El pueblo vencido, jamás será unido

Por Cristóbal Valenzuela

el pueblo vencido -He recibido de mi red social (la de carne y hueso), comentarios respecto a que, en las redes sociales (las de plástico, cobre y mercurio), se han encontrado con confrontaciones violentas, corrosivas y chabacanas entre personas que, a mi parecer, pertenecen al mismo lado de la valla papal: El pueblo vencido. El telón de fondo: las primarias (legales y ciudadanas).

Son repetidores, reciben la superficie de lo que alguien comenta y repiten, aumentando el chicharreo que ponen en nuestras pantallas aquellos que tienen el control sobre los flujos informativos. ¿Por qué permitimos que este jueguito interrumpa la posibilidad que tenemos de generar un discurso desde abajo, un relato alternativo que construya la historia social en red (de carne y huesos)?

El palabreo superficial sobre asuntos anecdóticos nos aleja de la raíz del problema: la soberanía por sobre la representatividad.

Sabemos a quién conviene sacar la conversación del plano de los derechos civiles, sociales, laborales y culturales básicos de un pueblo. Si no nos plantamos en la recuperación de la soberanía sólo estamos contribuyendo al chicharreo a que nos tienen acostumbrados desde hace al menos 26 años, y que continúa separándonos de nuestros compañeros, colegas, parientes, vecinos, de nuestros semejantes.

Contradiciendo la tendencia a celebrar victorias (deportivas), reconozcamos que una gran derrota social es que muchos queramos ser gente, pero pocos ser pueblo.

Como estas primarias son ciudadanas hay que recordar que no hay necesidades ciudadanas sin antes satisfacer las necesidades del pueblo, ni tampoco posibilidad de derechos ciudadanos si no se goza de los derechos básicos del pueblo.

Quiero evitar pensar que la ciudadanía es la encarnación de las aspiraciones de una clase media que persigue ostentar el poder sin ser soberana, porque entendió que no se requiere ser mayoría ni mucho menos construir y consolidar soberanía: lo único que se requiere es representar a dicha mayoría, sin que sea necesario construirla ni participar de ella. Así es la democracia.

Quiero pensar que la clase media y su brazo ciudadano sabe que no puede ignorar que pertenece al pueblo pues juntos componen un grupo oprimido y abusado para el cual los derechos son privilegios.

Y quiero, por último, aclarar que esto no es una invitación ni desinvitación a votar en las primarias de este 03 de Julio, esto es una sugerencia a participar en la constitución de una sociedad digna (y no in-digna-da), pues necesitamos cohesión para enfrentar los procesos de desarrollo de nuestras propuestas, fuerza para promoverlas, organización para implementarlas y valentía para defenderlas. Nada de esto es posible desarticulados, ni se reduce a la chicharreo de “¿Votar o no votar?”

Tenemos que construir soberanía antes que ciudadanía.

Primero lo primario, segundo las primarias.

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