Este fuego que llevamos dentro

Por: Viviana Ávila

Tú no sabes lo que es tener dentro tanto fuego y tanta tormenta.
Yo no sé cómo viví así de enfurecida y tan calmada la niña bien portada.
Con tanto fuego me venía incendiando desde hace siglos, incluso, porque todas nacemos antes de lo que creemos y, entonces, añosas somos.

Todas nos conocimos en un tiempo que no nos fue nuestro y es por eso que ahora nos sanamos, porque tragamos sangre de nuestra propia boca, de la misma que regalamos, de la misma que un golpe cerró y con la misma boca que abrimos cuando queremos hacer ruido
botando sangre coagulada por sangre fresca roja y caliente.

Caliente la boca, caliente la sangre, caliente el cuerpo, candente la pasión, defensoras de los hijos propios y ajenos, madres cría guachos, dueñas de sus casas, esas que no fueron mujeres, las rebeldes, las calladitas, las feroces y las tranquilitas.

Tanta entrega tanta furia tanta lujuria tanto pecado que era placer tanto lo prohibido que era divertido.

¡ay, tanto!

¡oh, qué dolor!

¡oh, cuánta pasión!

¡ay, lo que creímos que no era verdad y, ay, de las verdades que ahora son certeza y motor!

Paz Olivares-Droguett

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