Estar en huelga

Hoy jueves 30 de mayo concierto en el Municipal en apoyo a la huelga, asiste!

Hoy jueves 30 de mayo concierto en el Municipal en apoyo a la huelga, asiste!

Por Claudia Carvajal, periodista de La Estrella de Valparaíso

En vez de estar sentada en mi escritorio estoy sobre una silla de plástico en el frontis del diario El Mercurio de Valparaíso. Es un día de mayo, el sonido del bombo retumba en mis oídos; a ratos toco el pito verde que me pasó un dirigente. Mi hija se mueve inquieta en mi vientre, tengo siete meses de embarazo. Reparto volantes donde explicamos nuestro movimiento. Le pido firmas de apoyo a los transeúntes, también dinero. A veces siento frío y algo tan rutinario como ir al baño se vuelve una complicación. Estoy en huelga.

Junto a mis 43 compañeros del Sindicato N°2 de Periodistas de El Mercurio de Valparaíso el pasado 29 de abril rechazamos la última propuesta de la empresa y decidimos ir a la huelga. Cuando escribo esto nuestro movimiento lleva ya 21 días y no hay signos de acercamiento. Los ejecutivos insisten en retirar de nuestro contrato colectivo el sueldo base mínimo, medida antisindical, que pone en riesgo nuestros puestos laborales. Fácilmente podrían despedir a un compañero de más años y contratar a dos por el precio de uno.

Pasan los días y muchos ya estamos nerviosos, estresados, cansados. A pesar de todas nuestras gestiones, medidas de presión y marchas en Santiago y para el 21 de mayo en Valparaíso, nada cambia. Entre todos empezamos a sacar cuentas, a fin de mes no recibiremos casi nada de sueldo. Y todos tenemos cuentas que pagar. Hijos que alimentar, personas que dependen de nosotros. La isapre, el dividendo, el colegio, las cuentas del agua y de la luz. Pero no podemos ceder, menos después de todo lo que hemos pasado. Estamos más unidos que nunca y luego de una votación democrática, en forma contundente decidimos llegar hasta los 30 días de huelga. Sentimos que estamos haciendo algo grande, que beneficiará a todos los profesionales de los  medios de comunicación.

Ahora ya estoy con prenatal, queda poco para que nazca mi hija. Pero a pesar de que se trata de un derecho consagrado para toda mujer trabajadora, en un minuto me fue negado. Ocurrió cuando llevábamos diez días de movimiento. Envié mi licencia al departamento de Recursos Humanos de El Mercurio de Valparaíso y fue rechazada. Se niegan a tramitarla porque estoy en huelga. Me quedo en blanco, mis compañeros están indignados. No sé qué hacer. ¿Cómo me puede pasar algo así?

De pronto estoy en la Inspección del Trabajo estampando una denuncia. Recibo llamados de apoyo de todos lados y varios se me acercan con ganas de sacar provecho político de mi situación. Hasta abogados de Derechos Humanos intentan contactarme y yo sólo quiero que se resuelva mi caso. Voy a la isapre y me explican que es mi empleador el que debe gestionar el prenatal.  Está obligado por ley y no puede violar mi fuero maternal. Vivo un día extraño, lleno de sentimientos encontrados. Quiero refugiarme en mi casa, pero mi compromiso está con el sindicato. Finalmente, después de todas las presiones, en el diario debieron tramitar mi licencia.

Al terminar este relato no sé cómo va a concluir esta huelga. Si volveremos triunfantes a nuestros puestos de trabajo o si quedaremos tal cual estamos ahora. Tal vez en unos meses más se produzcan despidos. Pero todos sabemos cuáles son los riesgos. Y a pesar de todo lo que me pasó nunca dudé del movimiento que llevamos adelante. Creo que es lo más valiente que ha hecho un grupo de profesionales de las comunicaciones en mucho tiempo y le demostraremos al mundo que los sindicatos siguen vivos, a pesar de que muchos traten de destruirlos.

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