Diente Diamanto un sábado de diciembre

dientediamantointroEl pasado sabado 14 de diciembre en el Espacio Áncora 571 de cerro Panteón fue el lanzamiento del disco “Canciones del alto cúmulo”, placa del cantautor chileno Víctor Barahona, alias Diente Diamato. Este es el registro de un espectador, de un escucha llamado Capturalosaccidentes.

Por Capturalosaccidentes

Minutos antes de subirse al escenario de Áncora 571, Victor Barahona (alias Diente Diamanto) se mueve cauto entre los asistentes, quizás en un inconsciente esfuerzo por hacerse notar y pasar desapercibido a la vez. El ambiente de esta tarde se asemeja bastante al de una fiesta de cumpleaños, una evocación de aquellos festejos de infancia donde una veintena de niños se congregaban en torno a una mesa dispuesta con confites y bebidas de fantasía, en donde el festejado utiliza un gorro de cartón con la suficiente parafernalia como para que los demás presentes lo distingan como el Rey de la Fiesta.

Han concurrido a la cita de hoy una cantidad significativa de participantes, entre amigos, conocidos, seguidores y curiosos de lo que puede ofrecer Diente Diamanto y su banda. Amenizan la espera al show principal, la presentación en vivo de la banda porteña “Archipiélago”, sumado a los últimos suspiros de la feria “Mercadito Hogareño” que se realizó durante el día en el espacio. Todo esto otorga una acertada atmósfera indie-pop al evento de presentación denominado “Sonidos al Estar”, a cargo del fructífero Sello Recolector de Valparaíso.

Nubes de algodón decoran el cielo del escenario. Quien haya presenciado alguna tocata de Kafarenass o Diente Diamanto sabrá que los detalles son parte esencial en el concepto y nunca son obra del azar.

Sin mayor preámbulo, comienzan a sonar los primeros acordes de “Oirás los Barcos”, canción que a su vez abre el disco y sentencia un código que determina de aquí en adelante la propuesta de Diente Diamanto. Hay un dejo de nostalgia implícito, asociado irrevocablemente a esa esencia latente de Valparaíso y su relación con épocas pasadas. La carátula del álbum viene a corroborar esta sensación, una peculiar escena donde los protagonistas son los abuelos de Víctor, según palabras del propio protagonista de la cita. Siguiendo el mismo orden que el disco, suenan a continuación “El Terminal”, “Soñando en el Sol” y “Pirañas”; todo parece indicar que las imágenes difusas de brisa porteña, días nublados y cantinas subterráneas seguirán pasando a través de nuestros ojos. Cabe resaltar la correcta ejecución musical del conjunto, donde se alternan en las funciones Oseas Martínez, Gonzalo Sáez y Jorge Castillo, además del mencionado Diente Diamanto a cargo de voz, guitarra y teclados.

Es justamente cuando Diente se sitúa frente al teclado, que la velada toma un rumbo inesperado. Comienzan a sonar los beats bailables en marcado estilo ochentero-noventero al ritmo de “Para Bailar”. Un toque perfecto de energía y distensión que da pie para que la banda prosiga con su hit “Vecina”, transformando el espacio en una fiesta donde los presentes corean tímidamente o acompañan el pulso con sus pies. Podría llover papel picado de una piñata imaginaria y cerrar el boliche, pero aún hay tiempo para hacer una pausa y recordarnos que no todo en esta ciudad es motivo de festividad.

Como broche final suena “Nubes”, una canción inquietante que nos devuelve culposos a nuestro sitial introspectivo. Bien ganados se tiene los aplausos Diente Diamanto, presentación sobria y honesta, sin mayores pretensiones que las de compartir su arte sonoro materializado en su primer disco. Antes de retirarnos el mismo Diente nos invita a un vino de honor, ofrecido en curiosos vasos plásticos con dibujos de nubes. Bien ganado el salud.

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