“El loco y la triste” de Juan Radrigán vuelve a escena en Valparaíso

La aclamada obra del dramaturgo nacional se estará presentando los días viernes 13, 14, 27 y 28 de mayo, a las 20:30 hrs. en Sala Negra Escuela de Teatro UV. Maite Colodrón, Licenciada en Filología Hispánica y Diplomada en Teatro, nos comparte aquí su comentario de la obra. 

El loco y la triste relata el encuentro de dos personajes marginales; Eva, una prostituta llena de frustraciones y anhelos y el Huinca, un borracho al borde de la muerte sediento de libertad. Ambos comparten sus experiencias de vida que van tiñendo la historia con matices cómicos y profundos espacios de honestidad que defienden la dignidad humana, más allá de las condiciones. La puesta en escena llevada a cabo por Estudio Creativo NOOU, cuenta con la dirección de Mauricio Daille (El Pan) y las actuaciones de Javiera Quezada (Slaughter) y Marco Trigo (Compañía Teatropikal).

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Por Maite Colodrón

De camino a ver una de Radrigán, el primer Radrigán de plena dictadura, me entraba el dilema ético ¿me habré pintado y puesto tacones para ir a ver a los monstruos residuales que el neoliberalismo de primer orden dejó en la periferia chilena?, ¿Voy al zoo a ver animales que no me atrevo a mirar en la selva de la realidad? Y con este secreto remordimiento me siento , también alta -sigo mirando desde arriba-, en la grada.

De camino a ver El loco y la triste de Radrigán, el primer Radrigán -digo, decía-, me entraba la sospecha de una interpretación de dos actores apoyada en la alegoría de “la locura” como se entiende el estereotipo de alguien desencajado con aires de Napoleón, y de  “la tristeza” melancólica y aburrida, con vientos de llorona. Pero en la sala ya están apagadas las luces. Y la escena es inesperadamente abrupta.

Entro al teatro a ver una de Radrigán, el primer Radrigán, pero estamos en el 2016, toda la maquinaria neoliberal ha avanzado hasta hacerse invisible y ¿desaparecer? Los dos actores han aterrizado al loco en alguien enajenado por el alcohol pero lúcido en conclusiones vitales y a una triste frustrada, sí, pero con esperanzas y deseos por cumplir. O sea, a un loco no tan loco y a una triste no tan triste. El tercer personaje en escena es un retroproyector, aparato que de aburrir en las salas de clase ha pasado a ser, con este montaje, un objeto de  infinitas  posibilidades estéticas. En esta propuesta se hace un uso preciso y precioso de este aparato que de retro nos conecta con la época en que se escribió esta obra (al igual que los cassettes que conforman la música que sale de la propia radio), pero nos actualiza en el uso que a este se le da. Todo un mundo visual que podría salir de la cabeza del cineasta Michel Gondri pero afín al lenguaje teatral y mostrando toda la artesanía que este aparataje conlleva.

teatropikalLos personajes manipulan este lenguaje de papel y luz siguiendo con el texto con toda naturalidad. Sentimos cómo se nos da en el gusto estético, ya que vemos como pasan de filtros de colores a diluir líquidos y podemos apreciar cómo estas sustancias se expanden y repelen, cómo bailan en la proyección mientras nuestro loco, que ni tanto, y nuestra triste, que tampoco,  juegan -inmersos en este espectáculo visual-  a que se enamorarían si es que el mundo fuera más de juguete que el que ellos se imaginan.

El mundo real no lo contemplamos en escena nunca (tal vez en el engañoso afiche, donde sí hay calle de ladrillo; tal vez en los focos que nos conducen al final…). Los personajes, en un giro retórico, llegan a crear gags de un finísimo humor con este lenguaje que con los papelitos de colores han inventado, notas de una tierna comedia que se suma a lo entrañable que ya es la propuesta desde su escritura misma.  Y en este momento, desde el público ya amamos a esta pareja imposible que deseamos pueda serlo, y queremos que sus aspiraciones de normalidad se cumplan y soñamos con que él se quita del alcohol y ella se quita el maquillaje, que lo hace, ¡sí! y son humanos y pueden casarse y entonces caemos en la cuenta de que podemos vernos a nosotros mismos, también debatiendo, día tras día, con nuestra propia loca y nuestra propia tristeza para llegar a ser, día tras día, una persona normal. Porque Radrigán, ahora, tal vez nos hable a todos, y sus personajes no sean ya -ni mucho menos- monstruos para deleite de los espectadores morbosos de las infelicidades ajenas,  porque tal vez la periferia nos haya ya alcanzado a todos y sea para todos un sueño llegar a tener una vida de cuento con final feliz. Porque tal vez la única alegoría que queda por aterrizar y desmentir sea la normalidad.

 

Ficha Artística

Dramaturgia: Juan Radrigán / Dirección: Mauricio Daille / Elenco: Javiera Quezada – Néstor Carvajal
Maquillaje: Violeta Tapia / Técnico: Pablo Lobos / Fotografía: Víctor Zúñiga / Diseño: Estudio NOOU

Funciones Sala Negra Escuela de Teatro UV  (Av. Brasil #1647)
20:30 hrs.
Viernes: 13- 27 de mayo
Sábado: 14 – 28 de mayo

 

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