¿Has escuchado a Spural?

maitencillospuralintroEl caviloso Kuanip nos regala una reseña de una banda llamada Spural, específicamente su disco «Hacia Maitencillo» del año 2006. Bienvenida entonces esta música grabada en los estudios de Carlos Fuentes en Los Andes, Chile.

Discos desde la Quinta región de Valparaíso. Vol. 1
Por Kuanip

Banda: Spural
Disco: «Hacia Maitencillo»
Año: 2006
Sello: Mauco Records
Producción: Claudio Meza, Martin Lorie.
Estudio: Carlos Fuentes, Los Andes. Chile
Arte: Paula Meza
Diseño: Renata Lübbert.

El Viaje Hacia Maitencillo

«Hacia Maitencillo» no es un disco fácil de digerir. Tampoco una selección de canciones de seis minutos en promedio cada una: ocurre, que se trata de entender un único cerebro, un solo propósito, interpretado por nueve músicos bajo una nominación: Spural.
El disco contiene, como toda placa, información pública y otra «privada» o secreta. En la primera tenemos la música, los temas, el orden de los temas, la ejecución de los instrumentos, los arreglos, en fin, lo que la banda «entrega» al mundo como pieza de arte.
La información secreta es la que no aparece siquiera escrita en la carátula, pertenece a la historia de la banda, de los músicos, del cómo se realizó el proceso de grabación o cuáles han sido las inspiraciones de su música.
Hay que saber algunas cosas para entender y apreciar el disco a cabalidad. Primero, que el título es clave: «Hacia Maitencillo», es un trayecto sonoro de cordillera a costa, en la zona central de Chile. Y si el punto de llegada es el balneario, el de partida deberá ser Los Andes, en la cordillera. De ahí, que el disco abra con un una electrónica rígida y acabe con un tantra meditativo.

La Música hacia Maitencillo

En este disco se pueden apreciar tres momentos: el éxodo, el trayecto y el arribo a destino.

El Éxodo
«Ciudad envasada», la obertura, es un experimento electrónico de pulso vertiginoso en sus seis minutos cincuenta que impiden el trance característico de la electrónica bailable por los sucesivos cortes, al contrario, permiten la pausa y escuchar el contenido de la pieza, cada arreglo y los sonidos facturados con máquinas que aparentan voces apremiantes como desde el interior del cordón andino. Continua «Racing», donde aparecen letras cantadas por la voz de Cecilia Huerta y coros de Claudio Meza aludiendo a conceptos como sueños, agonía, bendición o muerte. El tema es un continuo arreglo de teclados sostenidos por un bajo y una caja de ritmos. «Racing» tiene un andar entrecortado pero cadente, de velocidad media siempre atenta al sutil cambio hacia la pausa, finalizando con un grito de despedida que da por iniciado el periplo hacia la costa, saludando a Carlos Cabezas. El tema 3 se titula «Gotas», es un corte instrumental donde por fin se desploman todos los instrumentos al unísono, marcando un punto potente para entrar al tema. «Gotas» baja aún más la velocidad del disco y lo vuelve, digamos, afable. En este tema uno cabecea y mueve la patita, siguiendo un aun complicado pero cordial ritmo interpretado en la batería por Gonzalo Urra. Destaca la interpretación de Vicente Pérez y su bajo distorsionado, la intervención de ladesgarrada casi insolente y fundamental guitarra eléctrica de Pierre Paraud en la introducción y al fin del tema. El real tamaño de «Gotas» lo obtiene en su conjunto, cuando una tensa tracción permanece hasta bajar el tono en el compás Nº 9, acompañado de un arreglo fantástico de didgeridoo volviendo a «Gotas» algún sueño en el pasado de Tomy Iommi.
El Trayecto
«Circo Violento» continúa el viaje hacia Maitencillo y es aquí cuando se encuentra el naufragio en una emigración de kilómetros, el periodo de conflicto, el punto ciego de no saber qué carajo hacer: volver al inicio (lejos) o seguir adelante (más lejos). Es la locura de llegar al punto de no retorno y volverse una bestia alienada. Pero como toda tormenta, aquí también hay un final hermoso para continuar el viaje: «Esencial» es el tema más popero y optimista del disco. Súper lindo, el riff, el ritmo de Juan Esteban Olivares en la batería, las distancias entre los cortes y la interpretación vocal de Huerta alcanza la impresionante comodidad de terminar de cantar cada frase con la letra «a»: en todo el tema! Increíble. “Esencial” imprime optimismo en lo que va de este viaje lleno de tensión e incertidumbre, justo a tiempo. Es un pop ultra logrado que ya se lo quiere la Nicole o la Denisse Malebrán.
El Arribo
Estamos acercándonos a la costa, cuando en el horizonte se divisa el Océano Pacifico. El momento de serenidad absoluta de haber visto el objetivo a distancia, es una oda a la paz. El tema nº6 «Mar-R» es una belleza: mezcla de canción de cuna y las mejores tardes de verano adolescente en la playa, llevan a los nueve integrantes de Spural felices caminando hacia la arena, satisfechos de haber llegado a destino cantando a la paz. «Hacia Maitencillo» culmina con una fogata en la playa, tocando los tambores a la luz de la luna y cantando junto a Menru Silva y Marcela de Nordenflycht un largo «Ohm». Misión cumplida. Hacia Maitencillo es un viaje con todos sus ingredientes: accidentes, comida escasa, frio, locura, cansancio y un final feliz.

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