El público general ha muerto

Sobre la inminente tarea que tenemos aquellos vinculados a las prácticas artísticas y culturales, en relación a conocer y relevar la importancia de los públicos en el desarrollo de nuestras propuestas.

Por Cristóbal Valenzuela

El 27 de marzo encontré el siguiente post en Facebook que me llamó profundamente la atención.

Una pregunta provocativa lanzada al ciber espacio por Rocío Douglas, gestora cultural a cargo del Centex (Centro de extensión del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio), y docente en la Universidad de Valparaíso en su área. Intenté enviarle preguntas del mismo calibre de vuelta. Esto es lo que respondió.

¿Es posible afirmar que la idea de público general está obsoleta?

-Sí, creo que la idea de público general está obsoleta… Hoy preferiría hablar de No audiencias, primeras audiencias, audiencias curiosas, correctas, estrictas. Omnívoras. Expertas. ¿Cuál es el grupo más numeroso?

Las No audiencias, me imagino. De todas maneras la palabra audiencia a mí me causa mucho ruido, prefiero públicos ¿Por qué lusas audiencias?

-Los nombres de las categorías son discutibles.

Al parecer eso es lo que nos hace falta, ¿no?, discutir al respecto, o conversar, para saber cómo son los públicos.

-Es bueno algo de discusión, pero no solo la discusión. Hay que hacer algo. Reflexionar es importante, pero proponernos hacer cosas también, como realizar acciones concretas que nos permitan aumentar los públicos. Si bien es cierto, la información disponible permite perfilar de cierta manera a las personas que habitan el país, también es cierto que esa información no nos permite aún conocer de manera específica la relación que hay en las comunas o comunidades con los bienes y servicios culturales de su entorno.

¿Por qué sería importante conocer esa relación?

-Porque así sabemos para quién estamos realizando lo que estamos realizando.

¿Eso es tarea de quién?

-No lo sé. De todos y todas.

¿Cómo está presente en tu labor docente esta afirmación y a la vez preocupación por un público que deja de ser general y pasa a ser específico?

-Desde los contenidos estamos en un nivel pre reflexivo, por lo que con el solo hecho de plantear la pregunta: “¿queremos que esto lo vea quién?” se abren las distintas aristas involucradas. En las escuelas no está presente la cuestión de los públicos, revisamos material teórico para concentrarnos en articular preguntas. Durante el semestre propongo algo básico: desarrollar una idea en la que están incluidos los públicos, desde el inicio, desde la concepción de la idea se incluye la reflexión sobre ¿a qué públicos queremos convocar? Una tarea 2.0 es dividir entre públicos de actividades culturales y públicos de actividades artísticas.

Puedes contarnos algo sobre el propósito de la tarea de caracterizar públicos.

-Por una parte permite entender dónde concentrar los esfuerzos. La encuesta de participación cultural (link no disponible en la página del Ministerio) por ejemplo, entrega datos que aportan a orientar nuestras tareas, pero si conociéramos específicamente a los públicos locales les permitiría a ellos tener claridad a la hora de desarrollar una propuesta; hacia quién quieren llegar, creo que esa es la manera de que el arte deje de estar tan desapegado de la realidad social. Una sociedad tiene montón de cosas que pueden permitir entender por qué hay tanta distancia entre las prácticas artísticas y las prácticas participativas, hay que considerarlas a la hora de crear, hay que agregar esta pata a la hora de diseñar y planificar. Cómo creador, ¿quién quiero que se acerque a ver, por ejemplo, una obra de teatro?

Es algo similar a construir un mapa de reconocimiento de los habitantes de la ciudad y su situación en relación al ejercicio de derechos culturales.

-Por eso es importante que exista la categorización de públicos, deben haber propuestas para audiencias Expertas y también para No audiencias. Depende de cómo se cuente y ese cómo se cuenta depende de para quién está hecha la obra. Facilita todo.

¿Le falta a las artes trabajar de manera integrada con otras disciplinas a la hora de pensar sus públicos?

-¿En qué momento las artes se separaron? Es una ridiculez suprema. Deberíamos saber, primero, trabajar en conjunto entre las artes, dialogar con la música, las artes visuales, las artes mediales, ahí radica la clave de los colectivos artísticos, e idealmente involucrar gente desde las ciencias de la comunicación, sociales, filósofos. Para construir de manera más sólida el contexto. Reflexionar. Se nota la ausencia del pensamiento crítico. Sacar la discusión del eje financiamiento, para entrar en otras capas. La preocupación por financiar las artes es una constante, sabemos que de aquí a qué nos muramos vamos a seguir discutiendo sobre eso, pero hay que permitirnos juntarnos a reflexionar en torno a otras cosas, como los públicos, que también traerá consecuencias económicas. Esta es una cuestión compleja, que incluye la formación y educación en su carácter escolar, incluso. La tarea hay que emprenderla como sector, y dialogar con los instrumentos y programas del Estado. Los procesos del estado son más lentos, en toda escala, pero es posible implementar prácticas que han dado buenos resultados en otras partes o crear propias, para eso, lo primero es saber bien quién es nuestro público; como artista, colectivo y sector. Conocerlo bien, porque la idea de público general ya está muerta.

 

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