Dupla creativa de Teatro Imaginario prepara obra sobre migración

La reconocida compañía porteña se encuentra trabajando en su tercer montaje: Éxodo, obra que fija sus reflexiones sobre el cuerpo y el mercado negro de la mano de obra barata, exponiendo la realidad de la migración como un punto negro del trato entre seres humanos.

Foto: Alejandra Delgado.

Un hombre carga un pesado saco de papas al hombro. Es un migrante haitiano en Valparaíso. Su color de piel resalta como una mancha en el pavimento. “Ya, ya, ya”, le dice a su jefe cuando éste le coloca otra carga encima para aprovechar el viaje. Mientras intenta mantener el equilibrio para no caer al suelo, el hombre escucha la respuesta a su suplica: “Ya, caballo, muévete no má”.  

Se trata de una escena que Marco Zambrano y Arturo Rodríguez, de la compañía Teatro Imaginario, presenciaron en el Mercado Cardonal y que narran para graficar parte de la inspiración de la nueva puesta en escena que se encuentran preparando como co directores: Éxodo.

En este nuevo montaje utilizan un matadero como espacio escénico, “metáfora de la fragmentación de las personas y del lugar de exposición”. Un lugar de acción donde representar las problemáticas del mercado negro de la mano de obra barata y del cuerpo como objeto, tanto del trabajador explotado, como el de la mujer como carne en vitrina.

“La obra transcurre en un matadero porque es un espacio donde los migrantes están trabajando sin papeles. Son seres que muchas veces están a la deriva. Para nuestro trabajo de creación visitamos un matadero, y recogimos sonoridades, atmósferas, imágenes”, explica Rodríguez.

Han estado durante tres meses en proceso de investigación y ahora se encuentran en etapa de ensayos y diálogo para estrenar pronto, en el mes de septiembre. Aclaran que la obra no pretende ser panfleto de una causa, sino más bien una oportunidad para exponer una problemática universal y local: “La problemática completa viene del tema de la migración, pero la situación en la que sucede la obra es completamente ficticia, es otro mundo. Por eso instalamos este espacio, para jugar, no para hablar directamente de la migración, sino del mercado negro de la mano de obra barata que es lo que estamos trabajando”, explica Zambrano.

El montaje está pensado para mostrar tres dimensiones: El Matadero, que encarna la situación de Chile y La Frontera, representación del lugar universal, espacios que se miran constantemente y que están mediados por una tercera dimensión, la de un narrador que une estos dos mundos. Este personaje muestra las dos caras de la moneda: la del emigrante y la del recibimiento por parte de los chilenos.

DUPLA CREATIVA

Luego de una exitosa itinerancia por Chile con la obra de creación propia Alzheimer (Fondart Regional 2013), la dupla creativa de la compañía Teatro Imaginario sintió la necesidad de encontrar inspiración para un nuevo montaje. Fue así, entre conversaciones de equipo sobre diversas temáticas, que llegaron a la migración y a la creación de Éxodo, con Cristian Figueroa (El Graznido; La grieta sin grito; Trilogía de Tiernos y Feroces) a cargo de la dramaturgia. Y si bien Marco y Arturo ya habían trabajado juntos revisando puntos de vista de sus anteriores obras, esta es la primera vez que comparten oficialmente la dirección de una obra.

“Ha sido un proceso bien interesante. De mi parte he aprendido a escuchar al otro”, cuenta Marco. “En un momento empezamos a darnos cuenta que parecíamos pareja de novios en pelea, recién conociéndonos. No es una pelea de ego sino de información. Arturo viene con una cosa mucho más contemporánea o posmoderna y yo más del instinto, entonces, en un momento sentimos, que ya estábamos listos. Tuvimos que tener muchas reuniones para comprendernos jajaja”.

Por su parte, Arturo agrega que “lo que nos llevó a un buen lenguaje fue compartir referentes e imágenes. Yo llegué con referentes más contemporáneo como Bob Wilson, Heiner Müller, Rodrigo García, Romeo Castellucci, son componentes que empezamos a trabajar desde mi propuesta. Ahí empezamos a unirnos con la estética, mostrándonos lo que nos imaginábamos, cómo hacerlo, pensar en maquetas, ideas”.

En este proceso de búsqueda que partió de lo universal, se llegó a lo local, dando cuenta de la relevancia que tiene la temática de la migración hoy en Chile.

“No estamos tratando de entregar un mensaje sino que la gente reconozca una situación. La idea de nosotros es parar al público y decirle ‘esto es lo que está sucediendo en nuestro país, estamos haciendo de xenófobos y de arios’. Esa es la oportunidad que nos da el teatro”, explica Arturo.

 

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