Gonzalo Sáez: “La escena musical de Valparaíso está demasiado enclaustrada en los bares y en un horario nocturno”

 

Gonzalo Sáez es músico y profesor de filosofía

Gonzalo Sáez es músico y profesor de filosofía

Durante el verano, Gonzalo Sáez, Lía y amigos se reunieron en una casa del Cerro Cordillera y comenzaron a hacer lo que casi siempre hacen: tocar música. Decidieron grabarlo, llamaron a Guillermo Ribbeck para que lo registrara, a otros amigos para tocar y así surgió Trece de febrero, una especie de documental.

Este registro será pre estrenado en Valparaíso este viernes 9 de agosto en Worm Gallery Linares 9, Cerro Merced), a las 19 horas, con la presentación en vivo de Antonio Duarte, y en Santiago el sábado 10 de agosto, a las 18 horas en Ciudad Bombardeada, con la presentación en vivo de Hombre Pez y Provinciano.

Además, el documental podrá ser visto durante la próxima semana en diferentes páginas webs, como Ciudad Invisible, La Otra Voz, El Fracaso, Twitsessions y El Martutino.

Conversamos con Gonzalo Sáez acerca de Trece de febrero y algo más.

¿De qué se trata Trece de febrero?

En un primer nivel Trece de febrero es un registro, una especie de documental de una tarde cualquiera donde un grupo de amigos se reúnen en torno a la música, una suerte de retrato de juventud. En un segundo nivel, es un intento por expresar a través de música e imágenes la poesía de lo cotidiano, donde cada momento es, en su simpleza, una fuente inagotable de belleza.

¿Cómo surgió la idea de hacer este documental?
La idea surgió de mi necesidad interna de generar obra, y dándole vueltas a eso, a qué hacer. Una tarde cualquiera de verano concebí la posibilidad de reunir a ese increíble grupo de personas que son mis amigos, dedicarnos a compartir como siempre lo hacemos, de forma espontánea, tocar algunas canciones y hacer un registro audiovisual de aquello.

En Trece de febrero sales tocando con diferentes amigos y los que grabaron son tus amigos, ¿cuál es la importancia que tú le das al trabajo asociativo en la música?

Para mí, dada la instancia de autogestión en la que yo opero, el trabajo asociativo es imprescindible, al punto que no concibo posible nada de lo que hago sin la colaboración de mis amigos. En Trece de Febrero por ejemplo, la cantidad de personas que intervinieron es increíble: primero está Guillermo Ribbeck, el director del trabajo, quien posee ese ojo capaz de captar la poesía de los pequeños momentos, luego están mis amigos que aparecen en el registro, como Lía, Jurel, Ágata, Flavio, Marcos y Gavi, cada uno de ellos un diamante, y también Felipe Ruz, quien mezcló y masterizó el audio en Santiago, en los estudios de Algo Records. Y además está toda esta otra gente que indirectamente hace posible que algo como Trece de Febrero exista, me refiero a la gente de Acople Records, quienes apoyan desde áreas como el diseño y la prensa. En síntesis, dos más dos, igual cinco, porque lo que puede una voluntad individual, no es nada en comparación a la potencia de una conjunción de genios diversos.

¿Crees que los trabajos audiovisuales son un medio potente para que los músicos muestren su música no sólo en formato audio?

Sí, definitivamente. De partida porque ya de por sí la fusión de música e imágenes genera algo potente, a mi juicio mucho más atractivo que la mera música o la mera imagen por separado, y además, porque vivimos en una época muy visual, donde la imagen está instalada absolutamente en nuestra vida cotidiana ya sea por los medios de comunicación, la publicidad, etc. y esto genera en las personas un ansia de imagen, de modo que un video-clip funciona como la puerta de entrada perfecta a un mundo que es primordialmente sonoro: la gente ve tu video, engancha, y luego va hacia tu música.

¿Qué crees que faltaría para potenciar la escena musical independiente en Valparaíso?

Esta es una pregunta que me han hecho muchas veces y que a decir verdad siempre me hace sentir un poco incómodo, porque no me siento en posición de emitir un juicio sobre la generalidad de la escena porteña. Esto porque es tal la diversidad que la compone, que me parecería absurdo hacer propuestas que pretendan abarcar a todos, obviando las innumerables particularidades que la conforman. Sin embargo, como llevo muchos años viendo bandas en vivo en tocatas del puerto, sí hay algunas cosas que podría decir al respecto: de partida, me gustaría que hubiesen más bandas o solistas con propuestas estéticas integrales, es decir, no sólo un grupo de gente tocando sus canciones sobre un escenario, sino un grupo de gente desplegando un concepto que abarque escenografía, vestuario, canciones, etc. Esto lo digo porque pocas veces me he topado con puestas en escena que realmente me sorprendan y me entreguen algo más que sólo música, esto es, una experiencia total, y estoy convencido que eso es lo que busca la gente, algo que realmente la conmueva. Además, le recomendaría a las bandas o solistas que dejaran atrás el formato tradicional de la tocata, con tres, cuatro o a veces hasta cinco bandas en un bar partiendo a las una de la mañana. Busquen otros espacios, otros formatos, otras horas, atrévanse a hacer tocatas en lugares distintos, a horas distintas, con sólo una o dos bandas, donde la gente no quede saturada y a la tercera banda ya no preste atención a nada, o mezclen también la música en vivo con poesía, o con cine. Creo que la escena de Valparaíso está demasiado enclaustrada en los bares y en un horario nocturno, y eso reduce considerablemente su audiencia.

Revisa el tráiler de Trece de febrero acá

TRAILER de TRECE DE FEBRERO from TERCER MUNDO Producciones on Vimeo.

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