Eduardo Anguita reeditado

bellezapensar1Vuelve el poeta chileno Eduardo Anguita al papel y lo hace de la mano de “La Belleza del Pensar”, reunión de 125 textos que publicó en diversos medios y que toman la forma de leves y claros ensayos sobre diversos temas y autores aunque él se remitió a llamarlos “crónicas”. El volumen es parte del catálogo Pensamiento de la Editorial UV de la Universidad de Valparaíso, quienes tuvieron un año 2013 repleto de buenos títulos. 

Nacido en Linares el año de la Gran Guerra (1914), Anguita murió en agosto de 1992 a los 78 años, debido a las quemaduras que sufrió luego de caer encima de una estufa. Formó parte de la generación del ’38 e hizo de Vicente Huidobro su gran maestro y mentor.

Echando un vistazo al índice onomástico del libro, los nombre que concitan más menciones dan cuenta del imaginario que esgrimía Anguita así como sus lecturas: Charles Baudelaire, Rainer María Rilke, Arthur Rimbaud, Thomas Mann, Paul Eluard y Platón, entre algunos. En el prólogo que le reserva Cristián Warnken se menciona que hubo tres pasiones en Anguita: el asombro, las preguntas y las palabras, todas acciones consecutivas que siempre tendió a emprender.

Sirvan como invitación a (re)leer a este periférico autor chileno, algunos extractos que dan cuenta del tono de las reflexiones que conforman “La Belleza del Pensar”:

Horror a la belleza
Cierto es que solo a gran nivel de conciencia, un hombre puede temerle a la Belleza. Mis estupefaccciones frente a cierta música de Bach y a cierta música de Mozart han obedecido a una paralización del ánimo ante lo sublime. De ahí a sentir horror por lo Bello va un largo trecho, que no siempre se camina.

Las soledades
La poesía ha tocado mil veces la soledad; sus autores la han vivido, la han padecido, gozado y ejercido. Desde muchachos nos complicamos en meditar sobre los tipos de soledad que habían intuido tres autores nuestros. Y lo hicieron así: “Solo, como la campanada de la una” (Huidobro). “Solo, como el primer muerto” (Neruda). “Solitario como una montaña diciendo la palabra entonces” (Omar Cáceres).

Las más bellas palabras de la lengua castellana
“Les envío las diez palabras más bellas de la lengua castellana. Quedarían fuera centenares tanto o más hermosas que estas. Me redje a mi memoria, y así, aisladamente de sus posibles contextos semánticos, sólo concurrieron sustantivos:

cornamusa              astrolabio
bóveda                  aledaños
aprisco                 alberca
aljibe                  brocal
zagal                   volantín (chilenismo)

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