Ensayo Técnico, paradójicas relaciones entre arte y poder

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Por Constanza Carlesi

“Ensayo Técnico” es el segundo montaje de la compañía Teatro del Fuego, escrita y dirigida por Cristóbal Valenzuela, dos veces ganador de la Muestra Nacional de Dramaturgia (“Audición”, 2009 y “Ensayo Técnico”, 2013). En ambos casos este autor pone su atención en la figura del actor, bajándolo del pedestal de intérprete, para mostrarnos a un ser humano que trabaja para sobrevivir, o siendo más precisa, a un chileno promedio que subsiste en una sociedad desentendida con la esencia de su cultura. Inteligente estrategia que de alguna manera aterriza nuestro oficio en el escenario de la realidad.

La obra, como su nombre lo indica, nos invita a ser testigos del ensayo que comúnmente se hace en el momento previo al estreno de un montaje teatral, con el objetivo de revisar y ajustar todos los detalles que harán que el espectáculo funcione según las expectativas de sus creadores. Lo particular en este caso, es que estamos frente a la construcción de un trabajo financiado por el Estado, razón por la cual los autores se ven obligados a seguir las condiciones que la institución decida. En este contexto, paradójicamente el actor protagonista de la obra (Fernando Mena) se entera de que el texto ha cambiado casi por completo, borroneándose verdades históricas que son reemplazadas por un idealismo idílico que narra la llegada a América del héroe patrio, Hernando de Magallanes.

Es muy interesante cómo en este ensayo podemos visualizar diferentes figuras de poder insertas en nuestra sociedad, sin ser explícitos y sin exponernos la denuncia concretamente. Es a través del transcurso del ensayo –de principio a fin –que vemos a un supervisor como director de la obra (Tomás Verdejo) y sus empleados a cargo, el actor principal (Fernando Mena), el técnico (Sebastián Aliaga), la productora (Martina Lobo), y en último nivel el auxiliar de la sala de teatro (Ariel Osorio), además de aparición sorpresiva de un bombero (Nicolás Cancino), que cae en la escena como otro peso de realidad.

Para que el Estado funcione es necesario que exista desde el hombre hacia la mujer, o del adulto al niño, relaciones de dominación bien específicas que tienen su configuración propia y su relativa autonomía.

Desde esta perspectiva, más bien filosófica, es muy atractivo cómo surge el poder como concepto, considerando que a pesar de tratarse de la creación de una obra de arte, el Estado y sus instituciones están facilitados para imponerse ante dicha producción, por el mero hecho de proporcionar el financiamiento. A su vez, el director está capacitado para decidir qué hacer ante tales imposiciones y por otro lado, los empleados reaccionan según sus aspiraciones, ideales y necesidades personales.

A pesar de que dominados y dominantes son la raíz de todo vínculo, tanto los primeros  como los segundos pueden ejecutar algún tipo de resistencia a la autoridad, ya sea para no ser “conducidos” o para no “liderar”, resistencia que está presente en todos los actos de poder y que no lo daña, sino que constituye una parte más de éste, al igual como lo hacen la libertad, subordinación e insurgencia.

Hay una doble lectura que aparece entretejida en el segundo montaje de Valenzuela, contemplando los encuentros y desencuentros de un contexto de trabajo teatral, y el panorama laboral que se vive en una estructura de poder sostenida por entidades institucionales. “Ensayo Técnico”, en tanto, es una obra que comienza desde el naturalismo de sus actuaciones e iluminación del espacio escénico –entre otros aspectos que evocan un efecto hiperrealista–, al transcurso de una paradoja absurda entre arte y poder, donde la lucha de egos e ideales de sus protagonistas cuestiona de manera implícita las condiciones adversas para desarrollo cultural en nuestro país, esbozando a su vez, la carencia de sentido colectivo en las relaciones humanas de nuestro tiempo.

Luego de saborear esa sensación amarga que se vive después de un tenso y conflictivo ensayo, quedo con la impresión reconfortante de que si bien no es algo nuevo para mí, tal vez puede serlo para todos los que no han tenido la oportunidad de pisar un escenario. Perspicaz estrategia para crear conciencia artística en nuestro panorama nacional, pero que sin embargo sigue dependiendo de la asistencia de un público incierto o de un espectador que por lo general ya es consciente de lo que se muestra –en casos como este –, mi cuestionamiento en este sentido es ¿qué hacer para ampliar esta frontera? Nada más que continuar optimistas, buscando, creando.

FICHA TÉCNICA

Obra: Ensayo Técnico
Dirección y dramaturgia: Cristóbal Valenzuela
Elenco: Fernando Mena, Tomás Verdejo, Sebastián Aliaga, Ariel Osorio, Martina Lobo y Nicolás Cancino.

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