En la zona cero: Insomnia Teatro Condell como catalizador cultural y espacio de resistencia

Por: Valentinne Rudolphy G.

Instagram: @valrudolphy | Twitter: @valosa

«Estamos en el sitio cero, entonces la protesta nos llega directo. En algunos momentos donde estamos pasando una película hasta se ha pasado a gas lacrimógeno. Pero tenemos un público que lo entiende y viene igual. Nos piden y preguntan si pasaremos las películas que tenemos en cartelera. A veces ha estado la escoba afuera, y llega gente golpeando para ver cine».

Después de un largo tiempo de restauración, a mediados de junio Insomnia – Teatro Condell, reabrió sus puertas y comenzó una nueva etapa de funciones con otra cara, etapa en la que se adentraron a pasos seguros. Sus años de funcionamiento lo han transformado en un espacio cultural identitario de Valparaíso, además de una comunidad de público fiel, que entiende que no es sólo una sala de cine. Es mucho más.

Por su ubicación, hoy es un punto importante dentro de la configuración de Valparaíso, en especial porque calle Condell se ha transformado en los últimos días, adquiriendo otro tono, que empapa a todo transeúnte. En medio de eso, el show debe continuar, y las películas algunos días descansan, y otros días, ayudan a resistir.

El estallido ha cambiado y puesto en jaque el rol de Insomnia. Detrás de todo el trabajo, hay un gran equipo. Conversamos con Leonardo Torres, administrador, productor y fundador de este espacio cultural. ¿Cómo están viviendo este momento y este nuevo escenario, en primera fila, en la zona cero de la ciudad puerto?

¿Cómo han logrado sortear este mes en Insomnia Teatro Condell?

– Te hablaré particularmente del martes 26. Estamos súper comprometidos con todas las demandas, desde el primer día de estallido, y desde el primer día de Insomnia. Porque como catalizadores de la cultura y exhibidores, siempre estamos abiertos para hacer ese tipo de apuestas: estamos con las demandas. Ha sido difícil, y paramos dos semanas al principio. Pero después nos dijimos, necesitamos que esta sea una trinchera cultural. La cultura no puede parar, porque eso es lo que produce finalmente los cambios sociales y cambios de mentalidad. Ahora hemos estado un poco entre viendo lo que sucede en el día a día, y otros días que debemos parar, como el martes; u otros lo más normal que se pueda.

Son consecuentes

– Hace una semana, por ejemplo, nos invitaron a participar en la campaña «Yo creo en Valparaíso», que se trata de revitalizar el comercio y las actividades culturales. Participamos porque creemos que es necesario mantener la sala abierta. Hemos peleado tanto tiempo por tener una cartelera diferente, por tener una cartelera diferenciada, que si no se puede exhibir… pararemos por seguridad, no porque queramos. 

Debemos tener la sala abierta porque tenemos que ser el catalizador de los cambios, a través del cine.

También hicieron funciones especiales.

– Tenemos un taller especial, que es sobre el estallido de Chile a través del cine, donde se habla de documentales y ficciones, que nos permiten mirar hacia atrás. Con títulos de Patricio Guzmán, o también esta semana con documentales especiales: Venían a buscarme, El patio, Chicago Boys… así se puede entender un poco de dónde viene este sistema económico que nos tiene en este momento cómo estamos.

Y el público que viene, ¿quiénes son?

– Desde hace un tiempo viene público totalmente diferenciado. Los escolares no vienen tanto, por lo que tenemos un programa especial, que también tuvimos que pararlo. Viene mucho universitario, adulto joven, y un poco de adulto mayor. Todo muy mezclado y heterogéneo.  Los que han llegado estos días, como interesados en The Irishman de Netflix. A pesar de que estaría estrenándose en línea, nosotros abogamos porque el cine se ve mejor en el cine, y varias personas manifestaron interés. Tenía que verse acá, porque la película estaba hecha para eso, y es de Scorsese. Desde 35 a 45 puede que sea lo más que viene, y hay gran apuesta por cautivar más público mayor.

¿Son vecinos? 

– Hay mucho vecino, también de Quilpué o Villa Alemana, estudiantes universitarios, y hemos avisado harto al comercio, como pasar la voz entre alianzas. Con esta crisis lo que nos ha pasado, es que nos hemos topado con hartos locales del sector. Gente como Casaplan, el Bar Absenta, y más locales que hemos estado conociendo en reuniones. Nos hemos ido potenciando un poco en ese sentido, contando lo que sucede con nosotros. Esa conexión con locatarios y vecinos ha sido positiva.

