¿Galerías de arte o bazares?

Valparaíso

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La ciudad de Valparaíso posee una oferta cultural determinada por organismos institucionales de carácter gubernamental, regional, nacional y universitario, así como múltiples iniciativas privadas que proveen de un calendario compuesto por distintas disciplinas artísticas, dirigido hacia la ciudadanía que vive permanentemente en la ciudad, además de los visitantes extranjeros para los cuales Valparaíso sigue siendo una atrayente ciudad. Una ciudad que respira arte. Una ciudad de artistas. ¿De qué forma las galerías de arte existentes en Valparaíso contribuyen con la comunidad de artistas de la ciudad?; ¿las galerías de arte en Valparaíso desarrollan un trabajo curatorial.

Responder estas preguntas requiere de ciertas precisiones, en primer lugar comprender que una galería de arte es un lugar en el que se pueden ver y comprar obras de arte de artistas emergentes, consagrados o maestros. Hay que tener en cuenta que una galería de arte no es una tienda de cuadros, sino que es un punto de encuentro donde se dan cita aquellos que aman el arte.

Existen diferentes galerías de arte físicas, en las que las exposiciones se realizan en un local, o virtuales, en las que las exposiciones se realizan a través de Internet. En cualquiera de estos dos tipos de galerías de arte se puede aprender cómo iniciar una colección y cómo cuidar y conservar las obras de arte. El personal de la galería deberá estar formado para responder a cualquier duda sobre estilo, técnica o cualidad de las obras que representa. En cualquier caso, lo ideal para poder ayudar a los clientes es que la galería disponga de una biblioteca con revistas de arte, libros o información práctica para ayudar a los clientes a entender las obras en el contexto de su época.

Una galería de arte es un espacio destinado, principalmente, a la exhibición de obras y es en este punto donde la galería entroncaría con el museo. Gran parte de estos espacios se dedican a la promoción de artistas noveles, mostrando y dando a conocer su obra. Dado que los programas de los artistas actuales son tan complejos como variables, precisan de la reordenación de los objetivos y suelen ser las galerías de arte las que cumplen esta función. Así mismo, se convierten en lugares de encuentro para todos aquellos que aman el arte en todas sus dimensiones. La galería de arte, además de exhibir y promocionar las obras, supone un eslabón fundamental en el complejo mundo del mercado del arte puesto que gracias a ellas los coleccionistas privados y los propios museos engrosan, en numerosas ocasiones, sus fondos. Si en su origen fueron salas de exhibición, hoy se han convertido en casas de subastas o de venta directa al público.

En un recorrido por el plan de Valparaíso provoca desencanto que, considerando la pequeñez de esta zona de la ciudad, no existan galerías de arte no institucionales en este sector. Por otro lado, cuando comenzamos a subir a los cerros denominados turísticos, nos encontramos con espacios denominados galerías de arte pero son cafeterías y bazares donde cuelgan cuadros y serigrafías.

Estos lugares abren solo los fines de semana y feriados, permaneciendo cerradas la mayor parte de la semana; incluso en una hay que solicitar hora por teléfono. El factor común entre ellas es que las obras están agrupadas por autor una encima de otra, como para “que se vean todas”. En el caso de tener  sala de exposición siempre esta minimizada por el bazar a su alrededor, que ocupa siempre hasta el último rincón del espacio llamado galería de arte, entonces la obra se ve sometida a luchar por protagonismo frente a imanes, polleras u otras prendas de vestir, objetos de orfebrería, etc., produciéndose un cruce desafortunado entre arte y artesanía, además de la infaltable postal, impresión reproducida al por mayor de una obra reduciendo, absolutamente la condición de original de la obra. Es sintomático que sin embargo no dejen fotografiar las obras, en la mayor parte de las galerías de arte de Valparaíso. Por otro lado, la escultura es la eterna ausente.

Además la mezcla de artistas no supone una línea curatorial sino una simple oferta de obras, como en un mercado de verduras: “aquí los tomates de $1000 y acá tiene los de $500“. La falta de respeto por el artista y su obra llegan al punto que la relación de los galeristas con el artista pasa por darle indicaciones que van desde el aspecto cromático, así como también, respecto del motivo de la pintura o grabado que es aportado desde un manido imaginario porteño.

Otro tema dice relación con la exclusividad que los artistas deben tener con cada galerista considerando lo pequeño del medio. Como consecuencia directa de lo anterior, el tema del valor de la obra es una de las problemáticas más difíciles porque muchos galeristas dejan en consignación obras a un valor “x” que luego  venden a un precio cuantitativamente superior que sobrepasa a veces hasta en un 100% el precio original fijado por este. Otra variante de este tema, aún más cuestionable, es indicarles que desde el valor asignado por el artista se considere una rebaja del 50% al momento de una posible venta, o la movilidad de la obra en términos espaciales de un local a otro, traslados sin autorización a otro punto de venta, por tanto su valor es distinto según donde sea vendida.

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