El NO teatro

Pachi Torreblanca, actriz chilena muerta en mayo de 2010

Pachi Torreblanca, actriz chilena muerta en mayo de 2010

Por Cristóbal Valenzuela, actor

Hace poco más de once años, una mañana calurosa en Viña, saliendo por las puertas enrejadas del IP donde estudiaba cosas relacionadas con artes escénicas y un montón de otras materias que nada tenían que ver con nada, salvo con una concepción vacía del país y su desarrollo, a boca de jarro me sorprende una silueta delgada, alta, blanquísima y coronada por una cabellera en llamas.

Vestida completamente de negro, con gafas oscuras ocultando sus hermosos ojos de un celeste profundo, se detiene frente a mí, se quita las gafas para sonreír al saludarme y vuelve a su gesto de dolor. Ambos sabemos que Andrés Pérez ha muerto. Ella sabe lo que eso significa a nivel persona, teatral, artístico y cultural. Yo no.

La Pachi Torreblanca fue muy generosa cada vez que la encontré, dentro y fuera de una sala, compartió sus conocimientos adquiridos en el trabajo con Noisvander, Pérez y durante su vida dedicada al teatro. También su visión respecto a las artes escénicas en los tiempos que corrían al principio del siglo, que siguen siendo los tiempos que corren ahora. La Pachi tenía una manera muy cariñosa de enfrentar a otro, lo hacía desde su naturaleza y con tino de maestra, esperando que afloraran las millones de capacidades expresivas que parecen sernos naturales.

Tuve la suerte de contar con su paciencia, pues esas capacidades habían tenido casi 20 años de sistemática anulación, rechazo y marginación por parte de mi entorno formativo: La escuela y el liceo de letra y número. No era un talento, ni lo soy, pero la Pachi sí, y contar con ella en el ejercicio absurdo de querer formarme en menos de 4 años como teatrero fue una maravilla, pues me puso los pies en la tierra, aclarándome que esa tarea que se vende como posible es solo realizable dedicando la vida a conseguirlo. La comprendí, la comprendo y al parecer ella cachó que así fue. Sus profundos ojos azules me guiaban en la búsqueda de un camino del que ella era, también, forjadora, desmalezándolo con los movimientos de sus brazos que eran cuchillos, sus piernas que eran rayos y su voz que era dulzor y volcán.

La Pachi construía a diario la noción de Teatro. Había una manera, eso sí, de transformar esa maravilla en un infierno. Que todo su afecto, dedicación y generosidad se fuera a las pailas. Esa manera era doblegar la voluntad antes las huestes de lo que ella denominaba el No teatro. ¿Qué es el No teatro, Pachi? Fue una pregunta que escuché mil veces y que realicé un par. El No teatro es arrancar al teatro aquello que es en sí mismo. El no teatro es descontextualizar el teatro, darle prioridad en la agenda nacional durante un día y promoverlo como un centro comercial promueve el día de la madre, otra aberración. El No teatro es una manera de debilitar a los artistas, de transformarlos en mendigos de algo de lo que son dueños: la revolución y el desarrollo de lo humano.

Pachi Torreblanca ha muerto, como tantos. Que viva el teatro. Y ojo con el No teatro (que cuenta con impulso institucional).

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