Espacio Santa Ana: un ejemplo de trabajo cooperativo y unión territorial

Por primera vez en sus 10 años de historia, el centro comunitario del cerro Cordillera obtuvo financiamiento que le ha permitido mejorar su gestión organizacional y dar continuidad a sus prácticas colaborativas.

La historia del cerro Cordillera es particular. Es, en esencia, luchadora y organizada. Un cerro fundacional que ha sabido mantener parte de la memoria de quienes estuvieron antes, anhelando una cohesión social que permitiera mejorar la calidad de vida de sus habitantes. Con ese espíritu comenzó la rehabilitación de la casona, donde actualmente se encuentra Espacio Santa Ana. Todo partió cuando un grupo de vecinos quiso seguir con la tradición de iniciativas como el Taller de Acción Comunitaria y el mejoramiento de la Población Obrera, y se organizó para mejorar el tejido social del barrio.

“Orgullosamente tenemos la responsabilidad de seguir con una herencia que distingue a este territorio, porque fue uno de los primeros cerros que comenzó a poblarse, sobre todo de trabajadores. Queda esa esencia en algún lado de nosotros. Por ejemplo, está el Taller de Acción Comunitaria. Ese sueño que empezó con los niños y niñas de este cerro, utilizando lo que era una quebrada para gestionar escuelas de invierno y verano, sigue vivo. Han pasado 30 años, esos niños crecieron y siguieron vinculando sus prácticas de recuperación como lo hicieron con La Población obrera y actualmente con Espacio Santa Ana”, dice Ronald Gallardo, vecino del Cerro Cordillera y administrador del lugar. 

El tiempo transcurrido no ha sido en vano, pero ¿cómo llevar el discurso a la acción? Ha sido uno de los grandes desafíos pensar en una forma de organización afectiva y efectiva, donde los vínculos sean relevantes y el trabajo colaborativo se vuelva protagonista.

 Nuevos caminos, mismos objetivos  

Desde el comienzo de su rehabilitación, la casona de Espacio Santa Ana ha funcionado desde la autogestión, desarrollando diversas actividades donde participan juntas de vecinos, organizaciones barriales, clubs deportivos, entre otros. Por esta razón, y por primera vez en su historia, el financiamiento entregado por el Programa Otras Instituciones Colaboradoras y el fondo Organizaciones Culturales Comunitarias 2017, otorgado por el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, ha sido fundamental para el desarrollo y fortalecimiento del centro comunitario, y representa lo necesario que es contar con recursos para la continuación en la gestión de otras iniciativas de las mismas características.

Recientemente vecinos, vecinas y organizaciones del cerro Cordillera, autoridades del Municipio Porteño y del Ministerio de Cultura se reunieron para difundir la puesta en marcha del convenio, donde los presentes manifestaron la relevancia de construir modelos desde la colaboración y participación territorial.

Actualmente, este programa permite el desarrollo de un software que facilitará el modelo de gestión. También se lleva a cabo la Escuela Popular de Artes Callejeras y pronto se viene la Escuela de Artes y Oficios, donde habrá módulos para trabajar en barro, metal y carpintería. Con ese aprendizaje, sumar manos a las obras de infraestructura de la casona.

Un modelo que inspira a la colaboración

Otra de las instancias relevantes para el desarrollo de Espacio Santa Ana, ha sido el fondo Organizaciones culturales comunitarias, con el cual se logró desarrollar un mapeo de fondos, con el fin de entregar esta información a las organizaciones barriales y vecinales.

“Queremos informarles a nuestros vecinos y mostrar que existen medios para seguir sustentando la organización. Para que las personas del sector puedan vivir aquí y trabajar. Fondos destinados a mejorar las condiciones de vida del territorio”, dijo Carolina Cabello, integrante del área territorial de Espacio Santa Ana.

Para la mayoría de los vecinos y vecinas que transitan y colaboran en el ex hogar de niñas María Goretti, la casona va dejando para las futuras generaciones un espacio para conversar y representarnos desde la esencia. Es un gran desafío. “Es un cerro maravilloso, pero necesitamos base y recursos. Así las nuevas generaciones pueden disfrutar de esto”, finalizó Frida Reyes, pobladora del cerro Cordillera.

Nueva sala de ensayo

Es imposible dejar la nostalgia que significa re pensar un lugar en conjunto. El tiempo deja las huellas de quienes transitaron antes, albergando otras esperanzas, intenciones y palabras en lo cotidiano. Los espacios se trasforman, van tomando vida propia. Existen los cimientos, pasos adormecidos por la velocidad de los relojes. Eso pensamos cuando vemos el sol destacando lo impreciso, aquello que queda y rescatamos.

En marzo del año 2017 se inauguró las mejoras de Espacio Santa Ana, pero la Sala de Música debía ser equipada, y eso se logró, partiendo con su habilitación en abril de este año. “Esperamos que la comunidad pueda participar de esta sala. Tiene todas las comodidades para que las bandas ensayen. Yo siento que un lugar como Valparaíso, donde se generan harto espacio alrededor de la música, es importante tener un lugar que genere esta oportunidad para ordenarse, y realizar ideas musicales. En un lugar más íntimo fluyen mejor las ideas, creo que es super necesario”, dice Damián Fuentes Vásquez, es técnico en sonido de profesión

El lugar se encuentra acondicionado acústicamente con la finalidad de obtener mejor experiencia durante el ensayo. Tiene los componentes básicos para que una banda llegue y puede tocar de inmediato. Un amplificador bajo Ampeg, uno de Guitarra Marshall, una mesa para amplificar el espacio, dos baterías. Los micrófonos y los equipos técnicos que se necesitan.

*El valor es de $3500 por hora. Sus dimensiones son de 4×5 mts y el piso es de madera.

 

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