Y el martes 22, ¿qué pasó, estaban acá, qué vieron? Este maltrato constante al comercio de calle Condell…

– Cuando empezó esto… de las marchas quedan quienes tiran piedras, y está bien, tienen su demanda. Pero después de las primeras semanas, aparecen los grupos que buscan desligitimizar el movimiento, y también los narcos o el llamado lúmpen. Al principio, podían ser 10 a 15 personas que saqueaban para “salvarse”. Pero el martes en particular, eran 100, 150, grupos organizados con auto, con mazos para romper las vitrinas. Antes uno podía pensar que el saqueo era focalizado en farmacias o supermercados, porque han tenido estas condiciones comerciales en las que se beneficia menos al consumidor, como la colusión. Ahora no, ya no hay respeto por el comerciante pequeño, por la PYME. Yo vi cómo desvalijaban al frente la óptima Koch, que es chiquita y les da lo mismo. Son maleantes.

Son los aprovechadores de siempre, y siempre habrá un sector que se va a aprovechar de la ciudadanía. Es aquel que si hay un terremoto, también espera saquear. Es el mismo modus operandi

No son personas que necesitan saquear porque tienen hambre. Lo he visto con mis ojos: vienen con autos grandes, preparados. Son grupos organizados. Y lo ven de primera fuente. Ayer saliendo del teatro habían no uno, sino siete autos cargando cosas que sacaban de las tiendas. Andaban con diablitos abriendo los locales, y ese tipo de organización no te lo da la calle, no le da al loco que anda tirando piedras en la marcha, él después se va para la casa.

¿Cómo empezó? ¿Recuerdas la cronología de esa tarde, por ejemplo?

– Esto habrá comenzado 18:00 horas, a plena luz del día, desmanes y saqueos. Y con los pacos, totalmente sobrepasados. Mal. Tú los llamas y dices que están saqueando, no llegaban nunca. Llamas a Investigaciones y saben que están saqueando, dicen que vienen en camino y no llegan. Y luego llamas a la Alcaldía, y ellos también ya avisaron a las autoridades correspondientes, a Carabineros. Pasa una hora, y ya se saquearon tres locales, y llegan ahí a enfrentarse con quienes están en la plaza, con quien sea. Entonces es un ciclo súper tonto, porque si los tipos realmente quisieran hacer algo, tendrían un grupo especial que pueda venir para acá. Pero, ¿qué pasa? Se meten a Ripley, y dejan una patrulla ahí. Saquean el Banco de Chile, y dejan una patrulla ahí. Entonces finalmente, dejan desprotegidos al pequeño comerciante y a las pyme, a quienes si les roban 15 millones, no se van a poder levantar.

Muchos locales de Condell van a desaparecer, ya dijeron que no podrán volver a abrir. No tienen la forma de volver a levantarse, a diferencia de supermercados o farmacias que tienen grandes respaldos económicos o de seguro. La misma Óptica Koch, yo no sé si volverá.

Va cambiando todo el territorio.

Y el que sufre no es el grande, son los pequeños empresarios que no pueden levantar los dineros necesarios para funcionar.


¿Cómo va cambiando el tránsito que todes tenemos en la ciudad

– Mira, yo llego temprano y me voy tarde, para poder vigilar. El otro día volvieron a saquear la óptica de la esquina, que pertenece al edificio, y les intentaron poner fuego, lo que amenaza a todos. Así que apagamos un amago de incendio. Estamos viviendo el día a día con los dientes apretados. No sabemos si cuando nos despertemos en la mañana vamos a tener un cine o no, si van a prender fuego o no. Imagina que estamos terminando una inversión que es de millones. Llevamos 15 años buscando tener la sala que tenemos ahora. Pensar que eso se puede derrumbar en un día cuando alguien prende fuego, o te roba… Yo duermo todos los días con los dientes apretados. Y esa es la realidad. Creo que todos los comerciantes de Condell estamos así, no sabes qué pasará en el día a día. Además de estar totalmente desprotegidos, porque la Alcaldía tiene su rol pero tampoco tiene a las personas para hacer el resguardo. La Gobernación y la Intendencia han dado cero apoyo.

El Alcalde dijo que el Estado había abandonado a Valparaíso.

– Yo ahí tengo mi perspectiva, porque sí creo que hay un tema político importante en esto.

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