaces de vivir cuando nos pasa. Ese que preferimos fotografiar para recordar luego.  ¿Ha visto algo más estúpido que ver un recital a través de la pantalla de un celular, para tener luego, la incierta posibilidad de reverlo en casa?

Rimsky  nos hace gozar, por que se detiene en el instante, sacándole su jugo a pequeñas cosas: una viejecita que no puede cruzar una amplia avenida, un conversación de gente que no conocemos ni volveremos a ver. La desaparición de ciertos bares, el barrio medio derrumbado. Ese  que aquí es tan escaso y que sostiene a Buenos Aires ante cualquier revolución, crisis o macrismo.

“Hay en esta ciudad una relación con el paso del tiempo y la memoria distinta a la que se da en Chile, donde el valor está puesto en lo nuevo y moderno, impecable por fuera, sin mácula, mancha o huella de uso, y que generalmente está hueco. En Buenos Aires no parece molestarles que la ciudad muestre la decadencia al mismo tiempo que la gloria, como si fuesen consustanciales la una a la otra”.  

Pero digo que este libro hace padecer también, igual que la droga. No pude leerlo de corrido, era doloroso a la vez que luminoso. Si alguien quiere ver el mejor retrato de nuestro vil tiempo, no puede dejar de leer  la crónica que Rimsky hace de un grupo de apoderados, profesores y alumnos que se encierran un fin de semana a mejorar la educación para ser visitados por un “engominado ministro”, que luego de olvidarlos olímpicamente, no hará nada para que su esfuerzo signifique algo.  Tan similar a lo que hoy significó nuestro brío constituyente.

“Todavía alguien se debe burlar de los que volvieron  a su barrio autonombrándose los protagonistas del mayor cambio de la educación chilena. En el siguiente gobierno al Ministro lo nombran director de empresa y hasta hoy no necesita trabajar. Los cientos de hojas de cuaderno donde los participantes anotaron sus ideas, cayeron en las manos de los cartoneros y, con suerte, llegaron a una máquina procesadora de papel higiénico, no para las escuelas, por cierto”.

Este libro es así. Lo sublime convive con lo trágico . Lo hermoso, con lo triste. Lo íntimo con lo colectivo. La vida mezclada tal como es. Hace rato que sigo a Rimsky, y me deslumbra su no ficción, no me había pasado eso con su narrativa. Salvo que luego de la intoxicación provocada por FUI,  busqué otra droga de la autora y encontré su novela lanzada también este año: El Futuro es un lugar Extraño. Y me intoxicó  también. A diferencia de FUI esta droga exigía leer una página tras otra y no abandonarla hasta que se consumiera y nos consumiera. Como sólo lo pueden hacer las buenas drogas, la buena narrativa y la mejor crónica.

Rimsky es una droga necesaria en nuestros días; cuando todos hablan sin decir nada, cuando se nos llenan de humo y artificio, en películas, libros y arte sin vísceras.  Leer a Rimsky es una droga y por lo mismo un remedio. O casi.  Si fuera más joven diría que es de las mejores plumas de Chile hoy. Pero no lo diré, así que será un secreto entre usted y yo. Como debe serlo saber donde se puede conseguir una droga alta pureza y que te deje intoxicado pero lúcido.

 

FUI
Autor: Rimsky, Cynthia
Editorial: Lom
Nº de páginas: 180
Año de publicación: 2016

 


 

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